La alimentación del bebé en el primer año

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (27 de Diciembre de 2016)

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En su primer año de vida, la alimentación del bebé pasa por dos etapas diferenciadas. En la primera, desde su nacimiento hasta que cumple seis meses, se alimenta solo de leche. En la segunda fase, desde los seis hasta los doce meses, su dieta se diversifica al incorporar la alimentación complementaria. Sin embargo, hay algunos alimentos que no conviene que tome hasta más adelante por el riesgo de alergias o atragantamientos.

La alimentación hasta los seis meses

El bebé hasta los seis meses debe alimentarse exclusivamente con leche materna. Así lo recomiendan la Organización Mundial de la Salud (OMS) y las principales sociedades pediátricas, como la Asociación Española de Pediatría. En su defecto, si el bebé no toma pecho, puede tomar lactancia artificial, pero hasta los seis meses su dieta debe ser exclusivamente leche, a no ser que el pediatra indique otra pauta.

La alimentación a partir de los seis meses

Cuando el bebé cumple seis meses se inicia otro periodo nutricional, pues comienza a tomar otros alimentos distintos a la leche. La razón principal por la que se recomienda empezar la alimentación complementaria a los seis meses es que a esa edad los niños han consumido las reservas de hierro que les había transmitido su madre, por lo que conviene que tomen alimentos que contengan este nutriente. Hasta los seis meses, y si la lactancia se desarrolla bien, los niños están perfectamente alimentados únicamente con leche, y no se han visto ventajas a comenzar antes con las papillas.

¿Cuándo se introduce el gluten en la dieta del bebé?

Las recomendaciones acerca de cuándo introducir el gluten en la alimentación infantil han ido variando a lo largo del tiempo. Actualmente se aconseja comenzar a darle gluten al niño a los siete meses.

Es muy importante hacerlo muy poco a poco para evitar el riesgo de celiaquía. El gluten está presente en alimentos que llevan trigo, cebada, centeno, espelta y avena. Cuando se introduce el gluten en la dieta del bebé, no ha de recurrirse necesariamente a preparados comerciales de cereales; de hecho, estos pueden llevar otros ingredientes, como un exceso de azúcares, que no es lo más recomendable en niños tan pequeños. Los bebés se acostumbran a sabores demasiado dulces y si engordan demasiado pueden predisponerse a la obesidad infantil.

El niño puede tomar otros alimentos con gluten, como galletas, pan, pasta sin huevo, eso sí, lo más naturales posible. La lactancia materna actúa como protectora frente a la celiaquía, por lo que hay que procurar que el niño siga mamando cuando se introduce el gluten.