Enfermedades más frecuentes en niños: Enfermedades comunes

Autor: Terry Gragera (28 de Diciembre de 2016)

Escarlatina

La escarlatina es una enfermedad que afecta principalmente a niños de entre dos y ocho años de edad mediante brotes epidémicos en invierno y primavera.

Está producida por la bacteria estreptococo betahemolítico grupo A, que da lugar hasta a tres toxinas diferentes, por lo que un mismo niño puede pasar la escarlatina más de una vez, ya que haberla pasado en una ocasión no inmuniza ni evita pasarla en sucesivas ocasiones si se trata de otra bacteria.

Se contagia por vía aérea, a través de saliva, gotas al toser, al estornudar, de una persona con la enfermedad o de una persona sana que sea portadora de la misma.

Los síntomas de la escarlatina son fiebre, dolor de garganta y una erupción en la piel (exantema) que aparece a las 12-48 horas de la fiebre. El exantema es muy característico: son granos muy pequeños y rojos, la piel se pone rasposa (“papel de lija”), empieza en el cuello y la cara, pero deja libre la zona de la boca y se extiende de arriba abajo desde el tronco hacia los brazos y las piernas. La lengua aparece con un aspecto muy peculiar (“lengua aframbuesada”) y los en los pliegues cutáneos (codos, axilas, rodillas) aparecen líneas rojas (signo de Pastía). La escarlatina debe tratarse con antibióticos prescritos por el médico para evitar otras complicaciones más graves como la fiebre reumática y alteraciones del riñón, que se dan sobre todo en niños de entre 5 y 15 años. No hay vacuna para prevenir la escarlatina.

Megaloeritema (eritema infeccioso, quinta enfermedad)

El megaloeritema, también denominado eritema infeccioso y quinta enfermedad, está provocado por un virus (parvovirus B19) que se contagia por vía respiratoria. Es muy frecuente durante la primavera y el verano y afecta especialmente a niños en edad escolar (entre cinco y 14 años). Al llegar a la edad adulta, la mitad de las personas habrá pasado un megaloeritema.

Los primeros síntomas del megaloeritema son fiebre baja, síntomas catarrales y cefalea. Cuando estos pasan, a los 4-10 días, aparece una erupción en las mejillas de color rojo intenso como si al niño lo hubiesen abofeteado (“enfermedad del bofetón”). Desde el rostro, el exantema se disemina al resto del cuerpo con manchas más pálidas que dibujan una especie de encaje más claro en el centro. Las palmas de las manos y las plantas de los pies quedan siempre libres de la erupción. Una vez que aparece la erupción, la enfermedad deja de ser contagiosa.

No hay vacuna para el megaloeritema ni tratamiento específico, a no ser fármacos sintomáticos. En ocasiones cursa con dolor articular, para el que puede darse analgésicos, o se acompaña de anemia, que sería peligrosa si el niño ya era anémico o está inmunodeprimido.

El megaloeritema también es peligroso cuando se contagia a embarazadas (especialmente en el primer trimestre de la gestación), ya que puede ocasionar pérdida del bebé y otros problemas en el desarrollo fetal.

No hay vacuna para evitar el megaloeritema.

Exantema súbito (roséola, sexta enfermedad)

El exantema súbito (denominada también roséola y sexta enfermedad) es la erupción de tipo infeccioso más común en los dos primeros años de edad. Se debe a un virus (virus herpes tipo 6 o virus herpes tipo 7) y puede aparecer en cualquier época del año. Se contagia por la saliva y las secreciones respiratorias o a través de portadores asintomáticos del virus.

El exantema súbito se manifiesta con fiebre alta muy bien tolerada por el niño (38-39 ºC) de aparición rápida.Tras ceder espontáneamente en unos tres días, la fiebre da lugar a un exantema (erupción) rosado o rojizo localizado especialmente en el tronco, pero que puede extenderse al rostro y, en algunas ocasiones, a las extremidades.

Cuando se pasa una vez, el niño queda inmunizado ante el exantema súbito de por vida. Mientras dura la enfermedad, y como ante cualquier virus, el tratamiento es únicamente sintomático (antitérmicos y analgésicos). No existe ninguna vacuna preventiva para el exantema súbito.

Mononucleosis infecciosa (enfermedad del beso)

La mononucleosis infecciosa, conocida como la “enfermedad del beso”, es una enfermedad producida casi siempre (90%) por el virus de Epstein-Barr. Para contagiarse de ella hace falta un contacto prolongado a través de la saliva. Es muy frecuente en guarderías y entre adolescentes, y nueve de cada diez adultos la han padecido aunque no hayan sido conscientes, ya que a veces es asintomática.

Se puede transmitir incluso varios meses después del contagio y se presenta durante las cuatro estaciones del año.

La mononucleosis comienza con cansancio y falta de apetito, que puede continuar con fiebre alta (38-40 ºC), dolor de garganta, faringoamigdalitis y aumento de los ganglios del cuello. En la mitad de los casos hay también un agrandamiento del bazo (esplenomegalia) y en uno de cada diez contagiados, un agrandamiento del hígado (hepatomegalia).

No hay vacuna contra la mononucleosis infecciosa ni un tratamiento específico (los antibióticos no son eficaces en este caso al tratarse de un proceso vírico). A pesar de que suele haber afectación hepática, la enfermedad es leve y, habitualmente, no se registran complicaciones.

Tosferina

La tosferina es una enfermedad muy contagiosa que afecta a los pulmones y a las vías respiratorias. Está provocada por la bacteria Bordetella pertussis, y la transmisión es por vía aérea (al toser, hablar, estornudar…), especialmente de adultos a niños.

El 40% de los casos de tosferina se suele producir entre menores de un año. El grupo de más riesgo es el de menores de tres meses (la vacunación para la tosferina se inicia a los dos meses de edad), ya que pueden sufrir dificultades respiratorias muy graves. Para evitar el contagio de los recién nacidos, las mujeres embarazadas han comenzado a ser vacunadas para pasar al niño anticuerpos a través de la placenta.

La tosferina comienza con síntomas propios de un resfriado cualquiera, pero tras una o dos semanas aparece una tos muy intensa, que es más fuerte de noche y que puede provocar el vómito. Tras toser, el niño emite un sonido característico para coger aire y luego se queda muy cansado.

La tosferina se combate con antibióticos, que deben ser administrados cuanto antes para evitar las complicaciones de la enfermedad: neumonía, insuficiencia respiratoria, otitis media, convulsiones y encefalopatía. En bebés, la tosferina puede tener un desenlace fatal por fallo respiratorio. La tosferina puede pasarse varias veces durante la vida.

Varicela

La varicela es una enfermedad infecciosa muy contagiosa provocada por el virus Varicela-Zoster, que, una vez pasada la enfermedad queda latente en el cuerpo y puede aparecer en etapas posteriores de la vida dando lugar a un hérpes zóster.

La varicela se manifiesta con una erupción de pequeños granos que dan lugar a ampollas rojas llenas de líquido que producen mucho picor y que se van convirtiendo en costras. Estas vesículas se diseminan por cara, tronco y cuero cabelludo. Otros síntomas de la varicela son la fiebre, el malestar general y la cefalea.

La varicela se contagia por vía aérea a través de la gotas de saliva o por contacto directo con las vesículas (puede haber contagio hasta que todas no se hayan convertido en costras y desde dos días antes de aparecer la primera vesícula). El 80-90% de las personas que no hayan pasado la enfermedad y que entren en contacto con un enfermo de varicela se contagiarán.

El tratamiento para niños es con analgésicos habituales (a excepción del ácido acetilsalicílico por el grave riesgo de que se presente el síndrome de Reye), pero para algunos grupos de riesgo se prescribe un antiviral (Aciclovir).

La varicela suele ser una enfermedad benigna aunque entre niños muy pequeños, inmunodeprimidos y adultos puede tener complicaciones más serias, como neumonía y encefalitis. Es excepcional pasar la varicela más de una vez en la vida.

Hay una vacuna antivaricela recomendada por la Asociación Española de Pediatría para todos los niños. Esta vacuna protege frente a los casos más graves de la enfermedad, pero no da inmunidad completa, aunque de presentarse la varicela lo hace en una forma muy leve.