Úlcera de duodeno (ulcus duodeni): Causas

Autor: Redacción Onmeda Revisión médica: Dra. Patricia Alva (19 de Marzo de 2012)

Una úlcera de duodeno (ulcus duodeni) puede tener causas diversas. Básicamente, se considera que una elevada concentración de ácidos y enzimas en el jugo gástrico representa siempre un elevado riesgo para la mucosa del estómago y el duodeno. Una mucosa alcalina que neutralice el ácido gástrico y una elevada tasa de flujo sanguíneo, así como la producción de la denominada prostaglandina son parte de los complejos mecanismos de protección que normalmente impiden el deterioro del duodeno.

La mucosa puede resistir el daño del jugo gástrico al formar secretina en el duodeno tras la ingesta de comida, que inhibe la secreción del jugo gástrico. Cualquier desequilibrio entre los factores agresivos, por un lado y los protectores, por otro, da como resultado un deterioro que puede ser la causa de una úlcera de duodeno.

Hipersecreción del jugo gástrico

Entre las posibles causas de una úlcera de duodeno (ulcus duodeni), una secreción exagerada (hipersecreción) es la más importante. Cualquier hipersecreción (en cantidad, amplitud o frecuencia) destruye la mucosa. Por la noche es cuando la hipersecreción se manifiesta más y tiene efectos especialmente dañinos, ya que los ácidos no pueden neutralizarse suficientemente durante los períodos de ayuno nocturno. Al mismo tiempo, en el caso de una hipersecreción, el estómago se vacía a menudo demasiado rápido provocando un mayor contacto de la mucosa del duodeno con el jugo gástrico.

Como causa de una úlcera de duodeno (ulcus duodeni), hay que tener en cuenta también determinadas bacterias. Entre un 90 y un 99% de todos los casos de úlcera de duodeno se detecta la bacteria Helicobacter pylori. Otro indicador de la influencia de las bacterias en la aparición de la úlcera es el hecho de que la detección microbiológica muestra una úlcera reproducida (recidiva) en el 80% de los casos. En el caso de los pacientes de úlcera de duodeno no ocasionada por un patógeno, la úlcera reproducida solo aparece en un 10% de los casos.

El Helicobacter pylori puede sobrevivir en el estómago y asentarse en la superficie de la mucosa gástrica. Ahí, la bacteria forma la enzima ureasa, creando así el entorno alcalino propicio a la destrucción de la regulación de la producción de ácido gástrico que además daña directamente la mucosa. Con el paso de la edad, aumenta el asiento de la Helicobacter pylori en el estómago. Casi el 60% de las personas de más de 60 años de los países occidentales están infectadas por esta bacteria. Sin embargo, esto no quiere decir que todos los afectados de Helicobacter pylori vayan a desarrollar una enfermedad en el estómago o en el duodeno. La importancia real de la bacteria en relación con una aparición de úlcera como la del duodeno (ulcus duodeni) sigue sin estar clara.

Enfermedades

Una úlcera de duodeno (ulcus duodeni) también puede estar originada por determinadas enfermedades: así, el poco frecuente síndrome de Zollinger-Ellison y la hiperfunción de la glándula paratiroides (hiperparatiroidismo) pueden dar paso a la formación de una úlcera de duodeno.

Ambas enfermedades van unidas a una hipersecreción del jugo gástrico: el denominado síndrome de Zollinger-Ellison se origina por un tumor en el páncreas, donde se forma la hormona gastrina, que es la que exige la hipersecreción de ácido gástrico. El hiperparatiroidismo causa un aumento de la concentración de calcio en la sangre, lo cual redunda en la secreción de gastrina y con ello en una secreción indirecta de ácido gástrico. Entre las posibles causas de una úlcera de duodeno la hipersecreción del jugo gástrico es la más importante.

Además de la colonización de la bacteria Helicobacter pylori y la hipersecreción del jugo gástrico, existen otros factores responsables de la aparición de una úlcera de duodeno (ulcus duodeni): algunos medicamentos como los antiinflamatorios no esteroides (AINE, por ejemplo, el ácido acetilsalicílico) y los corticoides (como la cortisona), dañan la mucosa gástrica propiciando así la aparición de una úlcera de estómago y de duodeno (ulcus ventriculari y ulcus duodeni). La intensidad de su efecto depende, sin embargo, de la dosis y la duración de la ingesta.

La úlcera de duodeno también puede tener causas hereditarias, ya que suelen aparecer con frecuencia dentro de una misma familia. La persona que cuente con parientes afectados por una úlcera de duodeno tiene de dos a tres más posibilidades de sufrirla. Además, las personas con grupo sanguíneo 0 son más propensas a padecer una úlcera de duodeno. Esto es debido a que les faltan determinados antígenos de grupo sanguíneo en el jugo gástrico y la saliva. Estas observaciones pueden determinarse por una tendencia hereditaria a las úlceras. Sin embargo, las conexiones exactas siguen siendo desconocidas.

Otro posible desencadenante de una úlcera de duodeno es el consumo de nicotina y de alcohol. La nicotina aumenta la secreción nocturna de jugo gástrico fomentando así el desequilibrio ya de por sí existente entre los factores protectores y dañinos de la mucosa. Sin embargo, el efecto negativo del alcohol sobre la mucosa gástrica y el duodeno no tiene que ver con la producción de jugo gástrico. En altas concentraciones, el alcohol afecta directamente a las células de la mucosa y provoca daños que pueden ser el punto de partida para la formación de úlceras.

Asimismo, existen factores psicológicos y de estrés que pueden originar una úlcera de duodeno. Este es el caso de un alto grado de strés, que puede aumentar los trastornos de una úlcera ya existente. Las personas que sufren depresiones también muestran una mayor tendencia a desarrollar una úlcera de duodeno.