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Vértigo

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. María Arriaga (24 de Noviembre de 2014)

© Jupiterimages/Digital Vision

El vértigo provoca una desagradable alteración de la orientación espacial o del equilibrio. Los afectados tienen la sensación de que su cuerpo, o el espacio que los rodea, da vueltas y se tambalea. Las causas son muy diversas y pueden ser totalmente inocuas.

El vértigo no es una enfermedad en sí, sino uno de los síntomas más habituales de los trastornos del sistema nervioso junto con la cefalea (dolor de cabeza).

El vértigo y el mareo son dos síntomas diferentes. Es imprescindible diferenciar el concepto vértigo del concepto mareo, ambos muy relacionados con determinadas formas de patología vestibular. El vértigo es una sensación ilusoria de desplazamiento, puede ser del individuo con respecto al medio (vértigo subjetivo) o del medio con respecto al individuo (vértigo objetivo). El mareo por su partes es una sensación muy mal definida que se presenta bajo diferentes formas o que el paciente siente o expresa de muy diferentes maneras, en general como si fuera a ocurrir algo que no llega a ocurrir (como si fuera a perder el conocimiento, como si se nublara la vista, como si me fuera a caer...), alteración de la orientación espacial sin ilusión de movimiento. Un mareo puede estar causado por un suministro insuficiente de oxígeno o por hipotensión.

El vértigo puede ir acompañado de una disfunción de la musculatura ocular (nistagmo, es decir, movimiento involuntario de los ojos), tendencia a la caída, náuseas y vómitos. Estos síntomas pueden aparecer tanto de forma transitoria (episódica) como continua (crónica).

Las causas del vértigo son muy variadas: una posible causa es un estímulo sensorial inusual (tal como ocurre en la cinetosis y el vértigo de altura) o puede ser secundario (por ejemplo, como consecuencia de una enfermedad cardiovascular o una disfunción patológica de un órgano sensorial o una determinada estructura del cerebro). Asimismo se conocen formas de vértigo desencadenadas por procesos mentales (vértigo psicogénico) o por medicamentos.

El tratamiento más adecuado para el vértigo tiene que ir dirigido a resolver la patología de base pero existen medidas indicadas específicamente para los vértigos. Estas se basan en fármacos o incluso intervenciones quirúrgicas. Los métodos fisioterapéuticos pueden contribuir a mejorar el sentido del equilibrio de la persona afectada.

Prevención del vértigo: para poder prevenir el vértigo hay que tratar las patologías de base. ¿Quieres saber más?