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Entrevista con Isabel Diaz

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo ( de Onmeda.0000-00-00 00:00:00 de 0000-00-00 00:00:00)

Entrevista con la Dra. Isabel Sáez Díez, adjunto de Pediatría y neonatóloga del Hospital del Mérida (Cáceres), acerca del VRS, el virus respiratorio sincitial, que causa hasta 14.000 ingresos hospitalarios cada año entre la población pediátrica.

Por el momento, no hay vacuna para el VRS, considerado popularmente como "la gripe de los bebés"; por ello, los expertos insisten en la importancia de llevar a cabo medidas de prevención que eviten el contagio del virus.

En esta entrevista, la experta explica la importancia de evitar la transmisión del virus y las posibles complicaciones asociadas a su aparición.

¿Qué tipo de virus es el VRS?

El VRS (virus respiratorio sincitial) pertenece a la familia de los paramyxovirus. Se trata de un virus respiratorio de fácil contagio, siendo frecuente su propagación entre los que conviven en el hogar, la guardería, colegios, centros semicerrados, hospitales, etc. Afecta a todos los grupos de edad pero son más susceptibles los niños en los dos primeros años de la vida. Infecta aproximadamente al 75% de los niños durante el primer año de vida y a cerca del cien por cien al final del segundo año.

En adultos y niños mayores produce un simple catarro mientras que en menores de dos años suele presentarse con una afectación respiratoria más importantes, en forma de bronquiolitis.

¿A cuántos niños les afecta cada temporada el VRS?

Aunque puede haber casos durante todo el año presenta una estacionalidad invernal. Los meses con mayor número de casos se dan entre septiembre y marzo, aunque también se pueden encontrar casos significativos de VRS durante abril. El pico de mayor incidencia está en diciembre y enero. Durante estos meses, el VRS se convierte en la causa más frecuente de hospitalización en niños, generando el 80% de las hospitalizaciones de causa respiratoria.

Globalmente, un 2-3% de la población de menos de 2 años será hospitalizada. La mortalidad anual de los niños ingresados en un 1-2%.

Teniendo en cuenta que en España la población estimada de menores de 2 años es de 730.000 niños, puede deducirse que el VRS ocasionará unos 7.000-14.000 ingresos hospitalarios/año. El número de fallecimientos por VRS oscilará entre 70-250 niños/año. El VRS genera unas 15.000-20.000 visitas a urgencias cada año.

¿Cuáles son las vías más frecuentes de contagio del VRS?

La única fuente de trasmisión es la persona infectada, los animales no contagian.

Al toser o estornudar, las personas enfermas producen unas gotitas, denominadas gotitas de Flügge y es a través de ellas, directamente o por contaminación de manos y objetos que hayan impregnado (ropa, pañuelos, juguetes…), fundamentalmente a través de las manos y los objetos.

El VRS puede vivir media hora o más en las manos y hasta cinco horas en la ropa, los pañuelos, los juguetes o el mobiliario. Están más expuestos al contagio los bebés que van a la guardería y los que tienen hermanos que van al colegio (y que no se lavan las manos al volver).

La eliminación del virus por las secreciones de los pacientes suele durar entre 3-8 días, pero en lactantes muy pequeños puede alargarse hasta 3-4 semanas.

¿Cómo se detectan los primeros síntomas del VRS?

El periodo de incubación es entre 2 y 7 días. Comienza como un simple resfriado con aumento de las secreciones nasales, tos seca, estornudos y, en ocasiones, febrícula.

En adultos y niños mayores, la enfermedad se suele detener en este punto, pero en los menores de dos años puede proseguir hacia la aparición de síntomas propios de la bronquiolitis, presentando tos continua, dificultad para la alimentación (rechazo y fatiga en las tomas), alteraciones respiratorias (respiración rápida superficial, la piel o el abdomen se hunde bajo las costillas, hay sibilancias -ruidos respiratorios como “pitos”-…). En los casos más graves, los niños pueden presentar cianosis: coloración azulada en las uñas o en torno a los labios.

Se debe consultar con el médico ante la presencia de estos síntomas.

¿Qué población se considera de riesgo ante el VRS?

Dentro de los grupos de riesgo clásico se encuentran: los niños nacidos prematuramente, por debajo de las 35 semanas de edad gestacional y los nacidos con cardiopatías congénitas. No obstante, a lo largo de estos últimos años se han añadido otros grupos de pacientes como son: los niños con síndrome de Down, aquellos que padecen enfermedades pulmonares graves como la fibrosis quística, pacientes con afectaciones neurológicas y neuromusculares importantes y pacientes con inmunodefiencias o que reciben terapia inmunosupresora debido a trasplantes de órganos sólidos o de médula ósea.

Se calcula que un niño prematuro tiene 2-3 veces más posibilidades de ingreso hospitalario por VRS que un niño nacido a término. Además, la enfermedad genera, en ocasiones, la necesidad de estancias en la UCI y asistencia con ventilación mecánica. En el resto de los grupos, la enfermedad por VRS lleva aparejada un empeoramiento de su enfermedad con un mayor número de ingresos y retraso en sus terapias de base (retraso de intervenciones, postoperatorios más largos, ingresos más prologados…).

¿Cuánto dura, de media, la infección por VRS?

El periodo de incubación está en torno a 2-7 días. La fase de resfriado (congestión nasal, aumento de la mucosidad, tos ligera y febrícula) suele declinar a los 4-6 días y es la que suele afectar a adultos y niños mayores. En lactantes menores de dos años es frecuente que progrese hacia la aparición de síntomas propios de una bronquiolitis (dificultad respiratoria, tos intensa, aparición de sibilancias, fatiga con las tomas) y suele durar entre 1-3 semanas con una media de 10 días.

¿Suele ser recurrente en el mismo afectado el VRS?

El VRS causa infecciones repetidas a lo largo de la vida, tanto durante la infancia como en la edad adulta, ya que la infección por VRS no induce en nuestro sistema inmunológico una respuesta eficaz que permita establecer una memoria inmunológica permanente.

¿Cómo se diagnostica el VRS?

Existen métodos de diagnóstico rápido (inmunofluorescencia y por inmunoensayo enzimático), que se realizan en muestras de moco nasofaríngeo. Son útiles en los centros de asistencia a urgencias pediátricas en épocas de brote epidémico. La sensibilidad de estos métodos es del 90% y los resultados pueden estar disponibles al cabo de pocos minutos.

¿Qué tratamiento se aplica ante el VRS?

No existe tratamiento específico. El tratamiento de los casos no complicados es sintomático y se deben tomar medidas generales como:

  • Mantener al niño bien hidratado administrándole líquidos en pequeñas tomas y frecuentemente.
  • Bajar la fiebre con antipiréticos.
  • Poner al bebé semiincorporado y con el cuello estirado en la cuna
  • Realizar lavados nasales con suero fisiológico.
  • Limpiar las secreciones, principalmente antes de las tomas de alimento.

Los casos severos requieren ingreso hospitalario, en ocasiones en las unidades de cuidados intensivos donde algunos casos reciben ventilación asistida.

¿Cuáles son las complicaciones más frecuentes que pueden darse con el VRS?

El VRS es el mayor agente productor de bronquiolitis, que se presenta de forma más severa cuando el paciente tiene menor edad (inferior a tres meses) o pertenece a los grupos de riesgo.

¿Deja algún tipo de secuelas el VRS?

Trabajos recientes han puesto de manifiesto una clara asociación entre la bronquiolitis por VRS y el posterior padecimiento de episodios de sibilancias recurrentes. Esto se produce hasta un 40-50% de las veces, especialmente en aquellos bebes que padecieron la bronquiolitis en los primeros meses de la vida. Estos episodios tienden a disminuir con el paso del tiempo.

También, algunos autores han puesto de manifiesto una relación entre la infección por VRS y el padecimiento de asma en etapas posteriores de la vida.

¿Cuáles son las medidas básicas de prevención ante el VRS?

Las medidas higiénicas son cruciales para la disminución de la trasmisión del VRS. En primer lugar se debe concienciar a padres y cuidadores para evitar la exposición de los niños al humo del tabaco y a entornos contagiosos ( contacto con personas enfermas, guarderías, grandes almacenes, aglomeraciones…).

El lavado de manos es fundamental, tanto en el domicilio como en escuelas y guarderías, especialmente durante periodos epidémicos o cuando exista contacto con otros pacientes afectados de infecciones respiratorias.

Otras medidas como el lavado de juguetes, la limpieza de picaportes, no compartir utensilios de comida o utilizar pañuelos desechables son de interés para evitar la infección.

En el caso de niños pertenecientes a grupos de riesgo, además de extremar las medidas higiénicas, se dispone en la actualidad de un anticuerpo monoclonal obtenido por ingeniería genética: palivizumab, de uso exclusivo hospitalario, que se administra por vía intramuscular una vez al mes durante los meses de epidemia (octubre- febrero).

La administración de palivizumab a la población de máximo riesgo ha supuesto una disminución en el número de ingresos, en los días de estancia hospitalaria, en los ingresos en la UCI y en las necesidades de oxigenoterapia. También se ha objetivado una reducción significativa a largo plazo de los episodios de sibilancias recurrentes.

¿Para cuándo cree que habrá una vacuna para el VRS?

En el momento actual no disponemos de una vacuna efectiva contra el VRS a pesar de todos los intentos realizados. Este fracaso tiene su origen en la necesidad de vacunar casi en el periodo neonatal con un sistema inmune inmaduro, la presencia de anticuerpos maternos, la existencia de varios serotipos y la inmunidad natural no permanente, factores que hacen muy difícil disponer de una vacuna contra el VRS en un futuro próximo.

En espera de una vacuna segura y eficaz, la medida preventiva más oportuna frente a la infección por VRS en las poblaciones de mayor riesgo (prematuros, cardiópatas, imunodeprimidos, síndrome de Down, enfermedades neuromusculares, fibrosis quística) es la administración del anticuerpo monoclonal especifico palivizumab.

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Por Terry Gragera