La alergia primaveral infantil

Autor: Terry Gragera (24 de Marzo de 2017)

© iStock

La alergia primaveral infantil provoca síntomas muy molestos en el niño que repercuten en su día a día y en su rendimiento escolar.Este tipo de alergia estacional se produce por la exposición del organismo a algún alérgeno (en este caso a pólenes), lo que provoca en el cuerpo una reacción. Hay distintos tipos de pólenes ante los que puede reaccionar el organismo, independientemente de la edad.

La polinización de las plantas se produce, fundamentalmente, en primavera y en verano a través de dos vías. O bien son los insectos los que trasladan el polen de una planta a otra, o bien el polen viaja por el aire. Tienen más capacidad de provocar alergia los pólenes que se desplazan aéreamente, ya que se diseminan mucho más, incluso a kilómetros de distancia.

No se es alérgico al polen en general, ya que hay una gran variedad de pólenes. Lo habitual es que cada persona alérgica lo sea a un polen en concreto o a varios de ellos.

La alergia infantil provoca síntomas de tipo respiratorio (sibilancia, asma, rinitis, tos…) o dermatológico (eczema, prurito, dermatitis atópica, urticaria).

La intensidad de los síntomas alérgicos es variables de unos niños a otros. Puede ir desde muy leve, hasta moderados o bien, en casos extremos, provocar anafilaxia (una reacción que se manifiesta con dificultad respiratoria, mareo y pérdida de conciencia, entre otros, y que puede llegar a ser fatal).

Consejos para combatir la alergia estacional en niños

Debido a los distintos síntomas que conlleva la alergia primaveral, los niños afectados suelen bajar el rendimiento en el colegio, pues hay una tasa mayor de absentismo entre ellos. Además, descansan con más dificultad por la noche, debido a los distintos síntomas que acompañan a la alergia, y suelen estar somnolientos, pues muchos de los fármacos para tratar la alergia provocan este efecto secundario.

Estas son las pautas a tener en cuenta cuando el niño padece alergia primaveral:

1. Conocer el tipo de alergia. Hay muchos pólenes diferentes, por lo que cuando el niño muestra síntomas de alergia estacional, conviene ir al especialista (alergólogo) para que determine qué tipo de alergia sufre. Conociendo el alérgeno concreto se pueden instaurar con más eficacia las medidas para combatirlo.

2. Seguir un tratamiento médico. Actualmente, la alergia infantil se aborda desde dos vías que pueden complementarse. Por un lado está el tratamiento farmacológico, que habrá que ajustar según la edad, el peso y las características del niño, y que combate los síntomas que provoca la alergia. Por otro está la inmunoterapia (vacunas), que persigue desensibilizar al niño frente al alérgeno, para “desactivar” la alergia. Si se administran de forma regular y durante el tiempo prescrito, las vacunas suelen dar muy buen resultado a medio-largo plazo. Es el alergólogo el que debe determinar el tratamiento concreto al que recurrir.

3. Consultar el mapa polínico. Una vez que se conoce el tipo de polen que causa la alergia al niño es aconsejable consultar el mapa polínico de cada lugar para instaurar todas las medidas preventivas posibles y tener en cuenta los días de especial riesgo.

4. Enseñarle a reconocer las plantas. Es recomendable que el niño conozca qué tipo de plantas son las que tienen el polen al que es alérgico. De esta manera cuando no esté bajo la supervisión de los padres, él mismo evitará entrar en contacto con ellas en parques, jardines…

5. Comunicarlo en el colegio. El centro escolar al que asista el niño debe estar al tanto de que es alérgico. Si el niño tiene alto riesgo de sufrir un shock anafiláctico, hay que instruir a sus profesores sobre cómo actuar en ese caso.

6. Evitar actividades al aire libre. En los días de más alta concentración de polen conviene que el niño no desarrolle actividades al aire libre. Especialmente hay que restringir su salida a la calle a primera hora de la mañana y al atardecer. A primera hora de la mañana, las plantas comienzan a expulsar polen. Conforme el aire se va calentando, ese polen sube a las capas más altas de la atmósfera durante las horas centrales de la jornada. Luego, al atardecer y enfriarse el aire, el polen desciende de nuevo, lo que conlleva una alta concentración. Igualmente, los días de mucho viento conllevan más riesgo, pues el polen se desplaza con mucha facilidad. Si el niño tiene que salir fuera y la alergia es muy fuerte, conviene que utilice una mascarilla.

7. Cerrar las ventanas. Las ventanas, tanto de casa como del coche, deben permanecer cerradas en los días de alta polinización. Si hay que ventilar la habitación, se hará durante no más de diez minutos y preferiblemente a primera hora, para cerrar la ventana inmediatamente después.

8. Usar gafas de sol en exterior. Los ojos son uno de los órganos que más sufren por el polen, por lo que conviene que los niños con alergia estacional utilicen gafas de sol para protegerse en el exterior.

9. Limpiar con aspirador. La limpieza del hogar donde vive un niño alérgico tiene ciertas peculiaridades. Por ejemplo, no se debe barrer, sino aspirar diariamente, pues esto ayuda a capturar el polen, y el polvo se retirará con un paño húmedo en lugar de con un trapo seco para que no se disemine.

10. Usar pulverizador. El niño alérgico estás más cómodo en ambientes húmedos. Por este motivo, conviene pulverizar con agua su habitación (sobre todo antes de irse a dormir) y el resto de la casa, ya que de esta manera se limpia el polen que hay en el ambiente.

11. Poner el aire acondicionado. El aire acondicionado es un buen aliado para las personas alérgicas. Usándolo tanto en casa como en el coche se evita que el polen permanezca en el ambiente que va a respirar el niño. Eso sí, hay que asegurarse de que el sistema dispone de filtros en perfecto estado.

12. Ducharse y lavarse el pelo de noche. La higiene nocturna de cuerpo y cabello permite librarse del polen que se haya podido quedar en la piel y el pelo durante toda la jornada.

13. No tender al aire libre.El polen puede impregnar la ropa del niño, agudizando los síntomas alérgicos. Por eso, conviene no tender la ropa lavada al aire libre, sino dentro de casa o bien utilizar una secadora.

14. Limitar las tareas de jardinería. Si el niño vive en una casa con jardín, no se debe cortar el césped durante la época de polinización para evitar que el polen se extienda por todo el recinto. Tampoco se le permitirá a él realizar trabajos de jardinería.

15. No exponerlo al humo del tabaco. Todos los niños deben permanecer alejados del humo del tabaco, pero en el caso de los niños alérgicos, que tienen más riesgo de sufrir asma y problemas respiratorios, es especialmente importante no exponerlos al humo del tabaco.

Última revisión realizada por el Dr. Tomás Rodelgo en abril de 2014.

Fuentes

  • Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC)
  • Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria
  • Comité Español de Aerobiología
  • Onmeda Internacional