Enfermedades más frecuentes en niños: Infecciones de ojos, oídos y boca

Autor: Terry Gragera (28 de Diciembre de 2016)

Conjuntivitis

La conjuntivitis es la enfermedad ocular más frecuente durante la infancia. Consiste en una inflamación de la conjuntiva, la membrana que cubre el interior del párpado y la zona blanca

Hay distintos tipos de conjuntivitis: conjuntivitis vírica, conjuntivitis bacteriana, conjuntivitis alérgica y conjuntivitis por agentes químicos o irritantes. Todas ellas tienen síntomas comunes como enrojecimiento del ojo y del párpado inferior, lagrimeo, molestias en los ojos y legañas.

La conjuntivitis vírica y la conjuntivitis bacteriana son muy contagiosas, por lo que son muy comunes en las guarderías. Cuando el niño tiene uno de estos tipos, tanto él como sus cuidadores deben lavarse las manos muy frecuentemente. No se deben compartir pomadas ni colirios ni las toallas ni ninguna otra prenda de tela que haya estado en contacto con el ojo enfermo.

La conjuntivitis vírica suele curar por sí sola en 15 días y para la conjuntivitis bacteriana hay que usar un colirio o una pomada antibiótica que será prescrita por el pediatra. En ambos casos, y para aliviar los síntomas, puede lavarse el ojo con suero salino estéril o agua hervida (no se recomienda la manzanilla), utilizando una gasa para cada ojo y aplicándola desde el lagrimal hacia afuera, hacia la oreja.

En la conjuntivitis vírica, además de los síntomas oculares, hay otros catarrales. La conjuntivitis bacteriana suele acompañarse de secreciones amarillentas en el ojo y los párpados aparecen pegados o hinchados.

La conjuntivitis alérgica es menos frecuente en niños. Se produce tras estar en contacto con un alergeno (los más frecuentes son los pólenes, epitelio de animales o ácaros). Se caracteriza por un picor en los ojos y un enrojecimiento ocular intensos, así como hinchazón de párpados, estornudos y obstrucción y secreción nasal. La conjuntivitis irritativa se produce después de que el niño haya estado en contacto con sustancias químicas o irritantes, como el cloro, algún producto de limpieza, cosméticos…

Otitis (otitis externa y otitis media)

La otitis es la inflamación del oído que presentan muchos niños. Es una de las infecciones más comunes; de hecho, nueve de cada diez niños sufrirá al menos una otitis en sus primeros años de vida.Hay dos tipos de otitis:

  • Otitis externa. La otitis externa, denominada también “otitis del nadador” es la que afecta al conducto auditivo externo y se produce fundamentalmente en usuarios de piscinas, por una infección provocada por el exceso de humedad. La otitis externa no se contagia y provoca dolor de oído (que empeora al masticar, presionar o mover la oreja), pérdida autiditiva temporal, aumentos de los ganglios del cuello y secreción del oído. No cursa con fiebre. Para evitarla hay que secar cuidadosamente el oído tras estar en el agua o usar tapones. Los medicamentos utilizados son sintomáticos (ibuprofeno y paracetamol), aunque también pueden usarse antibióticos tópicos o en algunos casos de otitis externa por hongos (otomicosis), antifúngicos tópicos.
  • Otitis media aguda. La otitis media aguda es la inflamación que se produce en el oído medio a causa de virus y de bacterias. La otitis causa dolor, secreción, fiebre y pérdida transitoria de audición. El 80% de las otitis medias se resuelven solas, sin necesidad de antibióticos. Los antibióticos son solo necesarios si los oídos supuran o es una otitis media en ambos oídos, si el bebé tiene menos de seis meses y si no mejora espontáneamente en los tres primeros días. Para aliviar el dolor pueden utilizarse analgésicos, como el paracetamol y el ibuprofeno, aunque el ibuprofeno muestra una mejor actuación debido a su doble acción analgésica y antiinflamatoria. Si no hubiera buena respuesta ante los medicamentos y el dolor fuese de gran intensidad, puede realizarse una timpanocentesis (colocación de un drenaje en el tímpano).

Muguet (candidiasis oral)

El muguet (candidiasis oral) es una infección que se produce en la zona de la boca del bebé a consecuencia del hongo Candida albicans. Es muy frecuente en niños menores de seis meses, con un pico de incidencia máximo en menores de tres meses.

Los síntomas del muguet son placas blancas dentro de la boca: en el interior de las mejillas, los labios y la lengua (no tienen que aparecer en todos los lugares). Si intentan quitarse, la zona queda enrojecida e incluso puede sangrar, pero si están sobre la lengua y se desprenden con facilidad, hay que pensar en que son restos de leche.

El muguet se contagia fácilmente a través de objetos contaminados, como juguetes o chupetes, y hay más riesgo si al niño se le han administrado corticoides inhalados o antibióticos. También la madre puede contagiar a su hijo en el momento del parto, por ejemplo si tiene una candidiasis vaginal.

El tratamiento suele consistir en la aplicación de un antifúngico. Si el niño toma lactancia materna, la madre también deberá tratarse para evitar el contagio.