Esterilización

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (26 de Octubre de 2016)

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La vasectomía o esterilización masculina es un método eficaz de anticoncepción permanente. La intervención quirúrgica consiste en interrumpir el paso de los espermatozoides hacia los conductos deferentes (donde se almacenan y desde donde se transportan). Con este método se logra la esterilidad masculina deseada. La esterilización masculina es generalmente un proceso ambulatorio, por lo que la intervención se realiza con anestesia local.

El hombre que se somete a una vasectomía debe ser evaluado en un plazo de tres meses para comprobar si aún sigue habiendo semen en el eyaculado. En el 80% de los casos ya no se encontrarán espermatozoides, pero en otro 20% sí. En este periodo deben seguir tomándose las medidas anticonceptivas usuales. Para garantizar la esterilización permanente del hombre los resultados de dos espermiogramas consecutivos deben de tener un resultado negativo. Estas pruebas deben realizarse con un mes de diferencia. Las muestras de semen deben recogerse después de una abstinencia sexual de entre 2 y 7 días, en un recipiente no tóxico, mantenido a temperatura corporal, preferiblemente no más de una hora antes de la entrega para análisis. El laboratorio debe examinarlas antes de 4 horas tras su recepción. Cuando a los seis meses sigue habiendo espermatozoides en el eyaculado, se recomienda volver a realizar la vasectomía.

Consecuencias de la esterilización en el hombre

La esterilización masculina (vasectomía) tiene consecuencias en la composición del esperma. Aunque ya no hay espermatozoides en el esperma, tras el orgasmo sigue existiendo la eyaculación. En estos casos, la eyaculación se compone del líquido que se forma en la próstata. La esterilización masculina no afecta en absoluto la calidad de su sexualidad y tampoco tiene efectos en el equilibrio hormonal. 

Dependiendo de la técnica, hay posibilidades de volver a unir los conductos deferentes tras la vasectomía mediante una microcirugía. Si el urólogo, aparte de seccionar, quita un trozo de conducto deferente, la posibilidad de unirlos posteriormente es muy difícil, si no imposible. De todos modos, las posibilidades de éxito de esta vasovasostomía (“reversibilidad de vasectomía”) disminuyen cuanto más tiempo pasa desde la vasectomía, aunque se estima que la probabilidad de lograr el embarazo es del 64% tras realizarla. Esto depende de si el cuerpo genera un aumento de anticuerpos contra los espermatozoides, que pueden detectarse en una gran parte de los hombres esterilizados. Los autoanticuerpos atacan normalmente a estructuras corporales, que en este caso son los espermatozoides. Por norma general, el esperma y la circulación sanguínea están separados (barrera hematotesticular). De este modo, las células principales están protegidas del sistema de defensa del cuerpo (sistema inmunológico). Sin embargo, una lesión en la barrera hematotesticular (por ejemplo, en un proceso de esterilización, aunque también por infección en el tracto genital, por traumatismos testiculares o malformaciones en los vasos) puede provocar que los componentes del esperma entren en la circulación sanguínea, lo que da lugar a la formación de autoanticuerpos. Dependiendo del tipo de anticuerpos, pueden destruir los espermatozoides directamente, inmovilizarlos o hacerlos incapaces de funcionar. Cuanto más tiempo haya pasado desde la esterilización, más altos son el nivel de anticuerpos y la cantidad de defensas en la sangre, y mucho menor el éxito de una vasovasostomía tras la separación de los conductos deferentes (vasectomía). 

Cuando la vasovasostomía ha fracasado y el hombre quiere volver a ser padre, se puede recurrir a la epidimostomía, que se realiza cuando la primera no ha funcionado. Es una técnica más compleja y la posibilidad de conseguir el embarazo tras practicarla es del 40%.

¿Quién debe realizarse una esterilización?

La decisión de un hombre de someterse a una intervención quirúrgica de esterilización es totalmente personal. La vasectomía es un método de esterilización definitivo y, normalmente, irreversible. Por este motivo, someterse a este tipo de intervención ha de ser una decisión meditada y suele requerir de una anamnesis con el médico muy exhaustiva.

En los hombres menores de 30 años sin hijos, el médico suele desaconsejar la vasectomía, puesto que el deseo de tener hijos puede variar con el paso de los años. También se desaconseja cuando el hombre padece una enfermedad grave, cuando no hay relación de pareja al solicitar la vasectomía y si hay dolor en el escroto.

Tras la intervencion, en el postoperatorio el paciente debe utilizar ropa ajustada para reducir el dolor. Para este fin, también se puede aplicar frío local en el escroto o tomar algún analgésico. La herida debe mantenerse limpia y seca. Se puede hacer vida normal desde dos días después de la intervención, además, hay que abstenerse de practicar relaciones sexuales en tres días y tampoco se practicará deporte en unos días (lo indicará el cirujano, según el estado del paciente).

Fiabilidad

La esterilización masculina o vasectomía muestra una fiabilidad relativamente alta dentro de los métodos anticonceptivos. El índice de Pearl de la vasectomía va del 0,1 al 0,3. Por lo tanto, este método es considerado como muy seguro dentro de los métodos anticonceptivos existentes. Actualmente, la vasectomía es el método anticonceptivo masculino más fiable. Comparado con la ligadura de trompas (el método de esterilización femenino), es un procedimiento mucho menos complejo, más rápido, más seguro y menos costoso desde el punto de vista económico.