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Mobbing (acoso laboral)

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (28 de Septiembre de 2016)

© iStock

El mobbing es una conducta continua y sistemática (al menos una vez por semana) y durante un tiempo prolongado (más de 6 meses) de acoso público, vejaciones y discriminación en el puesto de trabajo entre compañeros o entre trabajadores y superiores. Aunque cualquiera puede ser víctima de acoso laboral, las mujeres, los empleados de mayor edad, y los jóvenes de baja cualificación profesional, como los becarios, suelen ser los más afectados.

El 8% de los trabajadores españoles sufre acoso laboral, según un estudio del Observatorio Europeo de la Vida Laboral creado por la Fundación Europea para la Mejora de las Condiciones de Vida y Trabajo (2015). Muchas personas perciben cada día su situación en el trabajo como estresante e insoportable porque se encuentran indefensos ante el acoso de sus colegas o superiores.

El mobbing (del inglés mob=acosar) es un problema que puede darse en cualquier empresa, aunque se encuentra más frecuente en aquellas que no se preocupan por el desarrollo y la atención del personal y en las que, además, suelen reinar malas condiciones de trabajo.

Aunque cualquiera puede sufrir mobbing, afecta mucho más a las mujeres, los becarios y los empleados de mayor edad; y se encuentra con más frecuencia en determinados grupos profesionales que en otros: así, el mobbing está al orden del día en los sectores dedicados a la asistencia o cuidado de personas o en la banca. Por el contrario una conducta mucho más respetuosa y atenta se encuentra en profesiones como conductores profesionales, personal del transporte público de cercanías o en el sector agrícola.

Por otro lado, el perfil clásico de autor de mobbing (hostigador) es un superior masculino de mediana edad que ya lleva varios años en la profesión. Ahora bien, el mobbing también lo provocan superiores y compañeros mayores y más jóvenes de ambos sexos. Las causas del mobbing son variadas: entre los motivos más frecuentes del hostigador se encuentran una antipatía hacia la víctima, envidia, frustración, ambición exagerada y conflictos personales no resueltos. Algunas empresas también utilizan el mobbing para reducir el personal.

Las hipótesis apuntan a varios motivos para que se presente el mobbing, pero todos ellos están en relación con dos aspectos:

  • Inadecuada organización del trabajo (deficiente organización, ausencia de interés por parte de los superiores, carga alta o mal distribuida de trabajo, canales pobres de información, líderes espontáneos no oficiales y conflictos de rol).
  • Mala gestión de los conflictos por parte de los superiores (la negación del conflicto o la implicación activa en el mismo).

El mobbing puede producirse de diferentes formas y produce una serie de consecuencias que afectan a diferentes niveles. Con frecuencia los hostigadores coartan la posibilidad de comunicación de sus víctimas. Además, las conductas de mobbing dificultan las relaciones sociales dentro de la empresa (por ejemplo, cuando el hostigador u hostigadores ignoran a alguien o lo desplazan a una oficina apartada). El mobbing también puede dañar la reputación social del afectado, si el hostigador difunde rumores sobre la víctima.

No hay que confundir el mobbing en el puesto de trabajo con pequeños conflictos, disputas y malentendidos; estas situaciones pertenecen al día a día y son perfectamente normales. Por el contrario, el mobbing es un ataque específico y continuado en el que se hace la vida imposible y se aísla a las personas. Las consecuencias del mobbing suelen ser muy graves.

El mobbing profesional puede perjudicar gravemente la salud del afectado. Y tampoco hay que pasar por alto las mermas financieras a las que puede enfrentarse el empresario por la disminución de la calidad del trabajo y por un aumento de las bajas. Ante la creciente presión por lograr objetivos y la mayor competitividad empresarial, el tema del mobbing refuerza su presencia en el centro de interés.

El acoso también existe en otros ámbitos, no sólo en el trabajo. Muchos niños y jóvenes están expuestos constantemente en la escuela a los ataques y acosos de sus compañeros, lo que se denomina acoso escolar o bullying. Muchos aprovechan también Internet para acosar a otros (ciberacoso). Por ello, es cada vez más importante ofrecer ayuda a los afectados en caso de acoso.