Enfermedades más frecuentes en niños: Alteraciones digestivas

Autor: Terry Gragera (28 de Diciembre de 2016)

Gastroenteritis (gastroenteritis aguda, diarrea)

La gastroenteritis (gastroenteritis aguda, diarrea) es una enfermedad muy frecuente durante la infancia. Puede ser vírica, bacteriana o en algunos pocos casos estar causada por un parásito intestinal, por comida en mal estado o por otras infecciones como la de orina o la otitis.

Cuando es infecciosa, la gastroenteritis se contagia por las heces, al cambiar el pañal o tras ir al baño, por lo que el lavado de manos es fundamental para evitarla.

El síntoma principal de la gastroenteritis es la diarrea de aparición súbita, que se puede acompañar de vómitos, retortijones abdominales y fiebre. La diarrea se manifiesta como un aumento de las deposiciones con aspecto líquido o blando, que se dan de forma repetida.

El riesgo principal de la gastroenteritis es la deshidratación. Para evitar que el niño se deshidrate hay que ofrecerle soluciones de rehidratación oral (no bebidas comerciales) con frecuencia. La gastroenteritis vírica suele remitir por sí sola. Al niño con gastroenteritis se le debe ofrecer una dieta prácticamente normal (a excepción de dulces y alimentos grasos) con frecuencia y en pequeñas cantidades. No hace falta dar ningún medicamento si hay gastroenteritis vírica y si es una gastroenteritis bacteriana, el pediatra prescribirá el antibiótico adecuado.

La Asociación Española de Pediatría recomienda la vacuna del rotavirus en el primer año de vida. El rotavirus es uno de los agentes que provocan más gastroenteritis.

Reflujo gastroesofágico (regurgitación)

El reflujo gastroesofágico se manifiesta por la salida de una pequeña cantidad de alimento por la boca procedente del estómago (regurgitación) sin ningún esfuerzo (en el vómito sí hay esfuerzo). Más de la mitad de los bebés (especialmente menores de tres meses) tienen reflujo gastroesofágico, que se manifiesta tras moverlos a una postura diferente. El reflujo gastroesofágico, producido por un fallo en el mecanismo de cierre entre esófago y estómago, se suele corregir solo en la mayoría de los casos.

Cuando el reflujo gastroesofágico es más importante, pueden emplearse fórmulas lácteas antirreflujo o tomar medidas posturales. Solo en algunos casos, cuando el bebé no gana peso y se muestra muy irritable en las comidas, será necesario seguir un tratamiento médico e incluso recurrir a la cirugía.