Cómo reconocer una depresión: Cómo evitar la recaída

Autor: Terry Gragera (5 de Octubre de 2017)

El 75% de las personas que han pasado por una depresión sufren una recaída. Después de sufrir un episodio depresivo, las probabilidades de que se presente otro son del 50-60%; tras pasar por dos episodios, la posibilidad de recurrencia se eleva al 70% y con tres episodios de depresión, el porcentaje de recaída es del 90%.

Existe más probabilidad de recurrencia en la depresión en estas circunstancias:

  • Número alto de episodios depresivos previos.
  • Antecedentes familiares de depresión.
  • Alta incidencia de acontecimientos vitales estresantes.
  • Edad menor de 25 años o mayor de 40.
  • El episodio depresivo ha sido grave (especialmente si se ha asociado a síntomas psicóticos).
  • Ser mujer (en España, las mujeres tienen un 17% de probabilidades de padecer una depresión, mientras que el porcentaje en los hombres baja al 9%).
  • La enfermedad se mantiene largo tiempo sin recibir tratamiento.
  • La persona se recupera con lentitud o de forma incompleta de la depresión.
  • Tras el cuadro depresivo permanecen síntomas residuales. Los más frecuentes son los síntomas cognitivos, la falta de energía y los problemas de sueño.
  • La depresión aparece con un patrón estacional (se asocia a determinadas épocas del año como la primavera o el invierno).
  • Hay otros problemas psíquicos o físicos que coexisten.
  • Hay factores psicosociales adversos (falta de apoyo familiar y/o social, entorno desestructurado, ingresos económicos bajos…).
  • Rasgos de personalidad de riesgo, como el neuroticismo.
  • Abuso de sustancias tóxicas.
  • El afectado padece migraña, alguna enfermedad cardiaca o patologías endocrinas como la diabetes, el hipotiroidismo, el hipertiroidismo, la enfermedad de Addison, el síndrome de Cushing o amenorrea hiperprolactinémica.

En un 25% de los casos, la depresión se cronifica, lo que supone una grave alteración para la vida de los afectados.

Además, aunque dos tercios de los pacientes responden al tratamiento para la depresión, solo el 33% de ellos vuelve a ser el que era. Un 67% mejora los síntomas depresivos, pero no consigue la normalidad total tras una depresión. 

Factores protectores frente a la recaída de la depresión

Hay algunos factores que pueden contribuir a evitar las recaídas de la depresión. Son los siguientes: 

  • Hacer ejercicio. Tener una vida físicamente activa no evita la depresión, pero sí te ayuda a superarla antes en el caso de estar pasando por una. Al hacer ejercicio se generan endorfinas, que son las hormonas del bienestar. Además, la persona adquiere una actitud de cuidado hacia sí misma y con el ejercicio físico se reduce la ansiedad y el estrés

  • Tener un buen soporte familiar. Contar con estabilidad familiar y haber disfrutado de una infancia y una adolescencia confortable protegen frente a la aparición y a las recurrencias en la depresión.
  • Ausencia de antecedentes familiares de trastornos afectivos. Si no hay antecedentes familiares (padres, abuelos, hermanos) de depresión u otras enfermedades mentales, el riesgo de recurrencia es menor.
  • Aprendizaje en el manejo del estrés. Si la persona ha aprendido técnicas eficaces en el control del estrés, será menos vulnerable a este y, por lo tanto, más resistente frente a la posibilidad de una depresión. 
  • Regulación en los hábitos del sueño. La cronoterapia, que ayuda a regular el ritmo circadiano, contribuye a la prevención de la recaída del estado depresivo.
  • Tratamiento precoz de la depresión. Es muy importante que la depresión sea tratada en las primeras ocho semanas tras su aparición. Si la persona cuenta con una respuesta terapéutica en ese plazo, está más protegida frente a posibles recaídas futuras. El periodo en que la depresión permanece sin tratar ha de ser mínimo. Por ello hay que acudir siempre a un profesional y no automedicarse.
  • Buena respuesta al primer tratamiento. La buena respuesta al primer tratamiento contra la depresión favorece la remisión de la enfermedad. Así, cuantos más tratamientos haya que emplear para combatirla, menos probabilidades hay de que la enfermedad desaparezca por completo.
  • Acabar el tratamiento contra la depresión. El tratamiento contra la depresión debe mantenerse durante 9-12 meses. Si se retira antes de tiempo porque la persona ya se encuentra mejor, hay más riesgo de recaída.
  • Contacto con luz solar. Mantener durante dos horas al día contacto con la luz solar protege de las recaídas en la depresión.
  • Meditación, taichi, mindfulness. Algunas terapias de reducción del estrés como la meditación, el taichi y el mindfulness han demostrado reducir el riesgo de recurrencias en pacientes que tuvieron una depresión, además de acelerar la recuperación como tratamiento asociado a otros (antidepresivos, terapia psicológica).
  • Dieta rica en tomate. Consumir tomate cuatro o cinco veces a la semana ha demostrado su eficacia para reducir la posibilidad de sufrir una depresión en personas de más de 70 años, según un estudio realizado en Japón. Esta protección no se confirma para otras frutas o verduras que también han sido investigadas.