Cómo proteger a los niños del sol: Elegir y aplicar bien la crema solar

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (28 de Diciembre de 2016)

Una de las medidas básicas para evitar los daños que causa el sol a los niños es utilizar siempre un fotoprotector. Se trata de una medida tan importante que logra reducir a la mitad el riesgo de que el niño acabe padeciendo un cáncer de piel en la edad adulta.

Pero para que la crema solar sea efectiva es necesario elegir el fotoprotector adecuado y aplicarlo bien.

Elegir un fotoprotector infantil. La piel infantil tiene unas características peculiares con respecto a la de los adultos y es mucho más sensible, por eso es conveniente elegir un producto específico para niños. En ausencia de fotoprotector infantil, siempre es mejor usar uno de adultos, pero no por norma.

Escoger fotoprotectores con filtros físicos. Los fotoprotectores con filtros físicos son más adecuados para los niños más pequeños, ya que actúan a modo de pantalla, impidiendo que el cuerpo absorba la radiación solar. Son más difíciles de extender y hay que repetir la aplicación con más frecuencia, pero resultan más efectivos y, al no llevar productos químicos, respetan mejor la piel sensible del niño.

A partir de los seis meses. No conviene aplicar crema solar a los menores de seis meses que, en todo caso, no deberían estar expuestos directamente al sol en ningún momento.

Fotoprotector de amplio espectro. Para que otorgue una protección máxima, el fotoprotector debe ser de amplio espectro para que proteja tanto de los rayos UVA como de los rayos UVB.

Factor alto de protección. La crema solar infantil elegida ha de tener un SPF 30 o superior, especialmente en los primeros días de exposición al sol. En todo caso, a la hora de elegirla hay que tener en cuenta el fototipo del niño, aunque incluso los que son de piel muy oscura pueden quemarse.

Textura grasa. Los fotoprotectores más eficaces son los de textura grasa, ya que penetran mejor en la piel.

Aplicarlo media hora antes de la exposición. El fotoprotector solar debe aplicarse al niño, al menos, 30 minutos antes de que vaya a exponerse al sol. Lo ideal es hacerlo antes de salir de casa para garantizar que está protegido al aire libre.

Darlo con generosidad. Los expertos consideran que para que la piel quede bien protegida con la crema solar hay que utilizar 2 mg por cada centímetro cuadrado de piel.

Cubrir todo el cuerpo. El fotoprotector debe aplicarse en todas las zonas del cuerpo del niño. Hay partes que suelen olvidarse, como las orejas, la nuca o los pies, y que se queman igualmente.

Extenderlo sobre la piel seca. El fotoprotector debe aplicarse sobre la piel seca para que sea totalmente efectivo. Si el niño se baña, hay que esperar a que se haya secado del todo para volvérselo a aplicar.

Repetir la aplicación regularmente. Hay que volver a aplicar fotoprotector cada dos horas, y especialmente si el niño se ha mojado, se ha bañado o ha sudado mucho.

No confiarse los días nublados. Hay que aplicar un fotoprotector incluso los días nublados, ya que, a través de las nubes, pasan los rayos ultravioletas responsables de las quemaduras.

Emplear protector labial. En días de intenso sol, es aconsejable aplicar un protector solar específico para labios.