Lactancia materna en prematuros: Beneficios

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (30 de Enero de 2017)

A pesar de la evidencia científica, las tasas de lactancia materna en prematuros son considerablemente más bajas que en recién nacidos a término. 

Dar el pecho a un bebé prematuro también tiene beneficios para la madre, especialmente en el plano psicológico y emocional, ya que siente que, en un momento de especial vulnerabilidad psicológica, puede contribuir a mejorar el estado de su hijo, dándole la mejor alimentación y los mejores cuidados. Además, la cercanía al dar el pecho crea y refuerza los vínculos madre-hijo. 

En el plano económico, según un estudio, alimentar exclusivamente a prematuros con leche materna supondría un ahorro estimado de más de mil euros anuales por bebé. Teniendo en cuenta que uno de cada 13 nacimientos en España se produce antes de tiempo, el ahorro total sería de 29 millones de euros anuales para el sistema nacional de salud. Este ahorro se produciría por la reducción en la aparición de enfermedades, infecciones y complicaciones en el prematuro y, de surgir, en su menor gravedad. 

Para el niño prematuro, la lactancia materna tiene numerosos beneficios, muy importantes para su salud, donde destaca una reducción de la mortalidad y además: 

  • Menos riesgo de enterocolitis necrotizante y de sepsis. Las dos enfermedades que más afectan a los prematuros son la enterocolitis necrotizante y la sepsis. La enterocolitis necrotizante es una enfermedad gastrointestinal grave y la sepsis es una respuesta inflamatoria exagerada del organismo ante una infección bacteriana. Son patologías que pueden llegar a ser fatales y que se presentan en el 2,6% (enterocolitis necrotizante) y en el 16% (sepsis) de los prematuros. Si el bebé pretérmino toma leche materna, el riesgo de enterocolitis necrotizante se reduce en un 86% y el de sepsis baja en un 12%. La leche materna disminuye estos riesgos al dificultar la colonización de flora bacteriana patógena en beneficio de flora intestinal beneficiosa. Asimismo, la leche de madre contribuye a madurar la barrera intestinal y a disminuir la respuesta inflamatoria del organismo.
  • Menos infecciones. Los prematuros que son alimentados con leche materna tienen menos riesgo de sufrir enfermedades infecciosas: 43% menos en relación a niños alimentados con fórmula. La leche materna actúa protegiendo el tubo digestivo, pero, una vez absorbidos los factores defensivos que aporta (oligosacáridos, glicoconjugados, bifidobacterias y lactobacilos), estos tienen efecto en todo el organismo. Por otra parte, cuando la madre permanece con su hijo en el hospital acaba desarrollando anticuerpos contra los microorganismos propios de la zona donde está ingresado su hijo, que puede transmitirle a través de lactancia y del contacto piel con piel, contribuyendo a protegerlo.
  • Mejor absorción de nutrientes. La leche materna puede darse directamente o a través de sonda o jeringuilla. En el caso de que el prematuro necesite sonda, la leche materna es mejor tolerada, ya que aumenta la motilidad intestinal. La leche materna está mejor adaptada a las necesidades nutricionales del prematuro, por su especial composición, y ayuda a la digestión y a la absorción de nutrientes, así como a la más rápida maduración del tracto gastrointestinal.
  • Menos retinopatía del prematuro. La leche materna también contribuye a reducir el riesgo de retinopatía del prematuro y su severidad. Esto es así ya que posee una elevada cantidad de ácidos grasos poliinsaturados, taurina, y antioxidantes como el inositol, la vitamina E y el betacaroteno, que protegen la retina y las funciones visuales.
  • Mejor riesgo de displasia pulmonar crónica. La displasia pulmonar crónica es la enfermedad pulmonar más frecuente entre los prematuros. Esta patología agrava las infecciones pulmonares. Mantener la lactancia materna en los seis primeros meses de vida ayuda a protegerlos.
  • Mejor desarrollo neurológico a largo plazo. Los prematuros alimentados con leche materna obtienen mejores puntuaciones en el plano motor, una puntuación más elevada en los test de cociente intelectual y mejor desarrollo cognitivo, en comparación con los niños alimentados con leche de fórmula. Estos efectos son visibles a largo plazo. 
  • Menor tasa de alergias. En prematuros con antecedentes alérgicos que no son alimentados con leche materna el riesgo de padecer alergia y eczema se multiplica por 3,6.

    Composición de la leche materna para prematuros

    La leche materna se adapta al niño, por eso, cuando nace prematuro cambia su composición para hacerla específica para sus necesidades. Así, la leche materna para prematuros: 

    1. Contiene aminoácidos esenciales para el bebé pretérmino.
    2. Tiene factores de crecimiento epidérmico y endotelial que contribuyen a la formación y al crecimiento de tejidos y vasos sanguíneos.
    3. Provee de enzimas que tienen una triple función: facilitar la digestión, ayudar en el aprovechamiento de nutrientes y luchar contra las bacterias.
    4. Entre los hidratos de carbono destacan la lactasa y los oligosacáridos. La lactasa, que es una de las principales fuentes de energía para el bebé, facilita la absorción del calcio y actúa como un factor defensivo contra las infecciones. Por su parte, los oligosacáridos contribuyen a la formación de una flora intestinal saludable que le permita defenderse de los patógenos.
    5. Las proteínas presentes en la leche materna tienen tanto funciones nutricionales como protectoras (inmunoglobulinas) frente a distintos microorganismos que pueden resultar perjudiciales para el niño y que pueden invadir la piel y las mucosas del recién nacido prematuro.
    6. Las grasas de la leche materna son, junto con la lactasa, la mayor fuente de energía para el recién nacido. Además, las grasas presenten en la leche de madre ayudan a la digestión, pues son más adecuadas al metabolismo del niño. Cuando el bebé es prematuro, la leche de su madre es rica en ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga, que intervienen decisivamente en el desarrollo visual y neurológico.
    7. La leche materna posee los minerales necesarios para vivir, como hierro (con alta biodisponibilidad, lo que hace que se aproveche muy bien), calcio y fósforo (en una relación ideal para no sobrecargar la función renal del bebé), magnesio, zinc, molibdeno y selenio. Dependiendo del estado del prematuro, podría estar indicada una suplementación farmacológica de alguno de ellos, a criterio médico. En todo caso, la leche materna del prematuro tiene una baja carga renal de solutos, lo que resulta muy beneficioso para él. El hierro de la leche materna tiene una alta biodisponibilidad, lo que hace que se aproveche muy bien