Pensamientos suicidas: guía de autoayuda

Autor: Terry Gragera (5 de Septiembre de 2017)

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¿Has tenido pensamientos suicidas alguna vez? Lo primero que has de saber es que no debes avergonzarte por ello y que no estás solo o sola. La ideación suicida puede surgir cuando el dolor que se siente es superior a los recursos que la persona tiene para afrontarlos, pero siempre hay alternativa, pedir ayuda a familiares, amigos o instituciones y asociaciones serán tu mejor apoyo para superar un momento difícil.

El 90% de las personas que acaban con su vida padecen un trastorno mental. De hecho, la depresión mayor, el trastorno bipolar, la esquizofrenia y el trastorno límite de la personalidad son factores de alto riesgo ante el suicidio. Así, es probable que sea la propia enfermedad la responsable última de los pensamientos autolíticos (autolesión).

El hecho de que en ese justo momento la persona no encuentre otra salida a su estado o a su situación no significa que no la haya, sino que no se hace visible, no parece viable. Las conclusiones acerca de la propia vida que acaban en un pensamiento suicida no tienen por qué ser reales, pues se producen ante la imposibilidad de encontrar una solución, no porque esta no exista.

Si necesitas ayuda:

Teléfono de la Fundación ANAR de Ayuda a Niños y Adolescentes: 900 20 20 10 
Teléfono de la Esperanza: 717 003 717 para ayudar en la prevención del suicidio

Hay que pensar que el suicidio no es sino una forma permanente de acabar con un problema temporal y, a partir de ahí, buscar ayuda y protección.

Señales de riesgo de suicidio

Todas las personas somos vulnerables ante determinadas situaciones. En el caso del suicidio, hay algunos elementos clave que pueden actuar de desencadenantes, por eso es muy importante estar alerta ante ellos y saber intervenir adecuadamente para proteger la propia integridad que es, en última instancia, lo más importante. Reconocer estos síntomas no tiene que ser un motivo para revolverte contra ti mismo, ni para sentirte avergonzado. Al detectar cuándo hay una situación de peligro, puedes actuar eficazmente y prevenir el riesgo de hacerte daño.

Los pensamientos suicidas pueden ir desde la mera idea de muerte o desaparición hasta la búsqueda de un plan para acabar con la propia vida o la recopilación de medios para llevarlo a cabo. Es uno de los factores de riesgo más peligrosos. 

Ante la presencia de pensamientos para acabar con la propia vida, debes aprender a protegerte especialmente en estas situaciones:

Fechas señaladas

Muchas personas reaccionan muy negativamente ante aniversarios, fiestas o fechas clave. Si es tu caso, tenlo en cuenta con antelación y pide ayuda o compañía antes de que llegue ese momento.

Abuso de alcohol y drogas

Un consumo excesivo y anormalmente frecuente de alcohol y drogas es una señal de alarma de que no estás bien anímicamente. Si tus consumos se radicalizan, pide ayuda cuando antes.

Cambios en los patrones de sueño y alimentación

Los hábitos de sueño, descanso y alimentación pueden sufrir variaciones destacadas cuando la persona empieza a caer en una depresión o cualquier otra alteración anímica grave que pueda suponer ideación suicida. Si es tu caso, y tienes dificultades graves para dormir o hipersomnia, o mantienes con la comida una relación insana, ponte alerta.

Modificaciones graves en el estado de ánimo

Si de repente, te sientes anormalmente irritable, agitado o hiperactivo de forma continuada, y sientes que no puedes dominar tus emociones, piensa en qué está sucediendo y pide ayuda.

Sentimientos de gran desesperanza ante el presente y el futuro

Cuando no encuentras ninguna salida a tu situación presente y futura y te invade una honda desesperanza, estás llegando a un punto peligroso. Conviene que lo comentes con alguien para buscar juntos una solución.

Autopercepción negativa

Las personas con ideación suicida suelen sufrir una grave distorsión acerca de su propia imagen y valía personal.

Piensan que no serán capaces de salir adelante, de resolver determinados problemas, de soportarlos o de ser importantes para otros.

Cuando tengas pensamientos e ideas muy negativas acerca de ti mismo, que no cesan sino que aumentan con el tiempo, pide ayuda.

Acontecimiento vital traumático

El fallecimiento de un ser querido, una ruptura sentimental, una enfermedad grave o cualquier otro acontecimiento difícil como la pérdida de empleo o graves problemas económicos pueden actuar como desencadenantes de la ideación suicida. Es clave hablar de los sentimientos que generan y buscar ayuda especializada si es necesario.

Última revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (30 de Agosto de 2016)