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Úlcera por presión

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Patricia Alva (2 de Diciembre de 2011)

© Jupiterimages/Creatas Images

La úlcera por presión afecta, principalmente, a las personas que por edad avanzada, enfermedad o parálisis, permanecen largos periodos de tiempo en reposo. Esta situación favorece el desarrollo de lesiones ulcerosas en las partes del cuerpo que presionan contra una superficie.

Una úlcera por presión puede aparecer cuando la zona de la piel está sometida durante largo tiempo a una presión y no se produce un desplazamiento que alivie la posición del cuerpo. Todas las partes del cuerpo que no están protegidas por los músculos o el tejido graso contra la presión que produce la posición, pueden desarrollar úlceras por decúbito: la región del sacro, los talones, el trocánter menor del fémur y los tobillos. Si no se toman medidas preventivas en los pacientes con alto riesgo de sufrir una úlcera por presión, las zonas afectadas se enrojecen y evolucionan a lesiones con ampollas. Como consecuencia, el tejido se necrosa. Una úlcera por presión puede profundizar hasta alcanzar el periostio.

Una vez que se ha producido una úlcera por presión, ésta supone una pesada carga para el paciente, ya que este tipo de lesiones requieren un tratamiento constante y se curan muy lentamente. Por este motivo, es especialmente importante evitar el decúbito supino en pacientes enfermos y encamados. Una úlcera por presión puede impedirse adoptando diferentes medidas, por ejemplo, cambiando la posición del cuerpo a menudo, manteniendo la piel limpia y bien cuidada y colocando medidas de prevención como colchones anti escaras para aliviar aquellas partes que rápidamente pueden ulcerarse.