Úlcera por presión: Diagnóstico

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Patricia Alva (2 de Diciembre de 2011)

El cuadro clínico del paciente permite diagnosticar una úlcera por presión. Los daños producidos por ésta en la piel y el tejido pueden observarse a simple vista (diagnóstico visual). Según la apariencia externa de las úlceras, así como la forma y estado del daño, se pueden clasificar en diferentes niveles de gravedad. Lo más habitual es una graduación en cuatro fases según la extensión en profundidad que ha alcanzado la úlcera en su penetración hacia el tejido:

  • Grado I: el tejido afectado está enrojecido y sigue así pasadas dos horas tras haber cambiado el peso de la zona en cuestión.
  • Grado II: la piel afectada aparece superficialmente dañada o muestra ampollas.
  • Grado III: el deterioro producido por el decúbito alcanza todas las capas del tejido hasta tocar los músculos, tendones o tejidos grasos inmediatos.
  • Grado IV: las úlceras por decúbito llegan hasta el hueso (es decir, el hueso o el periostio está infectado). El tejido afectado está necrosado y adquiere un tono negro azulado.

Una vez que la exploración de la piel ha dado el primer diagnóstico para la úlcera por decúbito, los frotis de tejido que se realizan a continuación ofrecen indicios importantes para el correcto tratamiento de la herida. En el caso de sospechar que el hueso pudiera estar infectado, será necesario realizar una radiografía u otros métodos por imagen (gammagrafía ósea) los cuales permitirán calibrar mejor el grado de deterioro.