Endoscopia gastrointestinal superior (gastroscopia): Ejecución

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (19 de Marzo de 2012)

Durante la gastroscopia el médico observa el estómago con un instrumento tubular (un endoscopio) especial denominado gastroscopio. La exploración se puede realizar en el hospital o de forma ambulatoria, por ejemplo, en la consulta de medicina interna o del gastroenterólogo. El lugar donde se realice la gastroscopia influirá sobre su proceso posterior.

Antes de realizar la gastroscopia, si no quiere mantenerse en ella plenamente consciente, puede solicitar que le administren un tranquilizante (por ejemplo, midalozam o diazepam). Si no desea tomar ningún medicamente tranquilizante, puede someterse a la gastroscopia plenamente consciente. La anestesia, es decir, provocar la inconsciencia y anular la sensación de dolor bajo la supervisión de un anestesista, no es imprescindible. Posiblemente anestesiarán localmente su garganta con un spray para que no sienta tanto cómo se introduce el tubo por su boca para realizar la gastroscopia. A continuación, el médico introducirá con cuidado un tubo flexible por su boca, pasando por la faringe hasta el estómago. Durante todo el proceso un mordedor colocado entre los dientes impide que pueda morder el tubo. Para valorar mejor las alteraciones del estómago, el médico inyecta aire por el mismo tubo y, tras la exploración, lo extrae con el mismo tubo. Tras observar el estómago, el médico desliza el tubo por el píloro, la salida del estómago al duodeno. Al final de la exploración el médico extrae el endoscopio del estómago y a continuación completamente por la boca.

Para evaluar mejor las mucosas del estómago y duodeno, el médico extrae también durante la gastroscopia, y mediante el gastroscopio, pequeñas muestras de tejido. Las muestras (llamadas biopsias) se analizan bajo el microscopio. De esta forma se pueden diagnosticar tanto úlceras, como tumores, ya sean benignos o malignos. Durante la gastroscopia también se pueden realizar intervenciones quirúrgicas menores.

En cualquier caso, tras una gastroscopia no debería ingerir alimentos ni líquidos durante dos o tres horas, especialmente tras la anestesia local de la garganta, pues existe el riesgo de atragantarse. Si le han administrado un tranquilizante por vía endovenosa antes de la gastroscopia, no debe manipular maquinaria (ni conducir) durante algunas horas posteriores a la exploración, el número de horas dependerá del fármaco administrado. Si experimenta molestias como dolor o vértigo debe informar cuanto antes al médico. Si presentara una hematemesis (sangrado por la boca procedente del aparato digestivo), debe acudir a urgencias de forma inmediata por el importante riesgo vital.