Cómo prevenir el abuso sexual a niños: Consejos prácticos

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (27 de Diciembre de 2016)

El abuso sexual no siempre se puede evitar, pero sí se puede intentar prevenir con una serie de medidas que minimicen el riesgo. 

Enseñar “La Regla de Kiko”

"La Regla de Kiko" es una guía que ayuda a los padres a abordar con sus hijos el tema y la prevención del abuso sexual.

Así, "La Regla de Kiko" enseña que los niños no deben permitir que adultos (u otros niños) toquen las partes de su cuerpo que estén cubiertas por la ropa interior. Es la forma de que el menor reconozca de forma clara dónde está el límite y cuándo ha de ponerse alerta.

Explicar que hay personas que no actúan bien

Es muy complicado explicarle a un niño que hay personas que pueden intentar abusar de él, y que estas personas pueden ser conocidas o familiares. No se trata de atemorizarlo, pero sí de que sea consciente de que aunque la mayoría de los adultos se va a portar bien con él, puede haber algunos que no lo hagan.

Es importante indicarle que tiene permiso y debe decir “No” si hay un intento de abuso sexual, aunque el abusador sea un familiar muy allegado o una persona que en teoría debería ocuparse de él o protegerlo, como un profesor o un monitor.

Además, hay que advertirle de que no puede aceptar ni recibir regalos o invitaciones de desconocidos, que no puede subirse en el coche de personas que no conozca ni irse a sus casas o dar un paseo con ellas.

También hay que prevenirlo ante la posibilidad de que reciba mensajes de contenido sexual a través de Internet, ya que un 25% de los niños recibe proposiciones sexuales mientras está conectado. En este sentido, cuando navegue por la Red no debe revelar nunca su verdadera identidad ni datos personales ni decir que es menor.

Diferenciar entre secretos buenos y malos

Los abusadores sexuales suelen valerse de una relación de superioridad o confianza hacia el niño que les lleva a poder exigirle “guardar el secreto”.

Los padres deben enseñar a sus hijos lo que son secretos buenos y secretos malos. Los secretos buenos son divertidos, tienen una fecha en que son revelados (una fiesta, un regalo), no te hacen sentir mal. Sin embargo, los secretos malos hacen sufrir, generan ansiedad, incomodidad, tristeza y preocupación y se convierten en un problema para el niño.

El menor debe saber que no está obligado a guardar los secretos malos y que debe contarlos a una persona de referencia ante la que se sienta seguro.

Hacerle saber que su cuerpo es suyo

El niño debe saber que su cuerpo le pertenece y por eso nadie le puede tocar las partes privadas, que son aquellas cubiertas por la ropa interior. Tampoco debe admitir que nadie le obligue a ver las de otras personas ni le pida ver las suyas.

El niño debe ser capaz de negarse de forma firme diciendo “No” ante estos requerimientos y alejarse inmediatamente del abusador para buscar a una persona de confianza a la que contar lo que ha ocurrido.

En el proceso para que el niño entienda que no se trata de un juego sino de algo muy serio, es importante que en la familia se le hable de la zona genital con el nombre real y no con diminutivos: ano, pene, vagina, pecho…

Además, desde que son pequeños, no se les debe obligar a dar besos cuando no quieren, ni a familiares, ni mucho menos a desconocidos. Pueden saludar educadamente sin tener contacto físico si no lo desean; de esta forma van tomando conciencia de que su cuerpo es suyo. Tampoco hay que forzarlos a recibir abrazos, cosquillas o cualquier otra manifestación física no deseada.

En este sentido, hay que procurar respetar la intimidad que pida el niño, por ejemplo, al cambiarse de ropa, al ducharse, en un probador...

Si se trata de adolescentes, han de saber que por iniciar el juego sexual, no están obligados a continuar hasta donde su pareja quiera. Pueden decir “basta” en el momento que consideren y no deben ceder a chantajes de ningún tipo.

Mantener una comunicación cercana

El niño que es víctima de abuso sexual siente un profundo sentimiento de culpa y de desconcierto. Es vital para él contar con el apoyo de alguna persona de confianza que pueda ayudarle, ya que habitualmente el niño víctima de abuso sexual no revela lo sucedido ni a su padre ni a su madre, sino a otros adultos.

No obstante, en la familia no debería haber temas tabú, de forma que el niño tenga la tranquilidad de abordar cualquier problema con sus padres. Ha de sentir que se le escucha y que no se minimizan ni ridiculizan sus sentimientos o sus miedos. Al margen de la situación concreta, cada niño la interpreta, la vive y la siente a su manera, y debe ser preguntado y respetado.

El abuso sexual a menores puede producirse casi a cualquier edad, por lo que desde pequeños conviene explicarles con lenguaje sencillo cuáles son las partes de su cuerpo que nadie debe tocar (excepto en un control médico) y cómo pedir ayuda. Es un tema difícil de abordar, pero estar prevenido de antemano es una herramienta de seguridad para el niño.

Si el niño muestra, de repente, un rechazo hacia algún adulto en concreto o plantea un caso de abuso sexual como si le hubiera sucedido a algún amigo, conviene hablar abiertamente con él sobre el tema por si estuviera escondiendo algo.

Darle seguridad y autoestima

Los abusadores suelen aprovecharse de la debilidad y el desconcierto de los niños, así como del sentimiento de respeto o autoridad que suelen tener sobre ellos.

Una buena prevención es que el niño disfrute de una elevada autoestima y de seguridad en sí mismo para poder decir “No” si es necesario.

El abusador suele hacer sentir al niño culpable de lo que ha ocurrido o lo amenaza. A pesar de ser una situación muy difícil de manejar para un menor, cuando se siente seguro de sí mismo es más probable que pueda escapar de ella.

Como prevención ante el abuso sexual, los expertos aconsejan no utilizar nunca el castigo físico en la educación. Si el niño sufre castigos físicos, puede entender que su cuerpo puede ser agredido por otros sin oponer resistencia, lo que le perjudicaría en el caso de tener que enfrentarse a una agresión sexual.

Permanecer vigilantes para reducir riesgos

Siempre hay que estar vigilantes ante el abuso sexual a niños. Los abusadores intentan ganarse la confianza del niño e incluso de la familia, y especialmente de los padres, para tener un mejor acceso al menor.

El abuso a menores suele producirse en el propio domicilio o en lugares muy frecuentados por el niño.

El abuso se produce habitualmente cuando el adulto y el niño están solos, por lo que conviene que cuando un menor y un adulto permanezcan en esa situación puedan ser observados por otros. Es bueno aparecer de repente cuando el menor y el adulto están solos y preguntar de antemano al adulto qué actividades tiene previstas para el rato que va a permanecer con el menor, lo que permitirá estudiar su reacción. También cuando el niño vuelva es muy importante vigilar su estado de ánimo y qué comentarios hace.

Si el niño se integra en una organización donde hay monitores, estos deben aportar un certificado donde se excluya la existencia de antecedentes penales.

Cuando el niño utilice Internet debe tener unas normas claras para no contactar con desconocidos (muchos abusadores se hacen pasar por niños en las redes sociales). Además, no deben facilitar datos personales ni entablar conversaciones que les hagan sentir incómodos.