Cuidados del cordón umbilical

Autor: María Miret Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (28 de Diciembre de 2016)

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El cordón umbilical une al bebé con su madre durante el embarazo. Se trata de una prolongación de piel que une el útero materno y lo que será el ombligo del bebé y va desde éste hasta la placenta. Esta está conectada a la pared interna del útero y contiene en su interior los vasos sanguíneos que sirven para intercambiar sustancias nutritivas como el alimento o el oxígeno.

Después del parto, el cordón umbilical se corta en un procedimiento indoloro con material estéril a unos 4 centímetros del abdomen del bebé y el muñón umbilical se sujeta con una pinza. Se recomienda esperar entre 30 y 120 segundos tras el nacimiento para pinzarlo y cortar.

Entre 7 y 21 días después del nacimiento, el muñón se seca y se cae, quedando una pequeña herida que puede tardar en cicatrizar de tres a cinco días aproximadamente. En el parto normal suele desprenderse entre el quinto y el día 12 del nacimiento; en cesárea entre el día 12 y el día 15. Si el cordón es más grueso de lo normal necesitará más tiempo para secar y tardará más en caer. A medida que se seca cambia de color y va adquiriendo una coloración más oscura, se arruga y se endurece.

¿Cuáles son las pautas de cuidados?

Las medidas higiénicas para mantenerlo limpio deben comenzar desde el nacimiento. En el hospital se debe dejar secar el cordón al aire sin taparlo y evitar bañar al bebé, al menos en las primeras seis horas de vida. Es importante el contacto piel con piel al menos durante las primeras 24 horas, pues favorece la colonización de bacterias de la piel que aporta la madre al recién nacido.

Una vez en casa, para evitar que el cordón se infecte se recomienda lavar con agua y jabón y dejarlo secar. Se debe limpiar la zona con agua tibia y jabón neutro y secarlo bien, envolviendo con una gasa limpia que se cambiará frecuentemente igual que el pañal. Antes de comenzar su cuidado es importante lavarse las manos.

No se debe sumergir totalmente al niño en el agua hasta pasados tres o cuatro días desde que se ha caído el cordón. Hasta entonces se le puede lavar por partes con una esponja. Tras caerse el cordón, se debe seguir con las curas hasta que las gasas no manchen. Es importante que llegue aire al resto del cordón, para que cicatrice y se seque más rápido. Se debe evitar también que los pañales toquen el resto de cordón.

¿Qué complicaciones pueden existir?

El muñón del cordón umbilical es la fuente de infección más usual en recién nacidos. Hasta que cicatriza, los gérmenes de la piel pueden provocar una infección del cordón. Algunos síntomas pueden ser si el bebé llora cuando le tocan el cordón o la piel que lo rodea o si huele mal y supura un fluido amarillento. Si la piel periumbilical está roja e inflamada es signo de una incorrecta cicatrización. Si el muñón sangra varios días consecutivos puede ser señal de un trastorno hemorrágico.

Si una vez desprendido el cordón el ombligo sale hacia afuera cuando el bebé hace esfuerzo, por ejemplo cuando llora, puede que se trate de una hernia umbilical, que suele curarse con el tiempo aunque es necesaria una visita de control al pediatra. Si aparece un bulto rosa y húmedo puede tratarse de un granuloma.

¿Cuándo hay que alarmarse?

Normalmente la evolución del cordón umbilical suele ser buena. Se recomienda consultar al pediatra en las siguientes situaciones:

  • Fiebre. Si el bebé tiene fiebre (38º C o más).
  • Si se observa en el bebé letargo o un tono muscular alterado. Los músculos del bebé se sienten flácidos y sin fuerza.
  • Enrojecimiento o inflamación en la zona del ombligo o un endurecimiento de la piel circundante.
  • Secreción anormal. Si el cordón está húmedo, tiene una secreción amarilla y huele mal hay que consultar con el pediatra.
  • También si aparece sangrado a nivel del cordón umbilical. A veces, puede producirse un pequeño sangrado, que es normal, con la caída del cordón o el roce con el pañal.

Por último, es señal de alarma el retraso en la caída tras los 15 días de vida. Si tardara más de 25 días puede deberse a alguna anomalía del recién nacido.