Hidratación infantil: las bebidas más saludables

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (27 de Diciembre de 2016)

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Estar bien hidratado es imprescindible para que el organismo pueda funcionar correctamente. En una etapa de crecimiento y aprendizaje acelerados, como es la infantil, hay que asegurar que el niño tome todos los líquidos que necesita.

Los niños tienen más dificultad para regular el sudor; no lo hacen hasta los 4-5 años. Además, sienten el calor con más intensidad, hacen más ejercicio físico y sus movimientos son más bruscos, lo que provoca una mayor pérdida de agua corporal.

Cuando un niño está bien hidratado:

  • Se concentra mejor y tiene menos dificultades en el aprendizaje.
  • Hay menos riesgos de lesiones y dolores articulares y musculares.
  • Padece menos infecciones respiratorias.
  • Tiene menos cefaleas o migrañas.
  • Garantiza un mejor transporte de nutrientes a través de todo el mecanismo celular.
  • Va al baño con más regularidad y sufre menos estreñimiento, ya que las heces son más blandas.
  • Regula mejor su temperatura corporal.

Los niños deben hidratarse y beber agua (como primera elección) u otros líquidos de forma regular y antes de tener sed para evitar la deshidratación. El mecanismo de la sed no está perfeccionado durante la edad infantil, por eso los niños reaccionan más tarde al déficit de líquidos y pueden deshidratarse con más facilidad que un adulto.

Se recomienda que los líquidos ofrecidos a los niños estén a temperaturas moderadas, ya que cuando permanecen muy fríos o muy calientes, no se bebe tanta cantidad.

El agua es la mejor bebida que puede tomar un niño para hidratarse. Las necesidades de agua irán ampliándose según vaya creciendo el pequeño, debido a la mayor actividad física que desarrolla.

Cuando nace, el bebé no necesita tomar agua si es alimentado con lactancia materna. La leche materna también calma su sed, por lo que no es preciso darle agua (ni ningún otro líquido) en sus primeros seis meses de vida. De hecho, la composición de la leche materna no es uniforme, y tiene una parte más grasa y otra menos densa, para calmar, respectivamente, el hambre y la sed.

A partir de los seis meses, cuando el bebé comienza con la alimentación complementaria, se le empieza a ofrecer agua.

Si el niño toma lactancia artificial, en principio estaría bien hidratado con la fórmula, pero si hace mucho calor se le puede dar agua.

Ingesta diaria de agua recomendada para la población infantil (EFSA, Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria)

Edad Cantidad de agua
1-2 años 1,1-1,2 litros/día
2-3 años 1,3 litros/día
4-8 años 1,6 litros/día
9-13 años (niños) 2,1 litros/día
9-13 años (niñas) 1,9 litros/día
14-18 años (niños) 2,5 litros/día
14-18 años (niñas) 2,0 litros/día

El agua también está presente en frutas y verduras, sopas, gazpachos… El niño puede completar su hidratación, además de bebiendo la cantidad recomendada, a través de un menú saludable.