Cómo mejorar la fertilidad masculina

Autor: Terry Gragera Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (26 de Octubre de 2016)

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Un 40% de los problemas de fertilidad son debidos al hombre. ¿Cómo influyen sus hábitos de vida en la calidad y cantidad del semen?

La fertilidad masculina puede disminuir debido a alteraciones en los genitales (tamaño y posición de los testículos, existencia de obstrucciones o bultos, varicocele, anomalías en la uretra…), algunas enfermedades (diabetes, problemas renales, hepáticos o de tiroides), o infecciones. Igualmente la capacidad reproductiva del varón se ve disminuida cuando hay anomalías en la hipófisis o en el hipotálamo (glándulas que regulan la producción de las hormonas encargadas de la función sexual).  

En condiciones normales, un hombre fabrica cada día 120 millones de espermatozoides. Sin embargo, determinados estilos de vida pueden influir en que el esperma sufra algunos problemas como:  

  • insuficiente volumen de eyaculado
  • pH seminal alterado
  • menor densidad espermática
  • número bajo de espermatozoides móviles (astenozoospermia)
  • espermatozoides con alteraciones morfológicas (teratozoospermia)
  • presencia de anticuerpos antiespermatozoides

Hábitos nocivos

Además de por factores médicos, la fertilidad masculina puede disminuir por un estilo de vida inadecuado que afecte negativamente a la capacidad reproductiva.  

Estos hábitos nocivos podrían incluso alterar la expresión de los genes (epigenética), según se ha demostrado en estudios científicos con animales. No obstante, en humanos no está del todo probado. En todo caso hay que tener en cuenta que los cambios epigenéticos no son irreversibles, ya que no se trata de mutaciones genéticas, sino de la expresión de esos genes, que puede volver a cambiar al modificar los factores (en este caso nocivos) que los habrían provocado. 

Estos son los hábitos nocivos que afectan a la fertilidad del hombre:

  • Exceso de peso. Cuanto más exceso de peso haya en el varón, más riesgo hay de que su recuento espermático no sea adecuado, con concentraciones de espermatozoides más bajas de lo normal. Para la obesidad mórbida, algunos estudios sugieren una reducción de espermatozoides superior al 20%. Además, la obesidad dificulta la correcta metabolización del ácido fólico (vitamina B9) que se ha demostrado muy importante tanto en el hombre como en la mujer que quieren concebir.
  • Bajo peso. El bajo peso influye aún más que la obesidad en el recuento espermático, pudiendo reducir la cantidad de espermatozoides presentes en el eyaculado hasta en un tercio.
  • Cambios drásticos de peso. Los cambios drásticos de peso, tanto a la baja como al alza, pueden reducir la fertilidad también en el hombre, por la influencia que tienen sobre las hormonas reguladoras de la función reproductiva. 

  • Hábitos tóxicos. El tabaco, el alcohol y las drogas pueden hacer descender el número de espermatozoides y su movilidad. Las toxinas del tabaco y de la marihuana provocan alteraciones en la morfología de los espermatozoides, fragmentando su ADN, además de reducir su cantidad y su movilidad. Con respecto al alcohol, si bien su consumo moderado no parece afectar a la capacidad reproductiva del hombre, cuando el consumo es elevado y excesivo, sí puede comprometerse la fertilidad masculina. La cocaína también provoca alteraciones en los espermatozoides y dificulta que puedan penetrar en el moco cervical, mientras que los opiáceos (como la heroína) disminuyen la capacidad reproductiva al alterar la producción de hormonas. La influencia del consumo de tóxicos sobre la fertilidad no es permanente, ya que, abandonando los hábitos nocivos, habitualmente la producción de espermatozoides vuelve a ser la normal.
  • Alimentación desequilibrada. Llevar una dieta poco saludable puede reducir la fertilidad en el hombre. Así, hay que controlar el consumo de grasas y asegurarse los niveles mínimos de algunos nutrientes. En este sentido, es especialmente importante que el hombre tenga un consumo suficiente de calcio, vitamina D, vitamina C y zinc. Además, algunos estudios han señalado el gran peso para la fertilidad (también masculina) de una dieta rica en antioxidantes, ya que se ha comprobado que muchos espermatozoides pueden estar dañados por el estrés oxidativo que surge tras un estilo de vida poco saludable. Igualmente, la dieta del hombre que quiere concebir debe ser rica en ácido fólico (vitamina B9). Para garantizar los niveles mínimos, las mujeres que quieren quedarse embarazadas deben tomar suplementos farmacológicos de ácido fólico al menos un mes antes (idealmente tres meses) desde que empiezan a intentar el embarazo. Algunos ginecólogos recomiendan también que el hombre tome estos suplementos o, en su defecto, que en su dieta se incluyan alimentos ricos en folatos, como verduras de hoja oscura (espinacas, brócoli, acelgas, espinacas), cítricos, huevos, frutos secos o cereales enriquecidos. Aunque el ácido fólico no aumenta la fertilidad sí previene defectos congénitos en el feto. 

  • Calor excesivo. El calor excesivo en la zona genital parece condicionar negativamente la fertilidad del hombre, por eso se recomienda no llevar ropa ajustada, no permanecer mucho tiempo sentado y no abusar de la sauna. Así, se estima que a partir de los 35 grados tomados en la zona genital, la calidad del semen puede descender de forma transitoria. No obstante, no hay evidencias concluyentes.
  • Estrés. El estrés reduce la fertilidad masculina, ya que puede alterar la testosterona, lo que implica una reducción en el número de espermatozoides (menor volumen y concentración) y una peor calidad de los mismos.