Enfermedades más frecuentes en niños: Alteraciones de nacimiento

Autor: Terry Gragera (28 de Diciembre de 2016)

Displasia de cadera

La displasia de cadera afecta a 3-5 de cada mil recién nacidos. Es más frecuente entre las niñas y en la cadera izquierda y en aquellos bebés con alguna malformación congénita, que han nacido de nalgas, mediante cesárea, que son prematuros, en partos múltiples y cuando hay antecedentes familiares de displasia de cadera.

Con la displasia de cadera el fémur sale hacia afuera. Si la malformación es permanente se habla de cadera luxada. La displasia de cadera se diagnostica mediante la visita periódica al pediatra y se confima con ecografía y/o radiografía de caderas.

En niños menores de seis meses, se suele colocar un arnés (arnés de Pavlik) hasta que el fémur vuelve a su posición correcta.
Nueve de cada diez displasias de cadera se corrigen mediante este arnés. En niños mayores de seis meses con displasia de cadera (que pueden presentar cojera o retraso al andar), puede ser necesario un tratamiento mucho más complejo, con poleas mecánicas, cirugía y escayola.

Criptorquidia

La criptorquidia es una patología frecuente entre los niños. Un 2-8% de los recién nacidos la presentan y hasta un 30% de los prematuros. La criptorquidia es la ausencia de testículo dentro del escroto, su lugar normal. La criptorquidia más habitual es la unilateral (en un solo testículo) y afecta al 85% de los varones con este problema; mientras que la bilateral es más rara.

El origen de la criptorquidia se remonta al periodo fetal, donde, por diversas razones, los testículos no descienden de forma completa. Otros factores como la prematuridad y el bajo peso para la edad gestacional favorecen igualmente esta alteración.

La criptorquidia suele resolverse por sí misma en los nueve primeros meses de vida del niño mediante el descenso espontáneo del testículo a la bolsa escrotal. Después del primer año es infrecuente que se corrija por sí misma, por ello se recurre a la cirugía (orquidopexia), que se realizará preferentemente antes de los dos años.

Si la criptorquidia no se corrige, el varón tiene más probabilidades de ser infértil y de padecer cáncer testicular (4-5 veces más).

No hay que confundir la criptorquidia con el testículo en ascensor o retráctil. En la criptorquidia el testículo oculto no aparece nunca; por el contrario, cuando hay testículo en ascenso o retráctil (una situación muy frecuente en la infancia), este ha descendido bien, pero sube y baja en determinadas circunstancias (en el baño, cuando hay fiebre…).