Úlcera de duodeno (ulcus duodeni): Tratamiento

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Patricia Alva (19 de Marzo de 2012)

En el caso de una úlcera de duodeno (ulcus duodeni) el primer paso del tratamiento consiste en aliviar los dolores con medidas paliativas generales. Esto se refiere, entre otras cosas, a la alimentación: si se sufre una úlcera de duodeno es recomendable seguir una dieta que reduzca alimentos que sienten mal al estómago, como ejemplo el café, el alcohol, las especias picantes y las sustancias grasas como el chocolate; en el caso de fumar, debería abandonarse este mal hábito por el momento. También es importante que el paciente mismo descubra qué alimentos le producen molestias y los evite. Además, si se padece una úlcera de duodeno es recomendable procurar evitar el estrés o al menos controlar las situaciones que lo motiven con estrategias adecuadas. En lo posible, hay que evitar ingerir medicamentos que dañen la mucosa gástrica, como el ácido acetilsalicílico.

Los medicamentos son el tratamiento que más éxito obtiene para curar una úlcera de duodeno (ulcus duodeni), ya que inhiben la producción de ácidos gástricos, debido a que la hipersecreción que se origina por un ácido gástrico agrio es fundamental en la aparición de una úlcera de duodeno.

Entre los medicamentos aptos para luchar contra una úlcera de duodeno, están, principalmente los inhibidores de la bomba de protones (omeprazol, por ejemplo) y los bloqueantes de receptores H2 (como la ranitidina). Así, disminuyendo la producción del ácido gástrico, los dolores desaparecen en pocos días. Una vez que los síntomas han cedido, es aconsejable continuar con el tratamiento durante unas ocho semanas para que el daño producido en la mucosa sane de forma definitiva.

También puede utilizarse como tratamiento de la úlcera de duodeno los denominados antiácidos (hidróxido de aluminio y de magnesio), ya que neutralizan el ácido gástrico producido en exceso por la glándula. Sin embargo no es recomendable ingerir antiácidos por largo tiempo, ya que a la larga el estómago acaba por aumentar la producción de ácido gástrico debido a una reacción contra el tratamiento. Además, los inhibidores de la bomba de protones y los bloqueantes de receptores H2 son una alternativa mucho más efectiva contra la úlcera de duodeno.

Si se le ha diagnosticado una infección por Helicobacter pylori, se recomienda la toma de antibióticos precisos para combatir la úlcera de duodeno. Aquí entrarían la claritromicina, el metronidazol y la amoxicilina, cuyo tratamiento es la ingesta combinada de estos tres medicamentos en dosis determinadas y precisas durante siete días (tratamiento triple).

Si después de haber seguido dos o tres tratamientos de cura de una úlcera de duodeno no se obtiene éxito, no se consigue una mejora duradera (lo que ocurre en un 5% de todos los casos) o aparecieran complicaciones severas, habrá que someterse a una operación quirúrgica. En ella, el cirujano suele extirpar una parte del estómago (resección) para reducir la formación de ácido gástrico. Solo en casos especiales, la operación de úlcera de duodeno obliga a cortar el suministro nervioso de las células de revestimiento que producen ácido en una intervención denominada vagotomía, es decir, por sección de los nervios.