Entrevista con Mayte Truchuelo

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (29 de Enero de 2013)

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Los tratamientos oncológicos pueden provocar alteraciones dermatológicas que llegan a afectar en distinto grado el aspecto físico de una persona. Alteraciones, que se pueden medir en cambios estéticos, pero que también inciden en la dimensión emocional, en el estado de ánimo y en la autoestima del paciente.

La Dra. Mayte Truchuelo, especialista del Servicio de Dermatología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, miembro del equipo de la Clínica Pedro Jaén y coautora de la guía El cáncer y la piel, aclara algunas de las cuestiones sobre el abordaje dermatológico y estético en pacientes con cáncer.

¿Cuáles son las principales alteraciones cutáneas que puede sufrir un paciente oncológico?

Por una parte, están aquellas alteraciones que producen dolor, escozor y molestias físicas para el paciente como, por ejemplo, las heridas en la boca, las erupciones en la piel consistentes en lesiones rojas, con descamación e incluso heridas que pueden sobre infectarse o la gran sequedad de la piel. Pero hay otras alteraciones que, sin ir acompañadas de dolor, resultan igualmente perjudiciales para el paciente por su impacto negativo a nivel psicológico como serían la caída del pelo de la cabeza y de las cejas.

¿Qué tratamientos oncológicos son los que pueden resultar más agresivos?

Cualquier tratamiento aplicado para el tratamiento del cáncer puede ser potencialmente agresivo para la piel. Los quimioterápicos suministrados pueden producir a nivel cutáneo manifestaciones muy variadas. Algunas comunes a todos los quimioterpápicos y otras más específicas. Quizás unas de las que más repercusión tienen por las molestias y dificultad para la realización de las actividades de la vida diaria sería la eritrodisestesia palmoplantar, consistentes en enrojecimiento o heridas muy dolorosas en palmas y plantas. Se ve más frecuentemente en los tratamientos con fármacos como capecitabina, 5-fluorouracilo o doxorrubicina, por ejemplo.

La radioterapia también produce, invariablemente, cierto grado de dermatitis que será variable según la dosis y el tipo de piel receptora y de especial repercusión en aquella aplicada sobre cabeza y cuello. Un inconveniente que también produce son unos pequeños tatuajes indoloros pero incómodos, pues son permanentes y recordarán al paciente su paso por el tratamiento y la enfermedad.

En cuanto a la cirugía, el principal inconveniente a nivel de la piel sería el linfedema derivado de las extirpación de ganglios linfáticos, consistente en inflamación de extremidades, que son más susceptibles a infecciones y las cicatrices antiestéticas.

Los efectos de la radioterapia y la quimioterapia en la piel

¿Por qué la radioterapia y la quimioterapia pueden ser perjudiciales para la piel?

La radioterapia produce un daño directo por irradiación sobre la piel, que puede causar lesiones agudas como quemaduras de diferentes grados o lesiones más crónicas, en este caso produciendo adelgazamiento de la piel, aparición de vasos irregulares y coloración irregular e, incluso, incrementando el riesgo de desarrollar cáncer de piel. Afortunadamente, hoy en día ha evolucionado mucho la dosificación de la radioterapia, permitiendo optimizar los resultados.

La quimioterapia ataca a células que se dividen rápidamente como son las células del tumor, pero, dado que las células de la piel también se dividen a velocidad alta se ven afectadas en muchas ocasiones por los quimioterápicos.

¿A qué cuidado previo al tratamiento debe atender entonces el paciente?

Se recomienda incrementar la hidratación cutánea con cremas hidratantes y reepitelizantes, a ser posible.

Posteriormente a cada ciclo del tratamiento, ¿cómo se debe cuidar la piel?

Puede seguir con su higiene habitual, recomendándose el uso de jabones de pH adecuado (entre 5 y 5,5) y poner especial atención a la hidratación tras la ducha y a ser posible en otros momentos del día. Se recomienda también el uso de prendas de algodón y evitar la exposición a agentes irritantes como el sol, el viento o calefacciones con temperaturas intensas. Para cortar las uñas es preferible utilizar tijeras, y se recortarán cuidadosamente, evitando utilizar quitacutículas. Se puede rasurar el pelo de piernas siendo preferible el uso de maquinilla, pues las cuchillas podrían producir heridas y lesiones.

Un paciente que esté recibiendo tratamiento de quimioterapia o de radioterapia, ¿puede tomar el sol?

No, se debe proteger de la radiación ultravioleta del sol, pues de hecho muchos fármacos son fotosensibilizantes, es decir, que producen irritación cuando se expone al sol. Esto no quiere decir que tengan que quedarse recluidos en su casa, sino que utilicen filtros solares buenos (factores de protección altos), químicos o físicos y, a poder ser, también gorro.

Cuando el paciente termina el tratamiento de oncología de manera definitiva, ¿cuánto tiempo tarda la piel en recuperarse?

Con una buena hidratación poco tiempo. En teoría, en un mes la piel puede estar renovada completamente.

¿Pueden quedar secuelas irreversibles en la piel tras uno de estos tratamientos?

La mayoría de las secuelas son reversibles, sin embargo, algunas como el hormigueo de la eritrodisestesia palmoplantar que comentábamos antes, pueden durar años o ser irreversibles.

Cosméticos y medicina estética

A la hora de usar productos cosméticos, ¿qué cuidados se deben tener en cuenta si se está en tratamiento oncológico?

Será importante que no sean muy perfumados, atendiendo también al tipo de conservantes y evitando aquellos irritantes como, por ejemplo, los que tienen efecto peeling a base de retinoides o ácidos (glicólico, salicílico).

¿Qué debe aportar la medicina estética al cuidado del paciente oncológico? ¿Existe una especialización adecuada en este sentido

En primer lugar aporta el apoyo y comprensión hacia un campo que pasa a un segundo plano pero que se sabe que es importante: la percepción de la propia imagen corporal, cuando es muy negativa por los cambios inducidos por los tratamientos, supone un impacto psicológico negativo importante, que puede incluso tener influencias en el pronóstico de la enfermedad. La medicina estética cuidaría de esos aspectos como, por ejemplo, el camuflaje de alopecia de cuero cabelludo y las cejas o problemas de las uñas, sufridos durante el tratamiento, pero, sobre todo, también tiene un papel importante tras la finalización del tratamiento, pues existen múltiples herramientas para intentar recuperar una imagen saludable y eliminar los restos de la enfermedad y su tratamiento. Existen, hoy en día, pocos especialistas en este tema, en otros países como Estados Unidos está mucho más avanzado. En parte, porque hasta hace poco se podía ver como algo frívolo, cuando realmente puede ser de gran ayuda para los pacientes.

¿Existe un abordaje multidisciplinar adecuado a la hora de atender a pacientes con cáncer?

Depende de las infraestructuras de los centros sanitarios, pero se tiende a que exista una colaboración cada vez más estrecha entre oncología, radioterapia, hematología y dermatología.

Actualmente, ¿cuáles son los avances más importantes en dermatología terapéutica y cosmética?

El principal avance es haberse concienciado del problema que estos pacientes tienen y que estaba un poco huérfano de tratamiento. Los avances en terapéutica van despacio, pero existen cremas con capacidad de reparación cutánea cada vez más eficaces. En cuanto a la cosmética, existen multitud de láseres novedosos así como materiales de relleno nuevos como la regeneración con factores plaquetarios, así como otros aparatos que nos van a permitir recuperar la piel una vez acabado el tratamiento. No olvidemos también el importante papel que puede tener el maquillaje corrector o de camuflaje para estos pacientes.

En el pasado XX Congreso Internacional Cosmodem, se ha presentado la guía El cáncer y la piel sobre cuidados dermatológicos centrados en el paciente oncológico, ¿cuáles son sus principales objetivos?

Dar un soporte de información y apoyo para los pacientes que van a empezar o están en tratamiento oncológico respecto al cuidado de la piel, así como informar de los posibles efectos adversos con los que se pueden encontrar, pues se sabe que conociéndolos de antemano la aceptación y vivencia se hará con menor ansiedad por parte tanto del paciente, como de los cuidadores. Las alteraciones sufridas en la piel, bien sean debidas a la enfermedad o a su tratamiento, puede minar de manera muy considerable el estado de los pacientes, ya no solo por las molestias físicas que producen sino psicológicamente, pues las molestias sufridas y el visualizar la alteración de la piel es un recordatorio constante de su enfermedad.

Por H. Bakkali. Enero 2013