10 falsos mitos sobre lactancia materna

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (3 de Febrero de 2017)

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Hay muchos falsos mitos sobre la lactancia materna que pueden complicar el éxito de la alimentación natural.

Aunque en otras épocas los conocimientos sobre cómo dar el pecho se transmitían de generación en generación, la irrupción de la lactancia artificial alrededor de 1970 hizo que se fuera perdiendo la cultura del amamantamiento. Así, muchas mujeres que van a dar el pecho se encuentran con que no tienen modelos cercanos a los que seguir, pues nadie de su entorno ha criado a sus hijos con lactancia natural.

Por ello, es fácil que se hayan popularizado ideas erróneas sobre el pecho. Te descubrimos 10 falsos mitos sobre lactancia materna.

1. Hay leches que no alimentan

Todas las madres tienen leche de excelente calidad; no existe leche que sea “agua” o que no alimente al niño. Incluso las mujeres desnutridas de los países en vías de desarrollo fabrican leche nutritiva para sus hijos. Si la madre que da el pecho no se alimenta bien, el organismo tirará de sus reservas a costa de su salud, pero la leche será de calidad, pues la naturaleza de encarga de garantizar una óptima nutrición para los más pequeños.   

El aspecto de la leche materna es acuoso en la primera parte de la toma, y más denso después, siendo esto totalmente normal. Además, cuando la madre se extrae leche, al cabo de las horas aparece una capa gruesa en la superficie del recipiente y el resto del fluido, transparente y similar al agua, se queda debajo. Bastará con agitarlo para homogeneizar el contenido.

2. No se puede dar el pecho con pezones planos

Para mamar en una postura correcta, el niño no solo se agarra al pezón sino también a parte de la areola (el tejido más oscuro que lo recubre), por lo que la forma del pezón no es determinante a la hora de tener éxito con la lactancia.

Las mujeres con pezones planos o invertidos pueden tener más dificultades iniciales para dar el pecho, pero no supone una contraindicación.

No es necesario que, durante el embarazo, utilicen aparatos para sacar el pezón. Cuando mama, el niño, por sí mismo, es capaz de hacerlo. En todo caso, es aconsejable que en los meses de gestación las mujeres con pezón plano o invertido acudan a un grupo de apoyo a la lactancia para solicitar información.

3. Con la cesárea no sube la leche

El proceso de subida de la leche se inicia en el momento del alumbramiento; es decir cuando la placenta sale del cuerpo, o bien expulsada de forma natural en el parto vaginal, o bien cuando es extraída por el médico durante la cesárea

Hasta la subida de la leche, la madre alimentará a su hijo con calostro, la primera leche que fabrica adaptada al recién nacido y que lo nutre y protege de forma completa. Por lo general, la subida de la leche se suele producir a los tres días del parto (entre 40 y 72 horas después), aunque hay algunas mujeres a las que se les retrasa hasta el cuarto día.

En la subida de la leche no influye el tipo de parto, aunque algunas de las rutinas que se suelen llevar a cabo con las mujeres a las que se ha practicado una cesárea pueden interferir en el buen establecimiento de la lactancia. Por ejemplo, separar a madre e hijo en las horas iniciales puede dificultar el inicio de la lactancia, pero no es por efecto de la cesárea sino a consecuencia de las prácticas hospitalarias.

4. Cuando los pechos están blandos se han quedado sin leche

Muchas mujeres notan los pechos llenos con la subida de la leche; sienten que las mamas están inflamadas, con tensión y calor y pueden notar dolor. Esto no ocurre en todas las madres, pues hay algunas que no perciben esas sensaciones o que lo hacen de forma muy leve. En todo caso, tras unos primeros días en que los pechos están más llenos, es normal que el volumen vaya bajando. Es una buena señal, pues significa que la producción de leche se ha adaptado perfectamente a la demanda del niño.

Al principio de la lactancia, el tamaño de los senos es mayor, pero hacia los tres meses se quedan más pequeños y blandos; es totalmente normal y no significa que la madre se haya quedado sin leche; sigue produciendo exactamente toda la que su hijo necesita.

5. El pecho no es suficiente; los niños necesitan una ayuda de biberón

Cuando al niño se le permite mamar a demanda y lo hace en la posición correcta, el pecho le proporciona todo el alimento que necesita. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los bebés sean alimentados exclusivamente con leche materna hasta los seis meses. Los niños alimentados con lactancia natural no necesitan biberón ni otro tipo de complementos.

Durante la primera semana de vida, es normal que el niño pierda hasta un 10% de su peso al nacer; es lo que se denomina “pérdida fisiológica” y no se debe a la lactancia, sino a que va deshaciéndose de los líquidos de su etapa gestacional. Si todo va bien, recuperará el peso en unos diez días, por lo que no necesita suplementos.

Los niños que toman pecho tienen unos patrones de crecimiento distintos a los que toman biberón. En los niños de pecho se produce un aumento rápido de peso hasta los tres meses, pero luego una ganancia más moderada, lo que supone una protección contra la obesidad futura. No seguir engordando al mismo ritmo no significa un estancamiento ni un problema que deba ser resuelto con lactancia artificial, sino la pauta normal en la lactancia materna.

6. Las tomas deben durar 10 minutos

La alimentación al pecho ha de ser siempre “a demanda”. Esto significa que es el niño el que decide cuánto y cuándo quiere comer. Hay niños que son capaces de vaciar el pecho en cuatro minutos, otros en diez, otros tardan el doble. Si solo se les deja mamar diez minutos de cada pecho, se quedan únicamente con la leche del principio de la toma, más acuosa y que les sirve para saciar la sed. La leche del final, sin embargo, es la que tiene mayor contenido graso y la que más le engorda, pero solo pueden acceder a ella si se les permite vaciar el pecho por completo.

De la misma forma, no hay que establecer un horario para las tomas. Los niños no tienen que comer cada tres horas, al igual que no lo hacemos así los adultos. A veces tomarán el pecho cada dos horas, otras cada 30 minutos, otras permanecerán cuatro horas dormidos. Hay que respetar su ritmo, a excepción de los primeros días tras el parto en que si están muy adormilados o tardan en recuperar el peso del nacimiento conviene despertarlos para que hagan, al menos, diez-doce tomas cada 24 horas.

7. Para producir más leche hay que beber leche

La única vía para producir más leche es que el niño mame de forma correcta y frecuente. La madre no necesita tomar más leche para aumentar su producción ni ningún otro producto de los considerados galactogogos (incrementan la producción de leche). Muchos de ellos son ineficaces, cuando no contraproducentes.

La lactancia a demanda permite que el niño tenga acceso al pecho cuando desee, lo que facilita las tomas frecuentes. Además, la madre debe observar que el niño succiona de forma eficaz, pues si lo hace en una postura incorrecta se puede resentir la producción de leche.

8. Cuando das de mamar, el pecho se cae

Son los cambios hormonales y anatómicos del embarazo, y no la lactancia, los que provocan que las mamas muestren otro aspecto cuando la mujer ha sido madre. Así, los cambios en los pechos se producirán tras la gestación, independientemente de que la madre dé de mamar a su hijo o no.

Por el contrario, dar el pecho puede servir para mejorar la apariencia física de la madre tras el embarazo, ya que las reservas de grasa acumuladas durante la gestación son consumidas durante la lactancia.

9. No te puedes quedar embarazada dando el pecho

La lactancia no es un método anticonceptivo. Dando el pecho también hay posibilidad de embarazo, a no ser que se cumplan estrictamente las condiciones del método MELA (método de la amenorrea de la lactancia). Estas condiciones son: el bebé es menor de seis meses, la madre no tiene la regla de nuevo, el bebé toma lactancia exclusiva y las tomas son frecuentes (con no más de cuatro horas de descanso nocturno ni más de seis horas diurnas entre toma y toma). Si se cumplen todos estos requisitos, y la pareja mantiene relaciones sexuales sin protección, su eficacia es muy alta (índice de embarazos: 0,7-0,9).

Durante la lactancia, la pareja puede utilizar métodos de barrera y métodos hormonales como la píldora, siempre que no tengan estrógenos (han de estar elaborados únicamente con progestágenos).

10. No se pueden tomar medicamentos dando de mamar

La madre que da el pecho puede tomar determinados medicamentos, ya que muchos de ellos no pasan a la leche materna, o lo hacen en cantidades tan pequeñas que apenas tienen efecto sobre el bebé o sobre la producción de leche.

La compatibilidad de fármacos y lactancia se puede consultar en la página especializada www.e-lactancia.org.

Durante la lactancia, la mujer que da el pecho debe limitar al máximo el consumo de alcohol, tabaco y estimulantes como la cafeína.