Entrevista con José María Bayas

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (30 de Diciembre de 2014)

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El Virus del Papiloma Humano (VPH) puede ser factor causal de diferentes afecciones como las verrugas genitales o el desarrollo de algunos tipos de cáncer, tanto en varones como en mujeres. Tumores como el de cuello uterino, por ejemplo, que de no ser por la presencia de este virus no existirían.

La vacuna frente al VPH es una de las medidas para disminuir y prevenir los riesgos de estas patologías. Sobre cuál es el mecanismo de actuación de esta vacuna, cuándo resulta más eficaz su administración, y cuáles son sus principales beneficios y sus principales riesgos, tanto en mujeres como en hombres, responde el Dr. José María Bayas Rodríguez, Presidente de la Asociación Española de Vacunología y responsable del Centro de Vacunación de Adultos, Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínc de Barcelona.

¿Qué es el Virus del Papiloma Humano (VPH)? ¿Cómo actúa sobre el organismo?

El VPH es un conjunto muy amplio de virus que infecta a diferentes especies animales. En humanos, algunos de estos virus producen verrugas de diferentes tipos tanto en pies, como en manos o en genitales. Otros tipos del VPH están relacionados con determinados cánceres: cáncer de cuello de útero, ano, vulva, vagina, pene y cavidad bucal (naso y orofaringe). De los, aproximadamente, 14 tipos de virus del papiloma humano relacionados con cáncer, los tipos 16 y 18 son responsables de alrededor del 70% de los cánceres de cuello de útero.

¿Cómo funciona la vacuna del VPH?

Los dos tipos de vacuna que se han desarrollado frente a este virus pretenden actuar sobre el cáncer, y una de estas vacunas pretende prevenir también las verrugas genitales. Ambas vacunas se administran en tres dosis. La primera en el momento elegido, la segunda al cabo de uno o dos meses y la tercera al cabo de seis meses.

¿Cuáles son los principales beneficios la vacuna del VPH?

Sus principales beneficios son prevenir los tipos de cáncer asociados al VPH, y reducir la frecuencia de verrugas genitales. En la prevención de los cánceres asociados a estos virus cabría destacar el cáncer de cuello de útero que es el más importante de todos los asociados al VPH. Cabe recordar, que precediendo al cáncer invasor, se producen toda una serie de lesiones en el cuello uterino a causa de estos virus. Las personas vacunadas no solamente tendrán una reducción en la probabilidad de padecer el cáncer de útero, sino que podrán prevenir estas lesiones previas, lesiones precancerosas, que pese a poder ser tratadas, el coste que esto supone, tanto en términos de sufrimiento de la paciente como en términos económicos, es alto. Por otro lado, el resultado de estos tratamientos no siempre es satisfactorio.

¿Y los principales riesgos que puede tener?

Son riesgos similares a los riesgos que puedan tener otras vacunas que se encuentran en los programas sistemáticos de vacunación. Una proporción pequeña de vacunados puede tener ligeras molestias locales pasajeras, como puede ocurrir con otras vacunas, como por ejemplo la del tétanos. Los riesgos graves de la vacuna frente al VPH son extraordinariamente remotos. Ninguna actuación médica tiene un riesgo cero. Hemos de actuar siempre con criterios de balance beneficio-riesgo. Los beneficios aquí son abrumadores, así se ha constatado en los ensayos clínicos y en la vigilancia post comercialización de estas vacunas tras millones de dosis administradas.

¿Puede conllevar mayor riesgo administrar esta vacuna en niñas que administrarla en mujeres adultas?

No. El perfil de seguridad estudiado en mujeres y en niñas, así como en niños y en varones adultos es el mismo. Los riesgos son bajos y asumibles.

¿En qué medida puede beneficiar a mujeres adultas que ya hayan estado expuestas al VPH?

En estos casos, la mujer se puede beneficiar en una medida importante. Obviamente, el beneficio óptimo se consigue cuando se vacuna a niñas por dos razones: en primer lugar porque las personas más jóvenes responden de una forma mucho más vigorosa a ésta y a otras vacunas; y en segundo lugar porque cuando se vacuna a niñas sabemos que todavía no se ha producido ningún tipo de contacto con estos virus, puesto que su transmisión es a través de relaciones sexuales.

Cuando se vacuna a mujeres adultas que ya han iniciado relaciones sexuales y que han podido infectarse, también resulta muy beneficioso, incluso en mujeres que han tenido enfermedades asociadas con estos virus y a las que ha habido que hacer algún tipo de intervención sobre el cuello del útero, porque estas mujeres pueden tener un riesgo de reactivación de estas lesiones, por antiguas o nuevas infecciones. Precisamente, al haber tenido estas lesiones precancerosas la vacunación estaría especialmente recomendada.

¿Es eficaz su administración en hombres?

Sí, también resulta eficaz. La respuesta a la vacunación en términos de anticuerpos es similar a la de las mujeres. Los niños responden también mejor que los hombres adultos. También tenemos información sobre su eficacia frente a las verrugas genitales.

Estas vacunas se han estudiado, fundamentalmente, en mujeres porque ellas son las que soportan la carga más importante de las enfermedades asociadas al VPH. Por lo tanto, tenemos menos experiencia sobre los beneficios de estas vacunas aplicadas a varones. Evidentemente, cuando se consiga vacunar a mujeres y hombres de forma amplia, se reducirán las fuentes de infección y se reducirá la proporción de personas infectadas que son las que infectan a las que todavía no lo están. Respecto a las pautas de administración en el varón, serían iguales que en la administración a la mujer: en tres dosis. La primera en el momento elegido, la segunda al cabo de uno o dos meses y la tercera al cabo de seis meses.

¿A qué edad se recomienda su administración en varones?

En algunos países, como en los Estados Unidos, se ha recomendado la vacunación entre los 9 años y los 26 años. Fundamentalmente, se recomienda en niños que aún no han mantenido relaciones sexuales. Los mayores beneficios se obtienen en niños, pero también se administra y se recomienda a varones que ya han iniciado relaciones sexuales.

Si un hombre ha estado expuesto al VPH, ¿le beneficia vacunarse?

Sí. Lo que ocurre con el VPH es que las infecciones se eliminan de forma espontánea, la mayor parte de las veces (aunque la persistencia de la infección parece ser mayor que en las mujeres), pero la reinfección es la norma. La vacuna no evita una lesión que estuviera ya en marcha, pero sí que beneficia a hombres que han estado expuestos y que han eliminado el virus porque prevendría nuevas reinfecciones.

¿Qué tipos de cánceres asociados al VPH son los más comunes en la mujer?

El más importante es el cáncer de cuello de útero. Se estima que el número de cánceres que se producen en el mundo directamente relacionados con el virus del papiloma humano son cerca de 700.000 casos nuevos por cada año, del orden de 550.000 son cánceres de cuello uterino. Es muy importante señalar que sin la presencia del VPH no habría cáncer de útero. Si consiguiéramos acabar con estos virus, acabaríamos con el cáncer de cuello de útero. Como hemos comentado, también se asocia el VPH a otros cánceres como el de vulva, el de vagina, el de ano y el cáncer de cavidad bucal, aunque en menor medida.

¿Y en el varón?

Entre los cánceres más importantes asociados al VPH en el hombre destaca el ano, que es más frecuente en varones que tiene relaciones sexuales con otros varones. Y también están relacionados el cáncer de cavidad bucal y el cáncer de pene.

¿En qué grado la vacuna del VPH previene de cánceres asociados de este virus?

Si hablamos de los tipos del VPH 16 y 18, que son los principales asociados a estos cánceres que hemos comentado, los ensayos clínicos nos informan de eficacias protectoras por encima del 95%. Asimismo, se ha demostrado protección cruzada frente a otros virus oncogénicos, cuyos antígenos no están contenidos en la vacuna.

¿Durante cuánto tiempo protege la vacuna frente al VPH?

La respuesta aún no la tenemos, no sabemos si habrá que administrar dosis de refuerzo, pero los datos son muy esperanzadores, puesto que ya hay un seguimiento de años y por comparación con otros tipos de vacunas como la de la hepatitis B y otras, sí que sabemos que el tiempo de protección va a ser muy duradero. Me atrevería a aventurar que, al menos en personas inmunocompetentes, no serán necesarias dosis de recuerdo.

Por H. Bakkali