Entrenamiento autógeno: ¿En qué casos no es recomendable el entrenamiento autógeno?

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (19 de Marzo de 2012)

No se conocen contraindicaciones en sentido estricto para la práctica del entrenamiento autógeno, siempre que el aprendizaje del método se lleve a cabo bajo la dirección de un entrenador con experiencia médica o un terapeuta. Sin embargo, en determinadas circunstancias no se recomienda realizar un entrenamiento autógeno.

Si se padecen ciertas patologías es recomendable influir en los procesos corporales involuntarios por medio del entrenamiento autógeno únicamente con especial cuidado. Por ello, no todos los ejercicios son igualmente convenientes para el tratamiento de todas las enfermedades. Las personas que sufren trastornos cardiovasculares, epilepsia o tendencia a los ataques de migraña deben realizar el ejercicio de la cabeza, por ejemplo, con mucha precaución, ya que este disminuye el riego sanguíneo en la cabeza. En caso de depresiones graves sin causa externa (depresión endógena), trastorno obsesivo compulsivo severo o trastornos mentales graves, el entrenamiento autógeno no está recomendado. Si existe tendencia a la auto observación hipocondriaca, cabe la posibilidad de que empeoren las molestias. En este caso, y en determinadas circunstancias, ha de renunciarse al tratamiento autógeno como terapia.

Los efectos secundarios no deseados no son muy frecuentes en el entrenamiento autógeno. No obstante, estos pueden aparecer en caso de enfermedades psicológicas de base. Se trata, por lo general, de calambres en la región abdominal, taquicardia, temblores, sudoración o estados dolorosos. Algunas personas experimentan el estado de relajación de “dejar ir”, sobre todo, durante los primeros ejercicios como una pérdida de control y por ello, en ciertas circunstancias, como algo amenazante. Los individuos con una marcada necesidad de actividad tienen dificultades para aprender el entrenamiento autógeno y se benefician en mayor medida de otras técnicas de relajación. En estos casos se recomienda, por ejemplo, la relajación muscular progresiva.