Úlcera por presión: Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Patricia Alva (2 de Diciembre de 2011)

El tratamiento de las úlceras por presión atiende a cada caso concreto. El primer punto del tratamiento es eliminar la fuente de presión cambiando regularmente la posición del paciente para que la zona ulcerada no reciba presión. Para conseguir este objetivo, se recomienda un cambio regular de postura al menos cada 2 horas. También es recomendable que el paciente se mueva por sí mismo, siempre que sea posible. Al propiciar el movimiento, es importante prestar atención para que la úlcera nunca quede sometida a presión. Para ello, existen apoyos especiales (sábanas, colchones y almohadas o cojines anti escaras) que favorecen un reparto de la presión adecuado y uniforme.

Es importante recibir un correcto tratamiento una vez que la úlcera se ha formado. El tratamiento consiste en una limpieza exhaustiva de toda la lesión con suero salino y gasas estériles. Es importante mantener limpia la úlcera por decúbito con vendas húmedas y esterilizadas al menos dos veces al día. Es importante utilizar vendas húmedas para que el material del vendaje no se adhiera a la herida abierta. Las vendas secas que se pegan son difíciles de retirar y producen fuertes dolores dando lugar a una rápida reapertura de la herida. Además, un clima húmedo favorece la curación de la herida. Cuando proceda a cambiar el vendaje, es necesario lavar la úlcera con cuidado con soluciones adecuadas (por ejemplo, una solución de cloruro de sodio al 0,9%) y seguidamente taparlo con hidrogeles e hidrocoloides humedecidos para que no pueda penetrar en la herida ninguna bacteria del exterior.

No es recomendable el uso de desinfectantes que contengan perfumes o aceites para limpiar una úlcera ya que pueden desencadenar reacciones alérgicas. Tampoco es adecuado aplicar pomadas sobre una úlcera porque tapan los poros impidiendo su transpiración, ni polvos que formen costras en la superficie de la herida. Existe un material especialmente diseñado para tratar las úlceras por decúbito abiertas. Es importante que los familiares, que cuiden a un paciente con úlceras en su casa, consulten siempre al médico o al personal sanitario correspondiente.

Además, hay que añadir que en el tratamiento de las úlceras por presión es necesario extirpar quirúrgicamente los restos de tejido muerto. Las heridas profundas o de gran superficie pueden recubrirse con injertos de la propia piel.

Si a causa de una úlcera por presión se produjera una infección bacteriana generalizada en el cuerpo, esta se tratará con antibióticos. Como a pesar de un tratamiento rápido y consecuente la curación puede ser larga es especialmente importante evitar la formación de las úlceras por decúbito.