Cómo proteger a los niños del sol: Qué hacer cuando el niño se quema con el sol

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (28 de Diciembre de 2016)

El cuerpo fabrica melanina para protegerse de los efectos del sol, pero cuando la exposición es excesiva, la piel se queda sin protección y surgen las quemaduras solares.

Los niños que han sufrido más de tres quemaduras solares a lo largo de su vida tienen hasta 10 veces más riesgo de padecer un melanoma (cáncer de piel en la edad adulta), por lo que el esfuerzo máximo debe estar en evitar la quemadura solar.

Aparte de la incomodidad y el malestar, una quemadura aislada no tiene mayores riesgos; el problema es la reiteración.

Los niños con más riesgo de quemaduras son los rubios, pelirrojos y con pecas, ya que tienen menos cantidad de melanina.

Cuando el niño se quema, tiene la piel roja, caliente y el simple tacto le molesta. Si la quemadura ha sido más grave, pueden aparecer ampollas unas horas después e incluso otros síntomas como fiebre, mareo, escalofríos, vómitos y náuseas que requieren atención médica urgente, ya que puede tratarse también de una insolación o de un golpe de calor. En cuanto a las ampollas, no hay que explotarlas ni rascarse la piel, ya que se corre un alto riesgo de infección. Si la quemadura es de primer grado, no se habrán destruido las capas más profundas de la piel. Lo habitual es que el enrojecimiento y el dolor duren unos tres días. Si la quemadura es de segundo grado, provoca ampollas, ya que es más profunda. En este caso dura más de una semana.

En el caso de que el niño se queme con el sol, hay que refrescar la zona con agua fría no salada. Lo ideal es ponerle paños con agua sobre la quemadura e ir cambiándolos para que la zona afectada siempre permanezca fría.

Además, se puede aplicar una crema hidratante/humectante para refrescar la piel. Algunas son reparadoras también, como las que incluyen aloe vera en su composición. No se deben utilizar cremas anestésicas si no es bajo prescripción médica, por el riesgo de alergia y de empeorar el cuadro. Tampoco son aconsejables los productos elaborados a base de aceites, pues no dejan respirar al poro. 

Para evitar las molestias de la quemadura, el niño debería usar ropa holgada y preferiblemente de algodón. Si nota muchas molestias, puede dársele ibuprofeno o paracetamol (ácido acetilsalicílico no, pues en la población pediátrica puede provocar el peligroso síndrome de Reye). También es aconsejable estar muy bien hidratado bebiendo agua.

El niño no debe exponerse nuevamente al sol hasta que la quemadura esté completamente curada. Muy probablemente, la zona quemada se descamará. Cuando salga la piel nueva es más fácil que el niño se vuelva a quemar, por lo que hay que extremar las precauciones. Además, hay que tener en cuenta que la piel tiene "memoria", por lo que las radiaciones de sol son acumulativas y tiene efecto negativo sobre el ADN celular.