Pensamientos suicidas: guía de autoayuda: Cómo protegerte

Autor: Terry Gragera (5 de Septiembre de 2017)

La ideación suicida puede concretarse en un intento por acabar con la propia vida. En la mayoría de los casos, la persona con pensamientos suicidas no desea, en realidad, la muerte sino una solución a sus problemas; así, quienes lo intentaron sin éxito, se alegran con el paso del tiempo de estar vivos.

Por eso, debes saber que hay salidas y que se puede actuar para protegerte antes de hacerte daño:

Date tiempo

El impulso suicida es transitorio. El intento de acabar con la propia vida puede surgir de repente o haber sido planificado con anterioridad, pero es importante saber que la materialización del mismo, el empuje o el impulso último es algo pasajero, temporal, que acaba pasando.

Si necesitas ayuda:

Teléfono de la Fundación ANAR de Ayuda a Niños y Adolescentes: 900 20 20 10 
Teléfono de la Esperanza: 717 003 717 para ayudar en la prevención del suicidio

Es fundamental tenerlo claro, pues ante un pensamiento suicida hay un factor de protección básico que es darse tiempo, esperar.

Cuando surja un impuso en este sentido, hay que tratar siempre de posponerlo en el tiempo, al menos unas horas, un día… Con el paso de las horas, los problemas se redimensionan mentalmente y puede que la persona no sienta ya ese impulso de hacerse daño. 

Activa tu plan de crisis

Hay que acudir al plan de seguridad en cuanto sientas que estás en riesgo, notes que estás perdiendo el control o que no puedes garantizar tu propia seguridad. Para que el plan de crisis sea efectivo es importante aplicarlo enseguida, nada más notar los primeros síntomas, pues es posible que la angustia te haga bloquearte según pasa el tiempo. Además, hay que ser totalmente sincero con las personas con las que contactes y explicarles con detalle lo que te está sucediendo y cuáles son tus intenciones.

No estés solo

Durante la crisis, trata de que alguna de las personas de tu plan de control te acompañe y si no puede ser así, pide ayuda para no estar solo a un servicio de emergencia. Acepta la ayuda y la compañía que te ofrezcan en ese momento, no te avergüences y confía en ellos.

Desecha la idea si quieres hacer daño a otros.

Si el pensamiento suicida surge por el deseo de molestar o herir a otro que antes te ha hecho daño a ti, deséchalo de tu mente.

No es una opción válida, ya que puede que esa recompensa que buscas no se produzca nunca. El gran perdedor serías tú.

Antes de hacerte daño, piensa en personas, situaciones, mascotas, ilusiones…

Acuérdate de lo que te haya ayudado en otros momentos de dificultad. Si una vez lo conseguiste, ahora también podrás.