Úlcera por presión: Prevención

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Patricia Alva (2 de Diciembre de 2011)

Dado que una úlcera por decúbito requiere un constante tratamiento y además se cura muy lentamente, las medidas preventivas a adoptar en la asistencia de pacientes enfermos y necesitados de ayuda son especialmente importantes, puesto que cualquier persona que permanezca en cama tiene muchas posibilidades de desarrollar una úlcera. Si usted tiene en casa una persona así, debería informarse ampliamente sobre las posibilidades de prevención. Entre ellas, debería conocer los factores que favorecen el desarrollo de las úlceras por decúbito; solo así es posible poder calibrar correctamente el riesgo del decúbito desde el primer momento de la asistencia e implementar las medidas preventivas adecuadas. Esta valoración del riesgo deberá repetirse regularmente para reconocer nuevos riesgos a tiempo y poder reaccionar en consecuencia.

La medida de prevención más importante para evitar una úlcera es aliviar una presión permanente sobre la zona de la piel que tenga un alto riesgo de ulcerarse. La mejor manera de evitarlo es movilizar al paciente, favorecer el movimiento del paciente en cama. Esto no quiere decir simplemente que el paciente tenga que sentarse en la cama, sino animarle a que intente levantarse de ella y camine (en caso necesario con su ayuda). Si no fuera posible debido a un mal estado general del afectado, es recomendable aliviar la presión con técnicas que ayuden a una correcta posición tumbada, sin olvidar cambiar al paciente de posición cada dos horas. En el caso de que estas medidas preventivas no resultaran suficientes, puede utilizar diversos remedios que ayuden a reducir el riesgo de úlceras de manera evidente, como pueden ser cojines y almohadas especiales antiescaras (para camas y sillas de ruedas), colchones o protectores para la cadera.

Medidas de cuidados generales

Cuando asista a una persona con alto riesgo de sufrir una úlcera por decúbito, no olvide que las medidas de cuidados preventivas son importantes porque reducen o eliminan otros factores de riesgo. Aquí entrarían una higiene de la piel y una alimentación correcta, así como el tratamiento consecuente contra factores favorables para la aparición de las úlceras (por ejemplo, la incontinencia fecal o la incontinencia urinaria).

La dieta de un paciente con alto riesgo de padecer un decúbito debe ser rica en proteínas, hidratos de carbono y vitaminas. Además es necesaria una ingesta de líquidos de al menos dos litros al día para evitar la desecación. En caso de fiebre, se recomienda aplicar compresas y medicamentos que bajen la fiebre. La cama del paciente deberá estar siempre limpia de restos de comida. Las costuras, cremalleras o botones de la ropa de cama deberán estar colocados de manera que no ocasionen puntos de presión. En caso de incontinencia o fuerte sudoración, deberá cambiar las sábanas a menudo.