Ecografía : Ondas sonoras

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Laura Osuna (22 de Abril de 2016)

Para comprender el principio del ultrasonido (ecografía) conviene entender la física de las ondas sonoras. El sonido es una onda de presión, es decir, las moléculas o átomos de la materia (por ejemplo, la materia del tejido del hígado) vibran en la dirección en la que se propaga el sonido. Si las ondas sonoras se encuentran, al pasar de un tejido a otro, con densidades diferentes (por ejemplo, paso del hígado a la vesícula biliar), la velocidad con la que el sonido se propaga cambia. Además, en estos pasos las ondas sonoras pueden reflejarse como en un espejo, y ser registradas por el transductor. La ecografía utiliza estos efectos para representar en una imagen diferentes tejidos internos del cuerpo.

Las ondas sonoras en un rango de frecuencias de entre 20 Hz a 20.000 Hz (= 20 kilohercios) resultan audibles para el oído humano. Este límite superior de 20.000 Hz disminuye considerablemente con la edad. Fuera de este rango, se denomina infrasonido a las ondas sonoras con frecuencia menor, y ultrasonido cuando la frecuencia es mayor. Por ese motivo, el ultrasonido no es audible para los humanos.

La maquina de ecografías produce el ultrasonido con ayuda de cristales especiales (propiedad de ciertos cristales como el cuarzo, la turmalina o el topacio) que al aplicarles una corriente eléctrica alterna vibran a un ritmo distinto según sea dicha corriente. El término técnico para estos cristales es “cristales piezoeléctricos”. Sus vibraciones salen del transductor del aparato como ultrasonidos.