Lactancia materna: Ventajas de la lactancia

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (3 de Enero de 2017)

La lactancia no solo sirve para proporcionar al bebé los nutrientes y los líquidos que necesita. También tiene un significado emocional especial para la relación madre-hijo y, además, favorece la cicatrización de las heridas provocadas por el parto. La succión del pezón provoca la liberación de la hormona oxitocina, que favorece la contracción del útero.

Con la generalización del uso del biberón y los intereses económicos que esto implica, en los años 70 los “propios médicos” tildaron a la lactancia injustamente de "pasada de moda". Se extendió la creencia de que los alimentos artificiales eran mejores y más modernos que la leche materna. Gracias a exhaustivos trabajos de investigación realizados por médicos especializados y grupos de apoyo a la lactancia materna, ha sido posible demostrar que la leche materna es la mejor solución para los lactantes y que esta idea prevalezca en la sociedad. Las principales ventajas de la leche materna son:

Para los lactantes:

Para la madre:

  • Sencillez del proceso (no es necesaria ninguna preparación o esterilización del biberón).
  • Reducción del riesgo de padecer cáncer de mama y fracturas por osteoporosis.
  • Aceleración en los procesos de recuperación después del parto.
  • Induce a tener mayor seguridad en sí misma.
  • Facilita la asimilación del papel de madre.

Para la madre y el bebé:

  • Contacto corporal.
  • Vínculo emocional.
El requisito más importante para una lactancia adecuada es una madre satisfecha con su decisión de amamantar a su hijo. Naturalmente, también hay mujeres que evitan la lactancia a propósito basándose en intereses personales, como las exigencias profesionales o el deseo de independencia. Otras, por el contrario, es posible que tengan miedo a la lactancia. Lo mejor es decidir durante el embarazo si se quiere amamantar al bebé. Los intentos de amamantar al bebé sin la firme decisión de hacerlo suelen estar condenados al fracaso.

Cuando es absolutamente imposible aceptar la idea de la lactancia, es más probable que la producción de leche se paralice antes de la subida de la leche a que esta se produzca sin problemas.

Cuándo no se debe dar el pecho

Existen algunas enfermedades infecciosas, a consecuencia de las cuales la madre no debe dar el pecho. El agente patógeno correspondiente podría transmitirse al lactante a través de la leche materna. Las madres infectadas con el VIH y las mujeres que tengan el virus activo de la hepatitis B, el citomegalovirus o la tuberculosis, no deberían amamantar a su bebé. También las sustancias nocivas o tóxicas, como la nicotina, las drogas o determinados medicamentos pueden transmitirse a través de la leche materna. En estos casos, debes consultar concretamente al médico sobre si es recomendable amamantar al bebé.

Algunas mujeres no tienen claro si deben utilizar métodos anticonceptivos durante la lactancia. El nivel de hormona prolactina después del parto es bastante alto. Por un lado, la prolactina mantiene una secreción de leche adecuada, pero, además, por otro lado, también impide la ovulación y la menstruación durante la lactancia. De ahí que normalmente muchas mujeres no se queden embarazadas durante la lactancia. Sin embargo, la protección ante el embarazo no está asegurada.

Anticoncepción durante la lactancia

A pesar de todo, es posible que la ovulación se produzca durante la lactancia. Por eso, las mujeres deberían utilizar métodos anticonceptivos durante la lactancia, como, por ejemplo, el preservativo, el DIU (dispositivo intrauterino) o un preparado que contenga progesterona (minipíldoras). Las píldoras que no contienen estrógenos nos brindan una nueva posibilidad: puesto que no contienen estrógenos, que pueden pasar a la leche materna y repercutir de manera negativa en el desarrollo del bebé, son la alternativa de muchas mujeres durante y después de la lactancia. Por el contrario, la ingesta de la píldora tradicional no es recomendable, ya que, en este caso, la composición de la leche materna podría verse alterada. Además, puede impedir la producción de leche.

La primera regla después del embarazo en las madres lactantes aparece varios meses después del parto (no hay un periodo fijo, y se puede retrasar hasta más de un año). Las madres no lactantes tendrán la primera menstruación antes, unas siete o diez semanas después del parto. Para el próximo embarazo, se debe esperar aproximadamente un año en caso de cesárea o seis meses en caso de parto natural. Para estilizarse, es necesario esperar seis meses después del parto.

Destete

Normalmente, es posible destetar al bebé sin la ayuda de medicamentos, a la vez que sustituyes poco a poco la leche materna por alimentos de transición o el biberón. Debido a una necesidad cada vez menor, la producción de leche va disminuyendo: cuanto menos se dé el pecho, menos leche se producirá. Ante la sensación de tensión en el pecho, te pueden ser de ayuda las compresas frías o la extracción de la leche, pero en muy poca cantidad (solo para aliviar la sensación de tirantez), porque, de lo contrario, estimularías de nuevo la producción.

Ante determinadas circunstancias, puede ser necesario recurrir a medicamentos para detener de manera inmediata la producción de leche. En este caso, se diferencia entre destete primario, antes de la subida de la leche, y destete secundario, una vez que la producción de la leche ya ha comenzado.

El destete primario es necesario en las siguientes situaciones:

  • La madre ha dado a luz a un bebé sin vida.
  • La madre padece una enfermedad grave, por la que no debe dar el pecho al bebé.
  • La madre ha decidido no dar el pecho.

Con respecto al destete secundario, en estos casos, se utilizan los inhibidores de la producción de prolactina como la cabergolina o la bromocriptina. Además, pueden ser de ayuda medidas físicas, como la elevación del pecho (normalmente es suficiente con utilizar un sujetador que tense bien) y las compresas frías.