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Consejos para enfrentarse a los deberes

Autor: Terry Gragera (7 de Septiembre de 2017)

© iStock

Después de la jornada en el colegio, la mayoría de los niños tienen que hacer deberes en casa para reforzar lo aprendido o avanzar en otros campos. Muchos se quejan de que les falta tiempo para jugar y descansar y algunos padres ven estas tareas como una sobrecarga para los más pequeños. No obstante, en el sistema educativo español, los deberes son un hecho con el que hay que contar. Entonces, ¿cómo conseguir organizarse bien con los deberes?

Es muy importante que los padres se impliquen desde el principio en la gestión eficaz del tiempo de deberes. Muchos niños no saben cómo hacerlo y les dedican demasiadas horas.

Estas son las reglas fundamentales para enfrentarse a los deberes con éxito:

1. Establecer horarios

El niño debe saber que hay un tiempo asignado para el estudio, un tiempo para jugar, otro tiempo para estar con la familia o para sus actividades extraescolares, y que, en la medida de lo posible, hay que respetarlos.

2. Promover el descanso

Es fundamental que el niño descanse adecuadamente, tanto con horas de sueño suficientes por la noche (entre 8 y 10, según la edad, en la etapa escolar), como con periodos de esparcimiento durante la tarde. Cuando el niño está agotado no rinde lo suficiente, no se siente motivado y las tareas escolares pueden prolongarse más de lo debido. Si el niño vuelve muy cansado del colegio, hay que replantearse si duerme bien y dejarlo que repose al menos una hora antes de iniciar los deberes.

3. Facilitar un lugar de estudio adecuado

El niño debe contar, desde los cinco años, en que tal vez ya lleve alguna ficha para casa, con un lugar propio para estudiar. Lo ideal es que esté aislado del resto de la casa, para ayudarlo a concentrarse, y que disponga de una buena iluminación (lo mejor es la luz natural). También es importante que la silla sea ergonómica y prestar atención a que la forma que tiene de sentarse frente a la mesa de estudio es la adecuada tanto para hacer las tareas como para no resentir su espalda.

4. Eliminar distracciones

En la mesa deberían colocarse únicamente los materiales de estudio. Hay que eliminar, por tanto, juguetes u otros objetos que puedan distraer al niño. Tampoco deben estudiar con los móviles delante, ni con la tele o el ordenador encendidos (a no ser que estén trabajando alguna materia). Con respecto a la música de fondo, hay algunos niños que se concentran con ella y otros que se distraen; habrá que decidir según sus características.

5. Antes de empezar, una buena merienda

El niño necesita energía para poder realizar el trabajo intelectual que suponen los deberes. Por ello es imprescindible proporcionarle una merienda sana y suficiente que le permita llegar con sus necesidades de alimento cubiertas hasta la hora de la cena.

6. Lo más complicado, al principio

A medida que avanza la tarde, el niño está cada vez más cansado, por eso es mejor comenzar con las tareas más complicadas. También el estudio debe anteponerse en el tiempo a la realización de ejercicios, pues para memorizar necesita de una concentración con la que es difícil contar al final de la jornada.

7. Implicarse sin ser los protagonistas

Los padres deben implicarse muy activamente en los deberes de sus hijos. Antes de ponerse con los deberes, es una buena costumbre repasar con ellos todo lo que tienen pendiente y planificar qué materias se abordarán primero. Los progenitores han de estar accesibles y disponibles a cualquier duda que pueda presentar el niño, pero no hacerles los deberes ni permanecer con ellos en su habitación mientras los llevan a cabo, pues el niño puede distraerse.

8. Hacer pausas y limitar las horas

Un niño no es capaz de permanecer toda la tarde frente a los libros, por ello conviene hacer pausas durante la jornada de estudio. Sin embargo, ésta no debe prolongarse indefinidamente, a pesar de los descansos. Si al niño le cuesta centrarse, los padres pueden utilizar un reloj para indicarle de cuánto tiempo dispone en cada materia. Una vez sobrepasado ese tiempo, el libro debería retirarse, independientemente de si el niño ha terminado o no. Es un modo de evitar la dispersión que tienen muchos niños delante de los libros.

9. Confirmar con el profesor

Ya sea a través de la agenda o de los medios informáticos de los que disponga el centro, los padres deben estar al tanto de que los deberes son los que dicen sus hijos. Una buena comunicación con los profesores es esencial para descubrir los progresos o de las dificultades del niño.

10. Revisar los deberes

Los padres deben asegurarse, al final de la jornada, de que el niño ha realizado todas las tareas encomendadas por sus profesores. Sin embargo, y a no ser que estos lo hayan indicado expresamente, no se deben corregir las actividades para que en el personal educativo tenga la oportunidad de controlar la verdadera evolución del escolar.

11. Planificar el fin de semana

Durante el fin de semana el niño debe descansar y cambiar de actividad, aunque habrá que buscar un momento para hacer los deberes. Si es posible, lo ideal es terminar la tarea pendiente el mismo viernes; si no, cuanto antes, con el fin de no dejarlos para el último momento, lo que puede generarles ansiedad y preocupación.

12. Alabar sus avances

El niño no debe hacer los deberes bajo promesa de premios materiales, pues no adquiría ningún hábito duradero ni sentido de la responsabilidad. Sin embargo, sí es bueno elogiarlo cada vez que cumple con sus tareas. Los niños son muy sensibles a las opiniones que los padres vierten sobre ellos y los reconocimientos positivos por su esfuerzo les resultan muy motivantes.

Fuentes:

  • Observatorio Faros de salud de la Infancia y la Adolescencia. Hospital San Joan de Déu (Barcelona)
  • Famiped (vol. 2/99). Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria.
  • Onmeda Internacional

Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (28 de Diciembre de 2016)