Varices

Autor: Redacción Onmeda (3 de Febrero de 2017)

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Las varices aparecen cuando las venas se dilatan ligeramente o adquieren formas nudosas. Las varices afectan a casi todo el mundo. Aproximadamente, un 90% de todos los europeos sufren algún tipo de alteración en las venas a lo largo de su vida.

Las varices azuladas aparecen principalmente en las piernas. En la mayoría de los casos son asintomáticas y los afectados no tienen molestias de salud o son únicamente de carácter ligero. Solo uno de cada seis pacientes necesita un tratamiento médico.

Las causas de las varices están en una debilitación congénita del tejido conjuntivo, lo cual da lugar a una disfunción de las válvulas de las venas (denominadas varices primarias o esenciales). Las válvulas de las venas actúan de forma similar a una válvula cualquiera: cuando se abren permiten el flujo de la sangre y cuando se cierran, impiden el reflujo. Si la función está dañada el resultado es que el transporte de vuelta de la sangre al corazón queda bloqueado. Es precisamente cuando estamos sentados (en la oficina, por ejemplo) o de pie durante mucho tiempo cuando la sangre puede obturarse en las venas. La consecuencia es que con el trascurso del tiempo, las venas terminan por desarrollar varices. Además de la falta de movimiento, el embarazo, el sobrepeso y determinadas profesiones que requieren estar mucho tiempo de pie son también elementos que favorecen la aparición de las varices.

Otra causa más, es la imposibilidad del paso de la sangre desde las venas superficiales hacia las profundas (conocidas como varices secundarias). Así, por ejemplo, un coágulo sanguíneo (trombosis) o un tumor pueden impedir el paso de la sangre.

Las varices pueden afectar a las venas grandes; en este caso, se trata de las denominadas varices troncales. Si las afectadas son las venas pequeñas, se denominan varices laterales o varículas. Al principio, las varices aparecen debajo de la piel como pequeñas varículas deformes y azuladas. Como esta primera señal puede ser indicativa de una debilidad venosa, es aconsejable acudir al médico.

Cuando la enfermedad está en fase avanzada, se denomina varicosis. Se manifiesta en los afectados por diferentes síntomas: sensación de pesadez en las piernas, que a menudo se hinchan, y durante el sueño nocturno pueden aparecer calambres en las pantorrillas. La piel también va adquiriendo otra tonalidad.

Como tratamiento para las varices, se utilizan medias compresivas o vendajes de compresión. Estos comprimen las venas favoreciendo así el paso de la sangre. Existen diversos medicamentos de extractos de plantas que ayudan a estabilizar las paredes de los vasos sanguíneos mejorando el flujo de la sangre y aliviando la inflamación.

Pero también los propios afectados pueden adoptar medidas para aliviar las molestias: realizar ejercicio de forma regular y evitar el sobrepeso favorece el paso de la sangre a las venas e impide que las varices se hagan más grandes. Además, se puede previene la aparición de nuevas varices. También los baños con chorros de agua fría son muy favorables, ya que aceleran el flujo sanguíneo hacia las venas y regulan toda la circulación.

Las varices en estado muy avanzado se pueden eliminar mediante cirugía u otras técnicas. Esto impedirá complicaciones subsiguientes, como podría ser el caso de una trombosis o una infección de las venas.

Última revisión médica: Dra. Leticia del Olmo (20 de Enero de 2012)