Erupciones en la piel de los niños: Erupciones víricas

Autor: Terry Gragera (28 de Diciembre de 2016)

Una gran parte de las enfermedades víricas más frecuentes en niños son exantemáticas; es decir, cursan con erupciones en la piel. Así, estas son las erupciones en la piel de tipo vírico más comunes en los niños.

Sarampión

El sarpullido del sarampión es muy característico. Se trata de una erupción con manchas pequeñas de color rojo vivo que empiezan en el rostro y de ahí se extienden al tronco y a las extremidades (incluidas palmas de las manos y plantas de los pies). Las manchas suelen confluir y acaban descamándose.

El sarampión cursa con rinitis, fiebre alta, catarro intenso, conjuntivitis y las características manchas de Koplik (pequeños puntos blancos rodeados de una zona rojiza que se presentan en la mucosa oral, habitualmente en la zona interior de las mejillas, al lado de los molares inferiores).

El sarampión se contagia muy fácilmente en niños no vacunados. El contagio del sarampión se extiende desde tres-cinco días antes hasta seis días después de que aparezca el sarpullido.

El sarampión tiene un periodo de incubación de 10 días y se puede prevenir mediante la vacuna triple vírica.

Rubéola

La rubéola se manifiesta con una erupción de color rosado y manchas redondeadas que comienzan en la cara y de ahí pasan al resto del cuerpo. El sarpullido de la rubéola aparece a la misma vez que una inflamación de los ganglios del cuello (zona superior), la nuca y detrás de las orejas.

La mitad de los niños con rubéola no tienen otros síntomas, aunque puede haber fiebre moderada, dolor de cabeza, síntomas catarrales, náuseas y dolor ocular.

La rubéola se incuba durante 15-20 días y puede contagiarse desde 3-7 días antes de la aparición del exantema hasta que este desaparece. Es muy peligroso pasar la rubéola durante el embarazo.

La rubéola se evita mediante la vacuna triple vírica.

Megaloeritema

La erupción del megaloeritema, también denominado quinta enfermedad, eritema infeccioso, comienza en las mejillas que se enrojecen, de ahí que también se le conozca como “enfermedad del bofetón”. Después, aparecen manchas rojizas con forma de encaje o enrejado en las nalgas, las extremidades (a excepción de las palmas de las manos y las plantas de los pies) y el tronco. La apariencia del sarpullido puede variar si el niño se expone al sol.

Los síntomas del megaloeritema son leves, con fiebre baja, dolor de cabeza y dolor muscular. En un 15% de los afectados hay picor.

El megaloeritema no se contagia una vez que aparece el sarpullido. Tiene un periodo de incubación de 4-14 días. Debe evitarse el contacto de embarazadas con niños que pasen por un megaloeritema.

No hay vacuna contra el megaloeritema.

Exantema súbito

El exantema súbito (también recibe el nombre de sexta enfermedad, roséola infantil y exantema infeccioso) se caracteriza por la aparición de pequeñas manchas rosadas en el cuerpo (especialmente en el tronco, aunque también pueden salir en el rostro y en los hombros).

El sarpullido del exantema súbito siempre aparece después de que el niño haya tenido fiebre alta durante dos o cuatro días. Otros síntomas del exantema súbito son edema en la zona de los ojos.

El exantema súbito no es contagioso cuando ya ha aparecido la erupción. Esta enfermedad se incuba durante 5-15 días y no hay vacuna para prevenirla. 

Mononucleosis infecciosa

No en todos los casos de mononucleosis infecciosa (denominada popularmente la enfermedad del beso) hay una erupción. El sarpullido propio de la mononucleosis se da entre el 15-20% de los afectados en forma de pequeñas manchas rosadas por el cuerpo (especialmente por el tronco, el rostro, los hombros y los antebrazos). Si el afectado toma antibióticos (amoxicilina, penicilina o ampicilina), el porcentaje de enfermos por mononucleosis con exantema se eleva al 80%.

La mononucleosis provoca fiebre alta, inflamación de los ganglios del cuello, de las axilas y de la ingle, falta de apetito, cansancio, aumento del tamaño del bazo y del hígado, edema en el párpado superior y amigdalitis.

Los portadores asintomáticos de mononucleosis pueden transmitir la enfermedad. El virus tarda hasta dos meses en eliminarse del organismo.

No hay vacuna contra la mononucleosis.

Varicela

El sarpullido de la varicela comienza en el cuero cabelludo y de ahí se va extendiendo por el tronco y por las extremidades. Son unas lesiones que causan mucho picor (prurito). Se trata de una erupción que cursa con pequeñas manchas rosadas que en su parte central tienen una pequeña burbuja llena de líquido que al romperse dará lugar a unas costras. Por tanto, la erupción de la varicela va evolucionando desde una mácula a pápula, luego pasa a vesícula y luego a costra, aunque en un momento determinado se pueden encontrar las distintas lesiones cutáneas conviviendo a la vez en distintos estadios de evolución. 

Los síntomas que preceden al exantema de la varicela son fiebre, catarro leve y malestar general uno o dos días antes.

La varicela se transmite muy fácilmente. El contagio de la varicela se produce desde dos días antes de que aparezca el sarpullido hasta que todas las lesiones se han convertido en costras. La varicela se contagia por contacto directo con las lesiones cutáneas y por vía respiratoria.

La varicela tarda entre 10-21 días en incubarse y hay vacuna para evitarla.

Enfermedad mano-pie-boca

La enfermedad mano-pie-boca se caracteriza por la aparición de vesículas de pequeño tamaño en las manos, los pies, las nalgas, y de enantemas (úlceras en el interior de la boca).

Los síntomas previos a la erupción de la enfermedad mano-pie-boca son fiebre moderada (en la mitad de los casos), catarro leve y falta de apetito.

La enfermedad mano-pie-boca se contagia con mucha facilidad por vía fecal-oral o directamente por vía oral.

La enfermedad mano-pie-boca tiene un periodo de incubación de tres a cinco días y no hay vacuna para prevenirla.

Exantemas inespecíficos

Otras enfermedades víricas como el adenovirus y el enterovirus pueden cursar con exantemas de distinta forma, que suelen afectar al tronco y a las extremidades. Estas erupciones suelen ser máculas o pápulas y se acompañan de distintos síntomas (fiebre, catarro, conjuntivitis, faringitis…) según el virus que lo cause. También dependiendo del agente viral, son más o menos contagiosos.