Cómo prevenir el abuso sexual a niños

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (27 de Diciembre de 2016)

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Uno de cada cinco niños ha sufrido o sufrirá abuso sexual antes de llegar a los 17 años, con las graves consecuencias que esto conlleva; por eso, prevenir el abuso sexual en menores es vital.

El abuso sexual a niños incluye todos los contactos en los que un adulto (u otro niño) se aproveche del menor para estimularse sexualmente a sí mismo, al menor o a un tercero. El abuso sexual a niños puede ser con o sin violencia y con contacto físico o sin contacto físico (cuando el niño es obligado a presenciar pornografía, autoestimulación, el adulto hace exhibicionismo sexual en su presencia, le hace solicitudes o insinuaciones de tipo sexual…).

Hasta el 85% de los abusos sexuales a menores se cometen dentro de la familia o del entorno de confianza del niño.  A menudo, el abusador se aprovecha de la relación de cercanía, confianza, respeto o autoridad que tiene sobre el menor. Los abusadores suelen ser adultos, pero también se da el abuso de un niño o un adolescente sobre otro menor.

De entre todos los abusos sexuales que se producen, en el 70% de los casos la víctima es un menor. De ellos, uno de cada cinco tiene menos de 9 años.

El 90% de los niños no cuentan que han sido objeto de abuso sexual mientras este se está produciendo ni durante la infancia.

El abuso sexual se produce en niños de cualquier condición social o raza y está considerado como una de las manifestaciones de maltrato infantil.

Seis de cada diez niños que han padecido abuso sexual no recibe ayuda, lo que incrementa las secuelas que este episodio traumático puede tener a corto, medio y largo plazo.

Así, la mitad de los niños que sufren o han sufrido abusos sexuales tienen pensamientos suicidas y uno de cada cinco ha intentado suicidarse.

Haber sufrido abuso sexual durante la niñez es un factor de riesgo para algunas conductas adictivas, como el abuso de alcohol o drogas y los trastornos alimentarios. Hay más riesgo de padecer secuelas importantes cuando el niño no cuenta lo que le ha sucedido o lo cuenta pero no es tomado en serio.

A corto plazo, ser víctima de abuso sexual implica ansiedad, sentimientos de culpa, tristeza y desamparo, irritabilidad, rebeldía, temores de diversa índole, agresividad, rechazo a figuras adultas…. A medio plazo, el niño manifiesta depresión, trastornos del sueño, ansiedad, trastornos de la alimentación, distorsión en el desarrollo sexual y en la expresión de la sexualidad, problemas de aprendizaje, consumo de alcohol y drogas…

Por su parte, a largo plazo, el abuso sexual provoca numerosos problemas afectivos y emocionales en el afectado, disfunciones sexuales, baja autoestima, depresión, promiscuidad sexual, abuso de sustancias, relaciones familiares conflictivas, inadaptación social, delincuencia…