Endoscopia gastrointestinal superior (gastroscopia): Ámbitos de aplicación

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Cristina Martín (19 de Marzo de 2012)

Una gastroscopia es un procedimiento apropiado para diagnosticar distintas patologías e incluso puede usarse de forma terapéutica. El endoscopio (llamado gastroscopio) flexible, introducido en el estómago para realizar la gastroscopia, sirve para diagnosticar distintas enfermedades porque permite observar el interior del estómago y, al mismo tiempo, extraer muestras de tejido (biopsia gástrica). Gracias a la gastroscopia, por ejemplo, se pueden aclarar las causas de dolores de la región del epigástrico u otros síntomas o signos como náuseas, vómitos, inapetencia, pérdida de peso inexplicable, aparición de una hematemesis o de heces de color negro.

La gastroscopia también se puede aplicar como tratamiento, ya que permite realizar intervenciones quirúrgicas menores mediante el gastroscopio. Así, por ejemplo, el gastroscopio permite retirar pólipos, detener hemorragias o extraer cuerpos extraños. La gastroscopia también es adecuada para controlar y ver la evolución de las inflamaciones de la mucosa gástrica, úlceras del estómago y úlceras del duodeno.

Con la ayuda de una gastroscopia se pueden diagnosticar las siguientes patologías:

  • Inflamaciones de la mucosa gástrica (gastritis)
  • Úlceras gástrica
  • Úlceras de duodeno
  • Infecciones por Helicobacter pylori
  • Tumores de estómago benignos
  • Tumores de estómago malignos (cáncer de estómago)
  • Hernias estomacales (el paso del estómago a través del diafragma a la cavidad torácica)
  • Inflamaciones del esófago