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Entrevista con Eduardo García Cruz, urólogo del Hospital Clínic de Barcelona.

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo ( de Onmeda.0000-00-00 00:00:00 de 0000-00-00 00:00:00)

El cáncer de próstata es el tumor más común en el varón. En España se detectan cerca de 25.000 nuevos casos cada año, la mayoría de ellos diagnosticados entre los 60 y los 80 años.

Coincidiendo con la conmemoración del Día Mundial del Cáncer de Próstata (11 de junio), que se celebra por primera vez en nuestro país, el Dr. Eduardo García Cruz, urólogo del Hospital Clínic de Barcelona, resuelve algunos de los interrogantes más frecuentes sobre las manifestaciones, el pronóstico y la posibilidad de detección temprana de este tipo de cáncer que afecta únicamente a los hombres.

¿Qué es la próstata? ¿Cuáles son sus principales funciones?

La próstata es una glándula situada debajo de la vejiga y que, aproximadamente, tiene el tamaño de una nuez. En ella se produce el líquido seminal, que aporta nutrientes y protección para los espermatozoides. El líquido seminal permite la capacitación espermática.

¿Cuál es el tumor más frecuente de la próstata? ¿Dónde es más común su localización?

El adenocarcinoma de próstata es el tumor más frecuente que afecta a la próstata, y aparece en más del 90% de casos en la zona periférica, alejada del centro de la próstata. En pocas ocasiones el cáncer de próstata aparece en la parte central de la próstata, también llamada zona transicional. En la zona central de la próstata –la zona transicional- es donde suele asentar la hiperplasia benigna de próstata, que afecta a más del 50% de hombres a los 50 años.

¿Cuál es la sintomatología con la que cursa este tipo de cáncer?

El cáncer de próstata no suele producir ningún síntoma específico, sobre todo en las fases tempranas. En ocasiones puede provocar molestias urinarias (orinar a menudo, chorro débil, sensación de micción incompleta). Afortunadamente, y gracias a los programas de cribado, actualmente muchos tumores de próstata son diagnosticados antes de que produzcan síntomas, permitiendo su tratamiento en estadios más precoces.

¿A qué pruebas diagnósticas se debe someter el paciente para la detección de este tipo de cáncer?

El diagnóstico de cáncer de próstata se basa en la realización de PSA (siglas de antígeno prostático específico), que se determina mediante un sencillo análisis de sangre; y el tacto rectal. Si alguna de estas dos pruebas está alterada, se debe realizar una biopsia de próstata. Actualmente, están tomando fuerza otras pruebas, como la resonancia magnética de próstata y otros marcadores de cáncer (hormonas, kits genéticos, etc,…) pero no se recomiendan de manera generalizada. Actualmente, el PSA es la prueba que permite la detección del adenocarcinoma de próstata en más del 90% de hombres afectados.

¿Qué es el valor PSA? ¿Por qué resulta un indicador importante? ¿Cuándo debe solicitarse este indicador?

El PSA es una kalicreina que produce la próstata tanto en hombres sanos como en hombres con problemas de próstata. Se trata, por tanto, de un marcador órgano-específico y no cáncer-específico. Sin embargo, los hombres con cáncer de próstata tienen niveles más altos de PSA y, por ello, es un marcador importante – el mejor que tenemos- de cáncer de próstata. Hay mucha controversia sobre cuándo realizar PSA, pero seguramente es necesario determinarlo cuando hay síntomas urinarios, y también en los hombres a partir de los 50 años. Si el PSA es menor a 1, la probabilidad de desarrollar un cáncer de próstata en los próximos 5 años es mínima.

¿Es posible el diagnóstico precoz del cáncer de próstata?

Sí, es posible. El PSA y el tacto rectal nos permiten diagnosticar de manera precoz el cáncer de próstata. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que el máximo beneficio de la detección precoz del cáncer de próstata se concentra en hombres jóvenes, con unos 10 años –como mínimo- de esperanza de vida. En hombres mayores o con esperanza de vida de menos de 5 años no existe tanto beneficio, puesto que el tumor de próstata habitualmente evoluciona muy despacio.

¿Cuál es su incidencia actualmente?

El cáncer de próstata afecta a 214 hombres de cada 1.000, siendo el tumor más común en el varón, y la segunda causa de muerte más frecuente por cáncer. Dado que la presencia de focos de adenocarcinoma de próstata en hombres a partir de los 50 años es similar en distintas partes del mundo, las diferencias en el diagnóstico se atribuyen a dos factores: en primer lugar, la intensidad de los programas de cribado y detección precoz (altos en EEUU y países desarrollados, y bajos en China y las potencias emergentes) y, en segundo lugar, a algunos factores ambientales (consumo de carne, radiación ultravioleta, consumo de alcohol y obesidad, por ejemplo.).

¿Qué pronóstico presenta este tumor?

El pronóstico es muy bueno en general. Sin embargo, también dependerá de la extensión del tumor, el nivel de PSA, la agresividad del tumor o si existe presencia de metástasis. La mayoría de tumores se diagnostican actualmente estando órgano-confinados (limitados a la próstata), y tienen una tasa de mortalidad cáncer-específica a 5 años menor del 5%.

¿Existen factores de riesgo asociados al desarrollo de este tipo de tumor (factores genético o ambientales, por ejemplo)?

Hay tres factores que aumentan el riesgo de presentar cáncer de próstata que son la edad (aumenta el riesgo al envejecer), la herencia familiar (el riesgo se duplica si existe un familiar de primer grado afectado de cáncer de próstata y el origen étnico (la raza negra parece tener mayor riesgo). Existen otros factores, como el elevado consumo de carne, el consumo de alcohol, la radiación ultravioleta y los procesos inflamatorios crónicos de la próstata, son otros factores que se han relacionado –en distinto grado- con este cáncer.

¿Existe alguna relación entre los niveles de testosterona y el riesgo de padecer cáncer de próstata?

Tradicionalmente, se ha relacionado los niveles altos de testosterona con más riesgo de cáncer de próstata. Sin embargo, en la última década se han publicado algunos estudios que demuestran que más testosterona no está relacionada con más riesgo de cáncer. Por el contrario, menos testosterona se relaciona con cáncer de próstata de más riesgo. Nuestro grupo de investigación ha publicado una serie de artículos en los que los niveles bajos de testosterona se relacionaron con peor pronóstico, mayor agresividad del tumor y mayor carga tumoral. Además, según nuestros estudios, algunos pacientes de alto riesgo de padecer cáncer de próstata tenían más riesgo de biopsia positiva por tumor si sus niveles de testosterona eran bajos.

Recientemente se ha publicado un estudio en la revista “Cancer Epidemiology, Biomarkers and Prevention”, que apunta a una relación entre los problemas de sueño y el riesgo de desarrollar cáncer de próstata, ¿qué supone esta investigación?

Dado que el cáncer de próstata se desarrolla en años o décadas, es difícil realizar este tipo de asociaciones. Sin embargo, abre un nuevo campo de investigación al relacionar los trastornos del sueño con el cáncer de próstata.

Prostatitis e hiperplasia benigna de próstata son las patologías más comunes que pueden afectar a la próstata, ¿pueden derivar en el desarrollo de un cáncer en esta glándula?

A pesar de que la hiperplasia de próstata no está relacionada con el desarrollo del tumor, está aumentando el conocimiento sobre cómo la inflamación puede estar vinculada con el desarrollo de este cáncer. Existe evidencia de que la inflamación crónica de la próstata –como la que existe en la prostatitis crónica- podría estar desarrollada con mayor riesgo de desarrollar adenocarcinoma de próstata.

Este tumor se diagnostica con mayor frecuencia entre los 60 y los 80 años, ¿por qué es más común a esta edad?

El cáncer de próstata aumenta a medida que envejecemos. De hecho, en estudios realizados en varones mayores de 80 años, la presencia de focos de cáncer de próstata son prácticamente constantes en todos los hombres.

Cáncer de próstata localizado y cáncer de próstata avanzado, ¿qué abordaje terapéutico requerirá cada caso?

El cáncer de próstata localizado puede curarse, por lo que habrá que analizar el riesgo-beneficio de los distintos tratamientos curativos (cirugía, radioterapia, crioterapia). En los casos de tumor localizado y de buen pronóstico se está empezando a plantear el tratamiento focal del tumor –tratar una parte de la próstata en lugar de tratarla completamente, para disminuir el riesgo de complicaciones-. En los casos en los que el tumor está localmente avanzado pueden combinarse diferentes modalidades de tratamiento (radioterapia y castración química) o realizarse cirugías más agresivas (prostatectomía y linfadenectomía) para aumentar las posibilidades de curación.

En los casos de cáncer de próstata metastático, el tratamiento si existen síntomas es la castración (eliminación de la testosterona), que puede realizarse quirúrgicamente o con fármacos, y que bloquea el crecimiento del tumor pero no lo elimina.

¿Es común la metástasis en los casos de tumor de próstata?

Afortunadamente, la metástasis en los casos de cáncer de próstata no es habitual. Gracias a los problemas de cribado y detección precoz, cada día más este tumor se diagnostica en fases iniciales. Sin embargo, cuando la neoplasia de próstata produce metástasis, su lugar más frecuente son los huesos. Por eso es tan importante, en pacientes de alto riesgo de metástasis (por ejemplo, con PSA muy elevado) prevenir o realizar tratamiento precoz de los eventos óseos con denosumab o ácido zoledrónico.

¿Qué es la prostatectomía radical?

La prostatectomía radical es la extirpación quirúrgica de la próstata, que puede realizarse mediante cirugía convencional, mediante laparoscopia o mediante Robot. La prostatectomía radical produce un gran impacto sobre la calidad de vida, sobre todo respecto a la erección. La disfunción eréctil afecta al 60-70% de hombres operados de cáncer de próstata, mientras que los problemas de continencia afectan aproximadamente al 10% de hombres tras la cirugía.

¿Cómo puede afectar el tratamiento quirúrgico a la calidad de vida del paciente?

La cirugía produce principalmente problemas de incontinencia urinaria (10% de hombres) y disfunción eréctil (>60% de hombres con problemas de erección). El tratamiento multimodal y precoz de la erección y la continencia nos permiten obtener los mejores resultados.

Actualmente, ¿cuáles son los retos más esperanzadores?

En mi opinión hay tres grandes retos: descubrir en quién tiene más sentido realizar diagnóstico precoz, cómo podemos mejorar el diagnóstico por la imagen y el estadiaje; y el tratamiento focal –y no la extirpación de toda la glándula- de la zona de próstata afectada por tumor o el tratamiento mínimamente invasivo. En cuanto a las líneas de investigación referente al tratamiento farmacológico, se están desarrollando nuevos tratamientos para prolongar la expectativa de vida en hombres con tumores resistentes a castración, mientras que también se están desarrollando estrategias para minimizar el impacto del tumor sobre el hueso, que suele ser lugar de asiento para las metástasis del cáncer de próstata.

Por Houda Bakkali