Entrenamiento autógeno: Historia

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (19 de Marzo de 2012)

El entrenamiento autógeno es un método de autorrelajación en el que la autosugestión (del griego autos = uno mismo) desempeña un papel clave. La sugestión, es decir, la influencia de la mente sobre las ideas, pensamientos y acciones de un individuo, es uno de los remedios históricos más antiguos y utilizados de la medicina. Por ejemplo, un papiro egipcio (el papiro de Ebers) del último cuarto del siglo XVI a.C. contiene un tratado sobre las medidas terapéuticas sugestivas: coloca las manos sobre él para calmar el dolor de los brazos y di que el dolor desaparecerá.

El cirujano británico James Braid fue el primero en dedicarse científicamente a la llamada hipnosis en el año 1843) como uno de los procedimientos sugestivos más relevantes de la era moderna. James Braid identificó los requisitos fisiológicos y psíquicos de este estado similar al sueño inducido artificialmente, al que dio el nombre de hipnosis. Braid estudió la aplicación terapéutica de este método en los trastornos nerviosos. A finales del siglo XIX, y apoyándose en los trabajos de Braid, el investigador alemán del cerebro Oskar Vogt se ocupó, sobre todo, de la implicación práctica de la autohipnosis. La utilizó como reposo profiláctico con el que los afectados habían de enfrentarse a las situaciones de excitación y tensión crecientes. Tomando como base este método, el neurólogo Johann Heinrich Schultz (1884 - 1970) desarrolló finalmente en 1932 el entrenamiento autógeno como técnica de autorrelajación. En la actualidad, el entrenamiento autógeno de Schultz está muy extendido, sobre todo en Europa, donde se usa, por ejemplo, en situaciones cotidianas, en el ámbito de la psicoterapia y en el tratamiento del asma, las enfermedades reumáticas o los trastornos del sueño.