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Urticaria

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dr. Tomás Rodelgo (9 de Febrero de 2016)

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La urticaria es una reacción de hipersensibilidad de la piel compleja. Suele cursar con picor. Forma parte de las enfermedades cutáneas con mayor incidencia a nivel mundial. La probabilidad estadística de padecer urticaria a lo largo de la vida gira en torno al 20%. En España, la incidencia de la urticaria se estima entre el 2,1 y 6% de la población. Esto supone que aproximadamente más de un millón de personas presentan al menos un episodio de urticaria todos los años. La urticaria no es contagiosa.

El término urticaria deriva del latín urtica, que significa ortiga. La urticaria se caracteriza por síntomas que son comparables a los que se manifiestan tras tener contacto con ortigas: una erupción cutánea rojiza de tipo habón que produce muchísimo prurito (picor). Casi en la mitad de los casos de urticaria se desarrolla, además, una extensa inflamación del tejido de la dermis profunda y de la hipodermis o de determinadas zonas de las membranas basales de las mucosas, lo que origina un cuadro que se denomina angioedema.

La urticaria puede aparecer a cualquier edad, si bien determinadas formas son más o menos comunes en función del grupo de edad. La urticaria aguda afecta principalmente a adolescentes y adultos jóvenes, mientras que los adultos de mediana edad, especialmente mujeres, padecen sobre todo urticaria crónica.

Cuando una urticaria no dura más de seis semanas se considera una urticaria aguda. La urticaria suele ir disminuyendo hasta su resolución en el tiempo, como media, de una a dos semanas. A menudo, la piel empieza a recuperar su apariencia normal en 24 horas, así como a ir desapareciendo la inflamación, el enrojecimiento y el prurito.

En 1 de cada 10 casos, la urticaria aguda se convierte en urticaria crónica. El dermatólogo diagnostica una urticaria crónica cuando la enfermedad se manifiesta durante más de seis semanas. Por regla general, una urticaria crónica puede prologarse hasta tres y cinco años. Según el nivel de gravedad de la urticaria crónica, las erupciones cutáneas y la inflamación pueden incluso limitar la vida profesional y personal de la persona afectada. El prurito añadido es molesto pero inofensivo y puede tratarse normalmente con éxito.

Una urticaria puede volverse peligrosa para la salud cuando se inflaman las mucosas de la zona de la lengua y de la laringe. También puede derivar a una reacción alérgica grave del sistema inmunitario, llamada anafilaxia. A causa de ello, una urticaria puede provocar, en determinadas circunstancias, un estado de shock (shock anafiláctico) cuyas consecuencias podrían originar hasta una parada cardiorrespiratoria. No obstante, tanto la inflamación de las mucosas de la lengua y la laringe, como la anafilaxia son sumamente infrecuentes y responden bien a los tratamientos.

La urticaria es una reacción anómala del sistema inmunitario desencadenada por células del propio sistema denominadas mastocitos y basófilos. Ante un desencadenante, los mastocitos liberan determinados mediadores químicos (especialmente histamina) que envían la señal que provocará la inflamación de la piel, bien en una zona localizada o en una superficie más extensa. Los posibles factores desencadenantes de una urticaria son variados y pueden abarcar desde medicamentos (antibióticos, por ejemplo) a los alimentos (por ejemplo: frutas, verduras, cereales, productos lácteos o huevos). Otras formas de urticaria están causadas, por ejemplo, por el frío, el calor o, incluso, por infecciones crónicas.