Cómo proteger a los niños del sol: 12 consejos para proteger a los niños del sol

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (28 de Diciembre de 2016)

Hay una serie de consejos básicos que conviene seguir para evitar que el sol dañe la delicada piel de los niños.

1. No exponer a los menores de 6 meses. Los bebés con menos de 6 meses no deberían estar expuestos nunca de forma directa al sol. Tampoco bajo una sombrilla, por ejemplo en la playa, ya que la arena refleja alrededor de un 20% de las radiaciones solares; el agua, sobre un 10% y la hierba, aproximadamente un 5%.

2. Comenzar a protegerse en primavera. La protección solar debe comenzar en primavera, con la llegada del buen tiempo y la realización de actividades al aire libre, como montar en bicicleta o salir de excursión. En esta época del año el sol puede resultar tan nocivo como en verano, por lo que conviene proteger a los niños.

3. Evitar las horas centrales del día. Los niños (al igual que los adultos) no deberían estar expuestos al sol entre las 12 y las 17 horas, pues en esa franja horaria es cuando más peligrosa resulta la radiación solar.

4. Buscar sombras naturales. Colocarse al aire libre bajo una sombra natural, como la de una arboleda, es mucho más efectivo que hacerlo bajo una sombrilla. En todo caso, de no haber sombras naturales, hay que usar siempre una sombrilla.

5. Utilizar gafas de sol. El sol también puede producir daños oculares en los más pequeños. Por este motivo, los niños deberían utilizar unas gafas de sol homologadas que ofrezcan una protección del 100% frente a los rayos UV y a la radiación IR-A. El peligro de utilizar unas gafas no homologadas o “de juguete” es que proporcionan una falsa sensación de seguridad, además de provocar posibles daños en el ojo. Por este motivo hay que comprar siempre las gafas de sol infantiles en establecimientos seguros. Entre los daños a corto plazo destacan la queratitis o quemadura solar, que se manifiesta con dolor, fotofobia y enrojecimiento de los ojos.

A largo plazo, una excesiva exposición al sol puede provocar alteraciones corneales, lesiones degenerativas y quemaduras en la retina, que afectarían a la calidad de la visión para siempre. Incluso algunos estudios han relacionado la insuficiente protección ocular al sol durante la infancia con patologías en la etapa adulta como las cataratas, la degeneración macular asociada a la edad (DMAE), el pterigión (un crecimiento anormal de tejido sobre la córnea) y el cáncer de piel (localizado en el ojo).

En todo caso, y a pesar de llevar gafas, el niño no debería mirar nunca directamente al sol.

6. Utilizar una sombrilla tipo iglú. Las nuevas sombrillas tipo iglú ofrecen una protección mayor que las sombrillas tradicionales. Por un lado, el material del que están hechas actúa parando las radiaciones ultravioletas del sol, y, por otro, el tejido se extiende también al suelo, con lo que se consigue evitar el reflejo del sol sobre la arena o la hierba.

7. Usar ropa adecuada. Cuando se expongan al sol, los niños deberían usar siempre un gorro con visera o una gorra que proteja toda la cabeza. Además, la ropa ha de ser holgada y preferiblemente de algodón, que es un tejido que favorece la transpiración. En general, las prendas mojadas dejan pasar más la radiación solar que las que están secas. En todo caso, y según datos de la Academia Española de Dermatología y Venereología, una camiseta de algodón protege menos que un fotoprotector solar. Así, la camiseta tendría un UPF (siglas en inglés de factor de protección ultravioleta) de 12 y de 8 UPF si está mojada, mientras que las cremas solares suelen estar por encima de 15 UPF.

Además, en el mercado hay trajes de baño y camisetas que protegen del sol. Llevan la certificación UPF y, según su índice, evitan en mayor o menor medida el paso a través del tejido de las radiaciones ultravioletas.

8. Vigilar los medicamentos fotosensibilizantes. Cuando el niño toma algún medicamento hay que asegurarse de que no tiene efecto fotosensibilizante. Algunos fármacos causan reacciones alérgicas al sol, por lo que conviene informarse con el pediatra de esta posibilidad en periodo de máxima incidencia solar. Entre ellos están algunos antibióticos (especialmente las tetraciclinas), antiinflamatorios y cremas con retinoides.

9. No aplicar perfumes ni colonias. Los perfumes y las colonias con alcohol pueden resultar fotosensibilizantes, por lo que conviene no perfumar al niño antes de que se vaya a exponer directamente al sol.

10. Protegerse aunque esté nublado. Las medidas para protegerse del sol deben tomarse aunque el día esté nublado o haga viento. De hecho, las nubes no son un obstáculo para el paso de los rayos ultravioleta, por lo que el niño puede sufrir quemaduras igualmente aunque la sensación de calor sea menor, por efecto de las nubes o del viento.

11. Evitar la deshidratación. Es importante que los niños beban abundante agua u otros líquidos para evitar que puedan deshidratarse con el calor del sol.

12. Aplicar un fotoprotector solar adecuado. Usar un fotoprotector solar adecuado es básico para proteger al niño del sol. La crema solar debe ser aplicada siguiendo una técnica. (Ver siguiente apartado).