Cómo reconocer una depresión: ¿Cuáles son los síntomas?

Autor: Terry Gragera (5 de Octubre de 2017)

La depresión se asocia a una peor funcionalidad de la persona en comparación con otras enfermedades crónicas. Así, la depresión cursa con una serie de síntomas nucleares que son los siguientes:

  • Imposibilidad de sentir placer. La depresión impide disfrutar de cosas que antes resultaban placenteras. Esta dificultad se extiende a todos los ámbitos, de forma que en ningún área se experimentan sensaciones gratificantes. Además, hay una progresiva pérdida de intereses.
  • Vulnerabilidad al estrés. La persona con depresión se siente bloqueada ante cualquier decisión, por nimia que sea, como ducharse. Experimenta un elevado nivel de estrés ante cualquier situación y se siente muy vulnerable a él. Todo le resulta complicado, es un “miedo a la vida”.
  • Tristeza y otros síntomas afectivos. Algunos de los síntomas de la depresión son tristeza, ansiedad e irritabilidad, aunque por sí solos no implican un estado depresivo. La persona tiene bajo el ánimo y ese humor depresivo no es modificable. Además, se encuentra desesperanzada, vive un sentimiento de culpa sin motivo, tiene una percepción desagradable de sí misma y sufre pensamientos suicidas, ideas de muerte, ideas de ruina e ideas de negación. A menudo, el afectado se expresa en los siguientes términos ante el médico: “Si no lo ha pasado, no sabe qué es”, “esto es otra cosa”.
  • Reducción del umbral del dolor. La depresión cursa amplificando los dolores físicos.  La tolerancia al dolor durante la depresión es mínima.
  • Alteración de los ciclos de sueño. Los ciclos circadianos (que regulan el sueño y la vigilia) se alteran durante la depresión. Así, se pierde la estructura del sueño y el afectado no descansa. Hay insomnio nocturno e hipersomnia diurna.
  • Otros síntomas somáticos. La persona con depresión experimenta fatiga, cambios en el apetito y modificaciones en el peso, disfunción sexual, cefaleas, problemas de estómago, dolor torácico, agitación psicomotora ... 
  • Empeoramiento de la función cognitiva. Los pacientes con depresión muestra síntomas cognitivos el 94% del tiempo. Estos síntomas cognitivos afectan negativamente a la planificación y la organización, la toma de decisiones, la atención y concentración, la memoria reciente y a largo plazo, la agudeza mental, la velocidad de pensamiento, el juicio y la facilidad para encontrar palabras. En general, hay bradipsiquia (lentitud psíquica, de pensamiento y mental) y bradilalia (lentitud en el ritmo y fluidez del habla). Por otra parte, en los pacientes con depresión hay un sesgo atencional hacia lo negativo, una respuesta exagerada ante los feed back negativos y una percepción y memoria incrementada hacia lo negativo (“nunca he sido feliz”).
  • Baja actividad física. La velocidad psicomotora baja mucho cuando hay una depresión. Esto implica también una baja activación física en general.
  • Disminución de la calidad de vida. La depresión afecta a la funcionalidad del individuo; es decir, a la capacidad de llevar a cabo las actividades de la vida diaria. Así, se ven afectadas las relaciones sociales, el trabajo, los estudios, la vida familiar, las rutinas domésticas…

Además, la depresión se puede enmascarar bajo ciertos síntomas como el insomnio, la anorexia, la falta de apetito, dolores inespecíficos y otras enfermedades, que dificultan o retrasan su correcto diagnóstico.