Vigorexia (dismorfia muscular)

Autor: Laura Marcos Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (12 de Diciembre de 2016)

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La obsesión por el gimnasio, la musculación, y el abuso de medicamentos para aumentar la masa muscular constituyen un trastorno denominado vigorexia. Las personas con dismorfia muscular realizan ejercicios compulsivamente en gimnasios, dietas restrictivas o incluso pueden llegar a abusar de sustancias perjudiciales para la salud con el objetivo de conseguir el cuerpo deseado.

La vigorexia se considera una dismorfia corporal, porque la persona que la sufre se percibe a sí misma como delgada y débil, aunque realmente esté musculada, y presenta comportamientos obsesivos en cuanto a la práctica de ejercicio y la alimentación restrictiva y estructurada. El 80% de las personas que sufren vigorexia son hombres, y la mayoría tienen entre 18 y 35 años. Una persona con vigorexia puede pasar más de 3 horas al día pensando en sus músculos.

Normalmente, su comportamiento afecta a las personas de su entorno. Si se produce abuso de sustancias, las consecuencias físicas de hormonas masculinas o anabolizantes podrían tener efectos no deseados e irreversibles, incluyendo calvicie, desarrollo de mamas en el caso de los hombres y reducción de las mismas en el de las mujeres; acné, piel grasa, reducción de los testículos y de la producción de esperma e infertilidad, en el caso de los hombres.

La adicción a los músculos puede entenderse desde varios puntos de vista. Tiene rasgos en común con los trastornos de alimentación, en la medida en que el afectado puede llevar a cabo dietas extremas para lograr un determinado físico. Además, al igual que la anorexia nerviosa, presenta elementos de dismorfia corporal: el afectado de vigorexia se ve a sí mismo delgado y débil, aunque en realidad su aspecto es fuerte y musculoso para las personas de su alrededor, (al igual que, en la anorexia, la visión en el espejo de persona con sobrepeso que no se corresponde con la percepción real que tiene el entorno de una persona delgada o con peso normal).

¿Por qué se produce?

La vigorexia es el resultado de una obsesión por conseguir el cuerpo “perfecto”. El canon de belleza masculino establecido a finales del siglo XX impone que el hombre atractivo es aquel que tiene músculos, es alto, tiene los hombros anchos y es fuerte. La adolescencia es una etapa de riesgo en el desarrollo de la vigorexia, porque es el momento en el que se producen las mayores inseguridades, que pueden llevar a invertir excesivo tiempo en el gimnasio e iniciar dietas extremas para conseguir un físico determinado.

La información y el trabajo de la autoestima desde edades tempranas son la mejor manera de prevenir la vigorexia. En muchas ocasiones, los modelos de los jóvenes son publicitarios, y no familiares, por lo que se debe realizar una labor educativa en casa para fomentar la estima hacia el propio cuerpo, tal y como es, y desarrollar una actitud crítica hacia el modelo impuesto por los medios de comunicación.