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TRM (Tomografía por resonancia magnética)

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Laura Osuna (19 de Marzo de 2012)

© Jupiterimages/iStockphoto

La tomografía por resonancia magnética (TRM) pertenece al grupo de procedimientos diagnósticos por imagen. El término tomografía proviene del griego y significa sección de corte. El estudio se realiza con ayuda de un ordenador y no se emplean rayos X (radiación ionizada) para mostrar con detalle los órganos y tejidos en el interior del cuerpo. Con la TRM puede examinarse todo el cuerpo, aunque también pueden explorarse zonas aisladas como la cabeza o la rodilla.

La TRM se apoya en el hecho de que las partículas más pequeñas del cuerpo (los átomos de hidrógeno), se ven afectadas por los campos magnéticos y las ondas de radio. De este modo se mide la energía que los átomos de hidrógeno desprenden cuando se aplica un fuerte campo magnético externo en forma de ondas electromagnéticas. Este campo magnético lo genera un imán muy potente que se encuentra dentro del tomógrafo por resonancia magnética. Este imán rodea a un tubo en el que se introduce la persona examinada en una camilla.

El tiempo que el campo magnético y las ondas de radio pueden distraer a los átomos de hidrógeno depende del tipo de tejido del que estén rodeados. Puede tratarse, por ejemplo, de tejido adiposo o líquidos corporales. Cuando las pequeñas partículas regresan a su estado anterior desprenden energía que es posible medir. Los resultados varían según la capa del cuerpo de que se trate, según la cantidad de energía que los átomos desprendan y el tiempo que hayan sido expuestos al campo magnético. Mediante estos datos, la computadora representa las distintas capas de tejido del interior del cuerpo en secciones de corte. También pueden observarse otras alteraciones patológicas.

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Con una resonancia magnética, las distintas áreas del cuerpo tales como la cabeza o la rodilla pueden ser representados.

Las distintas capas corporales pueden distinguirse perfectamente en la TRM, ya que según el tipo de tejido puede encontrarse gran cantidad de hidrógeno. Las partes blandas como el cerebro o los órganos internos pueden diferenciarse claramente en las tomografías por resonancia magnética: contienen una gran cantidad de hidrógeno y por lo tanto se representan con facilidad. Los tumores y las inflamaciones también suelen representarse con claridad, ya que su contenido en hidrógeno se puede diferenciar perfectamente del de los tejidos sanos. Por el contrario, los huesos no se pueden ver en la tomografía debido a su bajo contenido en hidrógeno. Los tejidos aparecen más claros o más oscuros en la tomografía según la cantidad de hidrógeno que posean.

Para poder diferenciar los tejidos similares, al paciente se le inyecta un medio de contraste antes de tomar las imágenes. Este se introduce por todo el cuerpo a través de la sangre En las secciones de corte, gracias a su color más claro, pueden distinguirse perfectamente los vasos sanguíneos de los tejidos circundantes. Como el medio de contraste suele acumularse en los tumores, estos también pueden reconocerse en la tomografía.

Tubos magnéticos

La primera tomografía útil del organismo humano se tomó en 1977. Desde principios de los 80 la TRM comenzó a emplearse en el diagnóstico médico. La tomografía por resonancia magnética se emplea en España y en la mayoría de países industrializados como procedimiento rutinario de diagnóstico. Normalmente, la TRM está indicada especialmente para localizar enfermedades tumorales, inflamatorias o traumáticas, debido a su alto contraste de las partes blandas.