Uretritis

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Ana Fernández (19 de Marzo de 2012)

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La uretritis es una inflamación de la mucosa de la uretra cuyos síntomas son, por lo general, flujo, dolor y quemazón durante la micción. La uretritis diagnosticada a tiempo y con el tratamiento correcto, tiene un buen pronóstico.

Una uretritis puede clasificarse dependiendo de las causas, en específica o inespecífica. La uretritis específica es la más común. Su origen son bacterias de transmisión sexual que ocasionan una enfermedad venérea denominada gonorrea: los llamados gonococos. La uretritis inespecífica puede originarse también por infecciones con patógenos determinados, aunque también por irritaciones alérgicas no infecciosas o mecánicas. En la forma inespecífica, casi siempre se da una infección por clamidias, generalmente adquirida por transmisión sexual.

Cuando una uretritis causa síntomas, a menudo, aparece un flujo blanquecino amarillento procedente de la uretra (denominado secreción de la uretra). Síntomas típicos de la uretritis son, además, hormigueo y quemazón continuos en la uretra, y una micción dolorosa. frecuente. En las mujeres, sin embargo, la inflamación evoluciona a menudo sin molestias o sólo se manifiesta por una sensación desagradable al orinar. Por este motivo, en la mujer la uretritis no se diagnostica o se diagnostica muy tarde en la mayoría de casos. El diagnóstico de la uretritis se realiza mediante exámenes clínicos y frotis de la uretra inflamada, con objeto de averiguar qué patógeno es el causante.

El tratamiento de la uretritis depende de las causas que la desencadenen, si los causantes son bacterias el tratamiento son antibióticos, si los causantes son hongos el tratamiento son fungistáticos. Si la uretra está inflamada es, por lo general, aconsejable beber mucho y miccionar (orinar) de forma frecuente. Si una uretritis se trata demasiado tarde pueden aparecer graves complicaciones. En caso de que exista infección por gonococos en la vagina durante el embarazo, puede haber repercusiones en el recién nacido. Una de las posibles consecuencias, es la conjuntivitis purulenta, que conlleva pérdida de visión. Para evitarlo se realiza la llamada profilaxis de Credé, que consiste en tratar al lactante tras el nacimiento con unas gotas de colirio que destruyan los patógenos.