Cómo elegir la mochila del colegio

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (23 de Diciembre de 2016)

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Lejos quedan los días en los que los niños iban a la escuela con cartera. Hoy, las mochilas han emergido como un accesorio escolar imprescindible y necesario pero no exento de causarles dolor de espalda si no se hace un uso correcto. ¿Son compatibles la comodidad, la salud y la estética? ¿Cómo hay que elegir una mochila? ¿Mejor las mochilas con dos asas, una o de carrito?

Una mochila ergonómica es el aliado perfecto para prevenir contracturas musculares, lesiones y el dolor de espalda. Repasa las recomendaciones para elegir la mochila de tu hijo y que su espalda no se resienta con la vuelta al cole.

1. Ligera, para mantener el peso a raya

A menudo cuánto más espacio se tiene en la mochila, más se tiende a cargarla de cosas innecesarias, por lo que es preferible que la capacidad de la mochila esté limitada. La Asociación Española de Productos para la Infancia recomienda que el peso de la mochila no supere entre el 10% y el 15% del peso del niño. Así, por ejemplo, para los niños de 30 kilos la mochila debería pesar como máximo de 3 a 4,5 kilos; y para los niños de 40, no más de 4 a 6.

Descargar de peso a los escolares pasa también por dejar lo que no se va a necesitar durante el día en casa o en el colegio. Y es que, para prevenir el dolor de espalda, la Fundación Kovacs, el Instituto de Investigación Médica sobre Dolencias del Cuello y la Espalda, aboga por la instalación de taquillas en el colegio, fraccionar cada libro de texto en volúmenes o utilizar soportes electrónicos como tabletas para evitar cargar peso innecesario.

2. Una mochila con compartimentos

Las mochilas con compartimentos son un clásico. Las hay con espacios determinados para el móvil, el portátil… ¡y hasta para lapiceros, la goma de borrar y el sacapuntas! Una mochila con compartimentos puede ayudar a que un niño mantenga el material escolar en orden y la salud de su espalda no se resienta. La clave pasa por utilizar el compartimento más adecuado para cada objeto, según su peso y tamaño. De esta manera si el niño tiene que inclinarse para adelante para evitar irse para detrás por una mala distribución del material escolar, puede desarrollar un problema de cifosis, por ejemplo.

Así, es recomendable elegir una mochila con compartimento trasero cerca de la espalda donde colocar lo más grande y pesado. Además, hay que procurar que este compartimento tenga una cinta de velcro para sujetar bien el contenido y evitar que se mueva y la mochila tenga una base inclinada y protegida para asegurar el correcto reparto del peso.

3. Las mochilas con ruedas

Las mochilas con ruedas son una opción para no cargar demasiado la espalda. No obstante, hay expertos que las desaconsejan, ya que puede favorecer un movimiento lateral de la columna que aumenta el riesgo de sobrecarga muscular. A la hora de decantarnos por una u otra, hay que tener en cuenta las características del trayecto hasta el colegio, ya que en terrenos irregulares pueden resultar incómodas y cogerlas de un brazo tirando hacia arriba al subir y bajar escaleras puede producir lesiones.

En el caso de elegir una mochila de carrito, hay que asegurarse de que el niño cambie regularmente de brazo para que sus músculos trabajen por igual y de que el asa de la mochila sea de una longitud suficiente o altura regulable para que se adapte a la estatura del niño y evitar que tenga que flexionar el cuerpo.

4. La espalda y las asas

La Asociación Española de Pediatría (AEP) recomienda elegir una mochila con asas anchas, ya que ayudan a distribuir el peso, y acolchadas (al igual que la espalda) para prevenir el dolor de espalda. Las asas se deben poder ajustar para que la mochila quede ceñida a la espalda. Y es que la mochila no debe quedar ni muy alta ni muy baja, sino apoyada en la zona lumbar.

Además, una mochila con correas para ajustar a la cintura y al pecho ayudará a tu hijo a llevar mejor el peso. Si tu hijo insiste en una mochila de una sola asa, asegúrate de que se la ponga cruzada para distribuir mejor el peso.

5. El deporte como aliado para prevenir el dolor de espalda

Una de las mejores pautas para tener una musculatura adecuada y fortalecida es practicar ejercicio físico con regularidad. En principio, vale cualquier modalidad deportiva, aunque son más recomendables los deportes que ejercen una acción simétrica sobre el cuerpo, como la natación. Y es que practicar deporte al menos dos veces por semana previene el dolor de espalda y, si aparece, ayuda a que sea de corta duración y tenga menos impacto en la actividad cotidiana.

6. Respetar la personalidad del niño

Y de nada sirve que la mochila cumpla con todas las recomendaciones de salud si al niño no le gusta, ya que tendrá que darle uso durante todo el curso escolar y tiene que favorecer su personalidad. Cada vez más firmas se suman a la moda de los colores o grupos musicales preferidos de los niños sin dejar de lado las pautas que competen a su salud. ¡Ponte de acuerdo con tu hijo a la hora de elegir su mochila para la vuelta al cole!