Llanto excesivo en recién nacidos

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (28 de Diciembre de 2016)

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Desde que nace y durante muchos meses, la única manera del bebé de expresar sus necesidades es llorando. Cuando tiene hambre, llora. Cuando tiene gases, llora. Si tiene calor, frío, hay demasiado ruido o se siente solo, también llora. Sin embargo, se considera que un bebé es demasiado llorón cuando llora con más frecuencia y durante más tiempo de lo normal y sin explicación aparente.

Que un bebé llore es muy normal, especialmente durante el primer año de vida. Dependiendo de la frecuencia, la duración del llanto y de si el bebé se calma con facilidad o no, puede llegar a suponer un verdadero problema para los padres. Por un lado, se sienten impotentes por no poder calmar al bebé. Por otro lado, resulta muy estresante escuchar un llanto de forma continuada.

Durante mucho tiempo se ha considerado que una causa frecuente de que los niños llorasen era el denominado cólico del lactante, pero puede haber otros factores.

Causas más comunes del llanto

Los bebés pasan durmiendo dos tercios del primer mes de vida. Sin embargo, cuando permanecen despiertos, ya se pueden percibir las primeras señales de su temperamento. Algunos niños son bastante tranquilos, otros son más despiertos y exigentes. Estos últimos suelen ser más llorones. De hecho, todos los bebés de entre ocho y diez semanas lloran mucho y muy a menudo, pero lo que define a un bebé llorón es su excesiva sensibilidad ante ciertos estímulos que desencadenan el llanto.

A un bebé que llora suele calmarlo el contacto físico con alguien conocido, el movimiento rítmico, la voz de la persona que le cuida, un cambio de pañal, dormir o comer. Cuando el llanto es muy continuado y sucede a diario, conviene descartar que esté producido por una causa médica.

Un llanto aparentemente inexplicable de un bebé puede tener una causa patológica, por ejemplo, una alergia a la comida o una intolerancia alimentaria. Ya que durante los primeros meses los bebés se alimentan exclusivamente de leche, generalmente suele tratarse de una intolerancia a la lactosa o una alergia a las proteínas de la leche de vaca. Esto también se aplica a los bebés amamantados, puesto que ciertas proteínas de la leche de vaca podrían pasar a través de la leche materna sensibilizando al bebé. No obstante, los niños alimentados con leche de fórmula sufren este tipo de alergia mucho más frecuentemente que los niños que son amamantados.

Cómo calmar a los niños llorones

Encontrar un remedio para calmar a los niños que lloran no siempre es fácil. Principalmente, deben tenerse en cuenta las necesidades primarias: ¿el niño tiene hambre? Durante los primeros meses, los bebés no siempre comen las mismas cantidades y no mantienen un horario fijo para sus comidas. Por este motivo, es posible que el bebé tenga hambre de nuevo, aunque solo haya pasado media hora desde la toma anterior.

¿El bebé está cansado o sobre estimulado? Hay que tener en cuenta que ha pasado alrededor de 40 semanas en calma dentro de la tripa materna, donde el ruido y la luz le llegaban de forma amortiguada. El estrés comienza con el nacimiento, muchos bebés se sienten abrumados por el ruido o las sensaciones nuevas.

La mayoría de los bebés se relajan al notar el contacto físico de una persona cercana, aunque algunos prefieren estar solos y tranquilos en la cuna o el cochecito y, si se les coge en brazos, puede provocarse el llanto.

En otros casos resulta más sencillo determinar el motivo del llanto: un pañal mojado o un ambiente demasiado frío o cálido.

Una vez descartadas las posibilidades evidentes, se puede intentar masajear la tripa del bebé por si tuviera gases o molestias digestivas. Normalmente, un masaje suave y en el sentido de las agujas del reloj suele resultarles muy relajante. También suele ser efectivo cogerlo en brazos apoyando su tripa en el antebrazo del padre o de la madre. De esta manera, el niño queda como flotando y la presión sobre su tripa lo calma.

Si ninguna de estas medidas resulta útil y el pediatra es incapaz de determinar la causa del llanto, se trata de un bebé más sensible. La única opción es tener paciencia. Es aconsejable buscar apoyo en la pareja, los familiares y amigos que puedan encargarse del bebé en ciertas ocasiones para poder tomarse un respiro y descansar del llanto constante.

Y sobre todo, ser consciente de que el bebé no lo hace para molestar. Simplemente, es un bebé.

Fuentes

  • Onmeda Internacional