Cómo reconocer una depresión: Qué hacer si estoy deprimido

Autor: Terry Gragera (5 de Octubre de 2017)

La depresión es una enfermedad grave y, por tanto, debe recibir atención médica especializada, al igual que cuando se padece cualquier otra patología como hipertensión, alteraciones cardiacas o diabetes. 

Ante la sospecha de que se padece una depresión, conviene seguir las siguientes pautas: 

  • Hablar con alguien. Contarle a alguien de confianza cómo se siente.
  • Acudir al médico. El médico de Atención Primaria puede diagnosticar una depresión y prescribir el tratamiento adecuado. Si es necesario, el paciente será derivado a Salud Mental, pero en muchos casos, la atención recibida en el primer nivel asistencial es suficiente. En este sentido, saber reconocer precozmente los síntomas de la depresión ayuda a abordar antes la enfermedad.
  • Pedir ayuda si surgen pensamientos suicidas. Si hay pensamientos de muerte o ideación suicida es muy importante comunicarlo a alguien con quien poder permanecer hasta que se sienta mejor. Si no hay ninguna persona disponible, llamar al 112 para solicitar apoyo.
  • Durante el curso de la depresión, puede ayudar integrarse en un grupo de apoyo para personas en esta situación.
  • Aceptar la ayuda de otras personas y tener confianza para expresar lo que se está sintiendo durante la depresión.
  • Mantenerse activo. Durante la depresión, el afectado tiene grandes dificultades para activarse, pero mantenerse activo ayuda en la mejoría de los síntomas. Para ello conviene planificar un listado de actividades a realizar cada día. Si resulta imposible llevarlas a cabo en solitario, pedir la ayuda de otra persona que se implique en las mismas. Además, se debe realizar diariamente al menos una actividad de las que antes resultaban placenteras o gratificantes.
  • Practicar ejercicio físico. Se debe hacer ejercicio físico cada día y si es posible al aire libre, ya que así se multiplican sus beneficios. Bastará con caminar una hora diaria a buen ritmo pero sin llegar a la extenuación.
  • Manejar el estrés. La persona con depresión debe aprender a reconocer las señales del estrés, pues este perjudica el curso de la enfermedad. Así, debe saber parar, no ser muy exigente consigo mismo y dedicar un tiempo a sus intereses personales.

  • Procurarse una buena higiene del sueño. Las alteraciones del sueño afectan al ánimo y a enfermedades como la depresión, que suele cursar con insomnio. Se debe buscar una buena higiene del sueño. Para ello conviene:
  1. Irse a la cama únicamente cuando se tenga sueño (si tras acostarse no se llega a dormir en unos 20 minutos, hay que levantarse y hacer alguna actividad relajante fuera del dormitorio hasta que vuelva la sensación de sueño).
  2. Las condiciones del dormitorio deben ser idóneas en cuanto a comodidad, oscuridad, temperatura, tranquilidad y silencio.
  3. Mantener un horario regular a la hora de dormir (no antes de las 11 de la noche) y de despertarse (no después de las 9 de la mañana).
  4. En la cama no se debe ver la televisión ni usar el ordenador.
  5. Antes de irse a dormir conviene seguir las mismas rutinas para que el cerebro capte el mensaje de descanso. Si es posible, hay que relajarse leyendo, con un baño caliente o escuchando música relajante. Para algunas personas, la actividad sexual induce el sueño.
  6. Evitar el consumo de cafeína y de otros estimulantes en las ocho horas previas a dormir.
  7. Acostarse dos horas después de la cena. Las comidas nocturnas no deben ser copiosas, pero tampoco conviene acostarse con hambre.

  • Exponerse a la luz solar dos horas al día. La exposición diaria a la luz del sol, durante dos horas al día, ayuda al paciente con depresión a sentirse mejor.
  • Evitar el abuso de alcohol y otras drogas. El abuso de alcohol u otras drogas no contribuye a mejorar el estado anímico en la depresión sino al contrario, además de crear otros problemas añadidos. Conviene pedir ayuda a familiares, amigos o al médico de Atención Primaria para combatir la dependencia.
  •  Llevar una dieta sana y equilibrada. Seguir una dieta adecuada ayuda a la persona a sentirse mejor. Esto implica comer en horarios regulares evitando picar, especialmente si se trata de alimentos o bebidas con azúcar. Un menú equilibrado contendrá legumbres y pescado al menos tres veces por semana, además de fruta, cereales, frutos secos y hortalizas y verduras cada día.