Lactancia materna: Complicaciones

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (3 de Enero de 2017)

Durante la lactancia se puede producir la denominada congestión mamaria que, entre otras cosas, puede producir grietas en los pezones. Como posible consecuencia puedes desarrollar una inflamación de los pechos (mastitis). Este problema debe solucionarse lo antes posible, y no contraindica la lactancia, aunque haya que tomar medicamentos.

También pueden presentarse otros problemas, como por ejemplo:

  • Inseguridad de la madre: en este caso, una entrevista con la matrona o con madres experimentadas en dar el pecho puede ser muy útil.
  • Pezones planos e invertidos: el bebé no puede abarcar el pezón correctamente (pueden ser útiles las pezoneras).
  • Enfermedades de la madre.
  • Medicamentos que el bebé ingiere a través de la madre.

Congestión mamaria — pezones agrietados — inflamación del pecho

La congestión mamaria puede dar lugar al agrietamiento de los pezones y esto, a su vez, puede producir la inflamación del pecho. Este círculo vicioso debe interrumpirse tan pronto como sea posible.

Síntomas

La congestión mamaria se origina cuando el pecho no se vacía lo suficiente. Las causas de un vaciado insuficiente pueden ser, por ejemplo:

  • Una posición incorrecta del niño al mamar (es la causa más frecuente).
  • Problemas psicológicos que afectan de manera negativa al reflejo de salida de la leche.
  • Sujetadores muy ajustados.
  • Un desequilibrio entre la producción de leche y el apetito del bebé.

Cuando se padece congestión mamaria, el pecho está lleno y tenso y duele. El tejido mamario lleno de leche obstaculiza el paso de la leche y la leche se excreta cada vez con más dificultad. El bebé tiene dificultades para abarcar por completo la areola con la boca. En consecuencia, existe el riesgo de que los pezones se agrieten, un problema que puede pronunciarse todavía más si la lactancia se realiza de manera incorrecta. Al sufrir dolores durante las tomas, la madre se pone todavía más tensa y, por lo tanto, la leche fluye con más dificultad.

La penetración de gérmenes a través de las pequeñas heridas en los pezones, especialmente la bacteria Staphylococcus aureus, puede producir la infección e inflamación del pecho. El pecho está hinchado, enrojecido y duele, además, las afectadas pueden presentar hasta 40º C de fiebre.

El paso de la congestión mamaria a la inflamación del pecho (mastitis) ocurre rápidamente. En las primeras fases de la inflamación, es necesario refrescar el pecho con compresas frías y hacer reposo. Además, hay que procurar vaciar el pecho colocando al bebé más a menudo o extraer la leche mientras te duches.

Normalmente, es útil estimular el flujo de leche mediante compresas calientes o extraerla con las manos antes de colocar al niño. Después de esto, la succión duele menos. Ponerse unas gotas de leche materna y si es posible, exponer más al aire y al sol el pecho y amamantar con más frecuencia, pero en tomas más cortas, son prácticas que ayudan a aliviar los pezones agrietados.

Si las molestias no mejoran en las siguientes 24 horas, deberás tomar antiinflamatorios y antibióticos que sean compatibles con la lactancia. En caso de que se forme un absceso como consecuencia de la infección del pecho, el médico debe eliminar el pus con un pequeño corte (incisión).